Crónica

Media hora para avanzar 750 metros en La Laguna

La salida por la avenida Trinidad se ralentizó hasta la desesperación por el embudo en que se ha convertido esta zona tras la construcción de la estación de guaguas

20.10.2015 | 16:13
Media hora para avanzar 750 metros en La Laguna

Difícil lo tuvieron ayer los laguneros para llegar puntuales a las citas de la mañana. Que las carreteras se colapsan cuando caen cuatro gotas es una realidad pero lo que pasó ayer en puntos como la lagunera rotonda de Padre Anchieta -donde confluyen la estación de guaguas, la salida y entrada de La Laguna por la TF5 y el acceso a El Rosario- rozó el surrealismo. Ni un accidente ni una inundación sirvieron para dar una explicación de unos atascos que se repiten en este punto de la Ciudad de los Adelantados.

El sonido de las sirenas de las ambulancias y los bomberos hacía pensar que las salidas de carreteras y los choques entre vehículos se repetían a lo largo de toda la autopista del Norte. Pero nada más lejos de la realidad. Y aún así, una hora dentro del coche tuvieron que pasar los conductores que, sobre las diez de la mañana, tenían que ir desde el centro de La Laguna hasta el centro de Santa Cruz. Se trata de un recorrido que muchos realizan en algo más de un cuarto de hora y en el que ayer emplearon una hora.

Si algo positivo hay que destacar de la jornada es el civismo que demostraron los conductores. Ni una voz más alta que la otra, ni un pitido ensordecedor del claxon del vehículo de detrás en una cola interminable. Y eso que las caras de molestia se repetían en cada uno de los conductores que trataba de acceder a la rotonda de Padre Anchieta y que veían cómo el minutero avanzaba sin que lo hiciera del mismo modo el trayecto recorrido.

Los cinco minutos que se tarda en recorrer los 750 metros que separan los dos extremos de la avenida Trinidad se convirtieron ayer en una media hora, una eternindad. Tres metros de avance y cinto minutos de espera fue el único movimiento que pudieron adoptar los que escogieron esta salida para abandonar La Laguna. Pero los que se decantaron por la avenida Lora y Tamayo no tuvieron más suerte.

Los dos carriles habituales que existen en la rotonda de Padre Anchieta se convirtieron en tres cuando los desesperados conductores trataban de incorporarse a la autopista de cualquier modo. Y aún así los accidentes no se dejaron ver. El ingenio de muchos laguneros se agudizó y fueron algunos los que prefirieron optar por un atajo para llegar hasta la autopista.

Algunos de ellos tuvieron algo de suerte y solo vieron de lejos los inmensos colapsos a los que aún muchos tratan de encontrarle una explicación. La rotonda de Padre Anchieta se convirtió en un auténtico embudo del que no se salvaron ni los conductores que llegaban desde La Esperanza.

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