Santa Cruz

Solidaridad a todas horas

Miguel Martín funda la Asociación Miguel Arcángel Personas Sin Fronteras en la capital

11.10.2015 | 12:04
El voluntario Juan Carlos Amador y el fundador de la Asociación Miguel Arcángel Personas Sin Fronteras, Miguel Martín.

Cualquier forma es válida para ayudar a los que más lo necesitan en Santa Cruz de Tenerife. En grupo, en parejas o solo es como trabajan los voluntarios de la recién creada Asociación Miguel Arcángel Personas Sin Fronteras, que desde hace dos semanas recorre las zonas más deprimidas de la capital chicharrera para ayudar, en la medida en que pueden, a los que más lo necesitan. A la cabeza de todos ellos esta Julio Miguel Martín Pérez, un chicharrero de adopción –nació en Santa Cruz de La Palma pero vive en la capital de Tenerife desde hace muchos años–, que ha demostrado que la solidaridad no tiene límites. Los chalecos de llamativos colores son el símbolo del equipo de 24 voluntarios que acompaña al fundador allá donde va y que estos días trabaja para conseguir un local en el que poder centralizar todo el trabajo que realiza.

El proyecto de la Asociación Miguel Arcángel Personas Sin Fronteras surgió en Puerto de la Cruz hace algo más de dos años. Martín y un grupo de amigos propusieron al Ayuntamiento de este municipio norteño la creación de una ONG que ayudara a los portuenses. A pesar del buen recibimiento de esta idea, nunca llegó a ponerse en marcha debido a la inesperada muerte del alcalde portuense Marcos Brito y al cambio de Gobierno municipal. "La gente habla de Añaza como una zona en la que hace falta la acción de asociaciones como la que estamos formando pero en Puerto de la Cruz también hay muchas personas necesitadas", comenta Martín.

Después de que el proyecto quedara en punto muerto en Puerto de la Cruz y durante una visita por las calles de Santa Cruz, en concreto a las chabolas del Pancho Camurria, Miguel Martín comprendió que había mucho que hacer en esta zona de la capital. Y así decidió trasladar su proyecto a la capital de Tenerife.

Ahora llevan dos semanas Martín y los 24 voluntarios que actualmente forman esta asociación visitando zonas como el Pancho Camurria o la Plaza del Príncipe. Allí se encargan de dar comida y bebida a los vecinos que lo necesitan, así como curarles las heridas que presentan y, además, y lo que es más importante, hablan con ellos, mucho. A pesar de que ya han iniciado estas acciones en las calles de Santa Cruz, Martín y sus compañeros continúan en conversaciones con el Ayuntamiento capitalino para tratar de conseguir un local y algún tipo de subvención. Y es que el principal objetivo de esta asociación es "dar el apoyo psicosocial que la gente merece", explica el fundador.

Además de darles comida y cuidados a todos aquellos que lo necesitan, Martín y su equipo quieren acompañar a todas aquellas personas que se sientan solas en su propia casa. "No queremos que nadie dude en llamarnos para cualquier cosa que necesite porque nosotros no vamos a cobrar nada", explica el fundador Miguel Martín.

El chicharrero desea tener este local abierto las 24 horas de día porque reconoce que hay mucho trabajo que hacer en Santa Cruz. Por esa razón también hace un llamamiento para que todas aquellas personas que lo deseen pasen a formar parte del grupo de voluntariado del que ya forman parte 24 personas. Sin embargo, explica que ellos no buscan crear un gran grupo, sino un equipo implicado y decidido a cambiar las cosas.

En la actualidad, este grupo lo conforman personas de lo más variadas, entre las que hay enfermeras, auxiliares de enfermería y hasta algún que otro camarero. Y todo ello sin límite de edad porque, como explica Martín, cuentan con voluntarios con más de 70 años.
Juan Carlos Amador, quien desde hace seis meses forma parte de la Asociación Miguel Arcángel Personas Sin Fronteras. Nunca antes había participado en un proyecto de este tipo pero está encantado con el trabajo que está realizando y, cuando habla de las labores que desempeña junto a sus compañeros, lo hace con la misma ilusión que muestra el propio Miguel Martín.

Hoy en día, la asociación trabajan con el dinero que los propios voluntarios facilitan para que el proyecto salga adelante, así como con las pequeñas cantidades que les donan o que ganan vendiendo rifas, aunque esperan que eso cambie cuando consigan las subvenciones que están gestionando.

Además, por el momento solo están saliendo a la calle dos noches por semana, pero el objetivo de estos voluntarios es hacerlo cada día para, así, poder llegar el máximo de zonas posibles en la capital. Explica, asimismo, que no es necesario llegar hasta el Pancho Camurria para encontrar a personas que necesitan la ayuda. "En la zona de El Corte Inglés, cerca de la Piscina Municipal, en el Parque de La Granja o en García Sanabria también hay gente a la que nos paramos a ayudar", comenta Martín. Además, esperan que todo vaya tan bien que puedan ampliar su radio de acción hasta Puerto de la Cruz, puesto que desean poder ayudar allí donde surgió el proyecto.

Una vida cooperando

La vida de Miguel Martín ha estado siempre vinculada a la solidaridad y la ayuda a quien más lo necesita. Y quizás porque esta ha sido su vida o porque su vida siempre ha estado relacionada con la ayuda al prójimo, habla con tanta pasión de la que se ha convertido en su profesión. Nació en Santa Cruz de La Palma e ingresó muy joven en el Hospital Nuestra Señora de los Dolores como auxiliar sanitario.

Pronto ingresó también en la Cruz Roja, donde permaneció durante varias décadas. Esta ocupación también le permitió viajar por la geografía española y, así, pasó por Madrid, Burgos, Zaragoza, Teruel o Valencia, entre otros. A su vuelta a Tenerife y tras varios años de trabajo, fue reconocido con diferentes distinciones, tanto de la propia Cruz Roja como de diferentes entidades y administraciones, entre las que se encuentra el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife.

Ahora, solo pide el apoyo de las diferentes instituciones y administraciones porque, como él mismo reconoce, "es un proyecto ilusionante y despampanante para personas que realmente lo necesitan", sentencia Martín.

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