Dinamización comercial

Los zombies toman la Plaza del Charco en Puerto de la Cruz

La Noche en Blanco portuense atrae a miles de visitantes a la ciudad

18.10.2015 | 02:26
Los zombies toman la Plaza del Charco en Puerto de la Cruz

Arrastrando las piernas y con los rostros cubiertos de sangre, una gran multitud de zombies tomaron ayer no solo la calle San Juan, sino también la Plaza del Charco. Un espectáculo terrorífico que causó sensación entre los residentes, turistas y visitantes que acudieron a la quinta edición de la Noche en Blanco de Puerto de la Cruz. "La verdad es que estamos teniendo mucho éxito con los pintacaras zombies", aseguró la portavoz de Body Art Session Tenerife, Judith González, mientras posaba para que la gente le sacara fotos al maquillaje corporal que llevaba.

Pese a que esta es la primera vez que esta organización sin ánimo de lucro participa en la Noche en Blanco portuense, lo cierto es que ya han realizado hasta tres actividades en el municipio norteño. "Queremos dar a conocer nuestra actividad, es decir, que la gente vea como el arte puede pasar de un lienzo al cuerpo y este municipio es el que mejor acogida nos ha dado", explicó González.

Para atraer a turistas y visitantes pero también para dinamizar el comercio local, el Ayuntamiento de Puerto de la Cruz organizó más de 60 actividades que se desarrollaron en distintos puntos de la ciudad. Desde la calle Mequinez y la Plaza del Charco hasta la Avenida Colón, las actuaciones musicales, culturales y deportivas pensadas para toda la familia se fueron sucediendo desde las 18:00 horas de ayer y hasta las primeras horas de la madrugada de hoy.

Desde bolsos y carteras realizadas con ganchillo, hasta vinos y yogures naturales. En la calle Mequinez se agolpaban muchos visitantes para interesarse por los distintos productos que ofrecían los propietarios de los distintos puestos. A medida que el Sol caía y la jornada del sábado iba dando paso a la del domingo, las terrazas se iban llenando de personas dispuestas a degustar los mejores platos amenizados por los sonidos que le arrancaba un joven a su guitarra eléctrica mientras interpretaba temas de Santana.

Un poco más allá, en la Plaza del Charco, el escenario se llenaba de pequeños que participaban en un taller de cuenta cuentos. "¿Alguien ha visto alguna vez a un león volar?", preguntaban a los pequeños congregados en las proximidades del escenario mientras estos aseguraban a los actores que los leones no vuelan.

"La niña se lo está pasando muy bien con los cuentos pero también le gustó que le pintaran la cara", afirmó Ana Villar mientras la pequeña escuchaba con atención el cuento sobre un león que quería conocer a una leona y le pedía a los animales que conocía que le ayudaran a escribirle una carta de amor porque él no sabía escribir. "¿Y saben cuál fue la primera letra que le enseñó la leona al león?", preguntaba la narradora para añadir: "La letra a de amor".

Partidos de fútbol y también de baloncesto se iban sucediendo en la Plaza de Europa. Además, un gran tatami sirvió para que los alumnos del Club Kárate Kime Puerto de la Cruz hicieran una exhibición de este deporte. No obstante, esta no fue la única muestra deportiva, pues también hubo exhibiciones de vovinam viet vo dao, aikido, kick boxing, jiu-jitsu brasileño o taekowondo, entre otros. "Es la primera vez que venimos pero está muy animado", comentó Jasmilei González mientras sacaba fotos.

Llegado directamente de Lanzarote se encontraba José Cayetano Alonso, quien comentó que era la primera vez que instalaba su puesto de marroquinería en la Noche en Blanco de Puerto de la Cruz. "De momento, la cosa está floja pero confío en que a medida en que avance la noche nos vaya mejor", aseveró mientras continuaba con la elaboración de un cinto.

A pesar de que era la primera vez que Alonso participaba en esta actividad nocturna, el artesano aseguró que "tenemos mucha demanda no solo de bolsos, sino también de cintos". Mientras José Cayetano Alonso seguía trabajando el cuero, relataba: "Mi profesión, la marroquinería, me viene de familia, pues muchos de mis familiares trabajaron en la ya desaparecida fábrica de curtido de Santa Cruz, la de los Hermanos Dorta".

De las habilidosas manos de este artesano no solo salen bolsos o cintos, pues también se pueden ver en su puesto pulseras, riñoneras, llaveros y fundas para los cuchillos, entre otros muchos utensilios. Unos objetos que llamaban la atención de las miles de personas que participaron ayer en la noche más larga del municipio portuense.

"Nosotros no vamos a estar toda la noche abiertos porque nuestro negocio es de electrónica y la gente no compra por muchas actividades que se hagan", comentó Kevin Trithy, quien agregó que la crisis no solo ha hecho mella en los bolsillos locales, sino también en los de los turistas. En esos mismos términos también se expresó Mailén Díaz en su puesto de productos realizados con aloe. "La gente no tiene mucho ánimo de compra pero es cierto que hay mucho ambiente", apuntó Díaz.

Otra opinión diferente a la de estos empresarios fue la que dieron Jesús Carballo y David Rogaz. "A nosotros nos está yendo bien, la verdad", explicó Carballo, quien diseña y comercializa pajaritas y tirantes exclusivos.

"Estamos encantados de estar aquí, hace un tiempo espléndido", afirmaba una pareja de turistas peninsulares. Leire Pandal y Diego Aguilar solo llevan unos pocos días de vacaciones en la Isla y ya se han enamorado de ella. "Sobre todo de lo amable que es la gente de aquí y del buen tiempo que tenéis, nos da mucha envidia porque en casa ya hace mucho frío", comentaron entre risas mientras disfrutaban de uno de los grupos que amenizaba la noche en la Plaza de la Iglesia.

Los sonidos ochenteros dejaron paso a los emitidos por los instrumentos de la Banda de Música del municipio, entorno a la que se agolpaba multitud de curiosos mientras disfrutaban de la cena, un café o simplemente del mar.

Mientras los pases de moda se sucedían en la Playa de Martiánez y los curiosos disfrutaban de un showcooking, hacía ya tiempo que para la Cenicienta había terminado el baile con el príncipe en la Plaza del Charco. Un cuento que no finalizó con el galante príncipe colocándole el zapatito de cristal, sino que concluyó con un animado baile en el que participaron grandes, pequeños y hasta los zombies.

"Se nos ocurrió hacer la actividad sobre los zombies porque se aproxima la fecha en la que se celebra Halloween y nos pareció una temática muy divertida", manifestó Judith González, mientras una de las modelos arrastra ba los pies y mostraba las heridas sangrantes que llevaba en el brazo inerte.

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