Santa Cruz

Santa Cruz cuenta esta temporada con 13 puestos de castañas hasta el 10 de enero

El Ayuntamiento pone a disposición de los interesados 17 licencias P Los cocineros trabajan desde el día 1 y pagan 200 euros por una caseta de cuatro metros cuadrados

21.10.2015 | 12:11
Santa Cruz cuenta esta temporada con 13 puestos de castañas hasta el 10 de enero
Santa Cruz cuenta esta temporada con 13 puestos de castañas hasta el 10 de enero

La llegada del otoño a Santa Cruz trae consigo la aparición de los tradicionales puestos de castañas, que desde hace días están presentes en los rincones habituales de la capital, recordando la llegada del frío. El Ayuntamiento chicharrero sacó este año 17 licencias y finalmente serán 13 los puestos que se instalen a lo largo de todo el municipio.

Las casetas de castañas asadas podrán estar instaladas hasta el próximo 10 de enero en las calles de la capital y los vecinos las pueden disfrutar desde el pasado 1 de octubre. El pasado año fueron una docena de casetas las que se repartieron por toda la ciudad, tres menos que las que abrieron en el año 2013. Además, mientras que este año fueron 17 las licencias que el Ayuntamiento santacrucero puso a disposición de los interesados, hace un año solo hubo disponibles 16 permisos.

Las casetas instaladas este año se distribuyen por la zona baja del centro de la ciudad, es decir, por la Alameda Duque de Santa Elena, la Plaza de España, la calle Imeldo Serís, la Plaza Weyler y la Plaza del Príncipe. Además, también se podrán comprar castañas en la avenida de la Asunción, frente al centro comercial Meridiano, en la Rambla de Santa Cruz a la altura de la Plaza de Toros o en la calle General Serrano. Por último, otras zonas de Santa Cruz también podrán disfrutar de estos tradicionales frutos, como la avenida Príncipes de España, la avenida Los Majuelos o a las puertas del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria.

El canon que los titulares de las casetas de castañas deben pagar corresponde a 1,39 euros por metro cuadrado, lo que corresponde a unos 200 euros por cada instalación, que cuenta con un superficie de cuatro metros cuadrados.

El concejal de Infraestructuras del Ayuntamiento de Santa Cruz, José Alberto Díaz-Estébanez, recordó que todos estos puestos son desmontable y que en este aspecto reside su potencial. "Buscamos que sean espacios desmontables para que puedan trasladarse dentro de una misma zona si hay variaciones del tráfico y que eso no impida que continúe la actividad", explicó.

El edil añadió que todos aquellos que opten a ser titular de una de estas casetas deben contar con el carnet de manipulador de alimentos y que, habitualmente, suelen contar con un ayudante para sus jornadas de trabajo. El edil aprovechó para celebrar la llegada de estos puestos a la capital y matizó que "más que aprovechar el filón económico de esta actividad, hay que trabajar por mantener esta tradición".

José Alberto Díaz-Estébanez destacó, además, el "efecto llamada" que trae consigo la instalación de las casetas de castañas. "Como no existe competencia entre estos puestos y los comercios habituales, los establecimientos están encantados cuando abren durante estas semanas", explicó el edil nacionalista, quien celebró que este año haya más casetas que el pasado año.

Los frutos de Arafo

Juan José Cabrera es uno de los titulares de estas casetas de castañas. La que él regenta este años está en la Plaza del Príncipe, donde se encuentra desde hace cinco años, pero antes estuvo cerca del centro comercial Meridiano. "La cosa está bastante floja desde hace años, y por eso los puestos van desapareciendo", explicó ayer mientras asaba las castañas que trae de Arafo.

"Este año hemos tenido suerte porque ha llovido y podemos tener ya bastante producto, pero lo normal es que sobre Nochebuena se acabe", aseguró el cocinero. Por esa razón, son muchos los puestos que cierran en esas fechas, aunque eso suponga hacerlo antes de tiempo. Y es que a estos artesanos no les gusta trabajar con frutos importados desde la Península.

Damián Mora lleva 40 años asando castañas. Comenzó a trabajar en el puesto de su padre, y allí dormía entre los sacos de estos frutos durante las interminables tardes de otoño. Durante años tuvo un puesto en la Rambla de Santa Cruz pero este año se le puede encontrar en la Plaza Weyler.

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