Santa Cruz
Tecnología  

El lado positivo de los videojuegos

El espacio chicharrero Creando Escuela prepara un taller para noviembre en el que enseñará a menores a partir de los 11 años a programar desde una perspectiva constructiva y pedagógica

18.10.2015 | 02:00

Los videojuegos llenan la vida de numerosos jóvenes, a veces en exceso, pero también esta afición tiene una parte positiva. El paso del tiempo ha llegado a demostrar que aquellos que dedican sus horas a pasar pantallas cuentan con una mayor destreza en ciertos ámbitos de la vida cotidiana. Ahora, lo que muchos tratan de demostrar es que estos entretenimientos sirven para algo más: para enseñar a los más pequeños diferentes valores y el trabajo en equipo. Para ello, con jugar no es suficiente.

Juan González, Martín Méndez y Jonathan Iglesias son solo tres de las personas que están trabajando en el proyecto que espera poner en marcha Creando Escuela el próximo mes de noviembre en Santa Cruz de Tenerife. A través de un taller para jóvenes, tratarán de descubrirles un mundo nuevo en el que la programación de videojuegos se convierta en el puente para crecer. El objetivo es, ante todo, aprender jugando.

Esta corriente encuentra su origen en Estados Unidos, donde los institutos tecnológicos comenzaron hace años a desarrollar los lenguajes de programación orientados a la educación de los más pequeños de la casa. Sin embargo, esta tendencia va más allá del mero objetivo de enseñar a los niños a programar, puesto que lo que pretende es transmitir una serie de valores y conceptos que sirvan para construir a la persona en la que se convertirá ese pequeño en un futuro. "Los que desarrollan este concepto sostienen que con este tipo de enseñanzas se puede mostrar a los niños cómo pueden enfrentarse a un problema y ayudarlos a que busquen ellos mismos una solución y, sobre todo, que trabajen en grupo, colaborando los unos con los otros, lo que les ayudará a compartir", explica Martín Méndez.

La primera forma en la que se desarrolló esta tendencia se centró en la creación de pequeños robots. Así, a lo largo de este tiempo se han ido desarrollando diferentes campeonatos para los menores. Después de aquello llegó Scratch, un juego desarrollado por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) que permite a los niños, a partir de los 6 años, dar instrucciones a un pequeño gato para que se mueva, cambie de color y sea capaz de internarse dentro de un laberinto.

Sin embargo, Méndez matiza que ya en el año 1967 existía Logo, un juego que permitía establecer órdenes para que una tortuga dibujara tal y como los niños se lo pedían. "Esto hace mucho tiempo que está inventado pero parece que ahora hay un nuevo cambio de mentalidad en la sociedad que vuelve a potenciar este tipo de instrumentos", explica uno de los desarrolladores del proyecto chicharrero.

El objetivo de esta tendencia es desarrollar asignaturas para que los jóvenes alumnos adquieran una serie de hábitos positivos. De este modo, Inglaterra fue el primer país de la Unión Europea que introdujo este tipo de materias en sus colegios. Y, así, el objetivo último de todo ello es el de programar jugando o, como el orden de los factores no altera el producto, jugar programando.

"No buscamos que los niños se hagan informáticos a largo plazo. Lo que queremos es utilizar plataformas como esta para facilitarles conocimientos en historia, medicina, periodismo o cualquier otra materia", explica Martín Méndez, quien añade que algunas páginas web, como la de Disney, ya han incluido juegos que permiten a los pequeños programar pequeñas acciones para entrar en contacto con esta nueva corriente.

En España, ha sido Navarra la primera comunidad autónoma que ha introducido en las aulas de los centros escolares la asignatura de programación. En ciudades como Las Palmas de Gran Canaria se realizan ya encuentros para poner en práctica esta actividad y en Santa Cruz de Tenerife cada vez aparecen más centros formativos con cursos como el que va a comenzar a dar Creando Escuela el próximo mes de noviembre.

De este modo, Creando Escuela lleva trabajando en este proyecto unos dos años. En él están implicados profesionales de diferentes sectores, puesto que no se trata únicamente de dar forma a un videojuego con el que los niños puedan luego aprender las bases de la programación, sino que también desean transmitir diferentes valores que son posibles gracias a la implicación de asesores pedagógicos como Jonathan Iglesias.

El curso al que se encuentran dando forma ahora está planteado para jóvenes de entre 11 y 17 años y, explican los organizadores, no es necesario contar con ninguna base previa en lo que se refiere a conocimientos de informática o programación. "En conocimientos, no pedimos nada; en ganas, todo", sentencia Martín Méndez.

Este experto en informática y su equipo están trabajando a partir de la plataforma Unity, una página web que permite dar forma a una gran variedad de videojuegos y materiales a través del 3D, tanto para el ordenador como para los teléfonos móviles. A partir de este programa, organismos como la NASA tratan de explicar los misterios del universo a los más pequeños de la casa a través de simulaciones realizadas con el Unity y que se pueden descubrir a través de su página web.

De este modo, ellos crearán la base del videojuego mientras que los alumnos del curso tendrán que desarrollar los diferentes retos y fases del entretenimiento. Y todo ello con el último objetivo de que los niños aprendan mientras crean los videojuegos. A pesar de que el grupo de profesionales no quiere adelantar demasiado de lo que se encontrarán los menores, avanzan que están dando forma a un contenido similar al que se puede encontrar en un juego de Súper Mario Bros. Con él, los pequeños tendrán que dar forma a los comandos para que el protagonista pueda resolver laberintos o trasladar y coger objetos, entre otras tareas.

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