Quién es quién en el callejero

La primera gran feminista

Clara Campoamor, una de las pocas féminas con calle en la capital, fue la impulsora del derecho de las mujeres a votar en España

16.10.2015 | 16:44
Cartel de la calle de Clara Campoamor.

Lucharon por el municipio, brillaron en sus campos o simplemente fueron vecinos humildes que por su generosidad merecieron el homenaje de Santa Cruz de Tenerife con una calle, plaza o parque con su nombre. Pero, ¿quién es quién en el callejero de la capital? la opinión de tenerife hace un recorrido por el mapa de Santa Cruz para ponerle cara a esos cientos de nombres y apellidos, muchos lamentablemente desconocidos. Hoy le toca el turno a Clara Campoamor, política española principal impulsora del sufragio femenino en España., una de las pocas mujeres con una calle en la capital.

El pleno del Ayuntamiento de Santa Cruz aprobó en mayo de 2006 dar el nombre de mujeres ilustres a diez calles de la capital tinerfeña. No había apenas féminas en el callejero chicharrero. Entre ellas se encontraba una pequeña vía en Cabo Llanos, al lado del Centro Comercial Meridiano. Fue dedicada a Clara Campoamor, una política española defensora de los derechos de la mujer y una de las principales impulsoras del sufragio femenino en España en 1931. Justo el pasado jueves se cumplió el 84 aniversario de su discurso ante las Cortes.

Nació en Madrid en 1888 en una familia humilde. Su madre era modista y su padre, contable de un periódico. Con la muerte de éste, en 1909, tuvo que ponerse a trabajar en el cuerpo de Correos y Telégrafos y dejar sus estudios. En 1914, tras sacarse la oposición, se convierte en profesora en el Ministerio de Instrucción Pública. En 1923 participa en un ciclo sobre feminismo organizado por la Juventud Universitaria Femenina, donde comienza a desarrollar sus ideales sobre el derecho a la igualdad de las mujeres.

En 1924, tras licenciarse en Derecho, llevó dos casos de divorcio; además, fue la primera mujer que intervino ante el Tribunal Supremo. En 1928 crea junto a compañeras de otros países europeos la Federación Internacional de Mujeres de Carreras Jurídicas y en 1930 contribuye a fundar la Liga Femenina Española por la Paz.

Tras la dictadura de Primo de Rivera y declarándose siempre republicana, entra a formar parte del Partido Radical y se presenta a las elecciones de 1931 para las Cortes Constituyentes de la Segunda República, obteniendo un escaño como diputada por Madrid. También fue la primera mujer que habló en las Cortes Españolas.

En su discurso ante las Cortes el 1 de octubre de 1931, donde quedaría aprobado el voto femenino en España, dijo: "Aunque no queráis y si por acaso admitís la incapacidad femenina, votáis con la mitad de vuestro ser incapaz. Yo y todas las mujeres a quienes represento queremos votar con nuestra mitad masculina, porque no hay degeneración de sexos, porque todos somos hijos de hombre y mujer y recibimos por igual las dos partes de nuestro ser, argumento que han desarrollado los biólogos. Somos producto de dos seres; no hay incapacidad posible de vosotros a mí, ni de mí a vosotros.

Desde su posición ejerció una defensa brutal del sufragio femenino en España, contando incluso con la oposición de sus compañeros de partido y de Victoria Kent, diputada socialista, quien se oponía argumentando que las mujeres estaban influenciadas por la Iglesia y que, por tanto, su voto sería para el lado conservador. La derecha, aunque contraria al sí, apoyó la propuesta por considerar que los votos irían a ellos. Campoamor defendió que las mujeres debían ser consideradas ciudadanas independientemente del sentido de su voto. Al final salió el sí y en la Constitución de 1931, en su artículo 36, se recoge: "Los ciudadanos de uno y otro sexo, mayores de 23 años, tendrán los mismos derechos electorales conforme determinen las leyes".

En 1934, la Confederación Española de Derechas Autónomas obtiene la victoria y la izquierda culpa a Campoamor de la derrota. En 1936, justo antes del golpe de Estado, las urnas dan mayoría a la izquierda. Tras considerar que el Partido Radical, su formación, ignoraba la desigualdad femenina, lo abandona y, aunque intenta crear otro, nunca fructificó. En el 36, tras el golpe de Estado de Franco, se ve obligada a exiliarse en Francia, después en Argentina y, por último, en Laussanne (Suiza), donde murió en 1972 sin regresar a España.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine