Santa Cruz

Una vecina dona su herencia al centro Padre Laraña para niños sin recursos

Sus responsables invierten el dinero en mejorar las instalaciones, donde atienden a 70 menores

05.10.2015 | 11:08

Ya han empezado las clases pero aun no han estrenado su nueva decoración. Los alrededor de 70 menores de familias sin recursos que cada día acuden al centro Padre Laraña están expectantes. Saben que sus profesoras –más nerviosas aun que ellos por los cambios– están redecorando la mayor parte de las estancias en las que cada tarde se reúnen para almorzar, hacer sus tareas de clase y pasarlo bien.
La remodelación ha sido posible gracias a una herencia. Desde la dirección del centro prefieren mantener el anonimato de la vecina de Santa Cruz que ha donado el dinero, así como también la cantidad. Sin embargo, según expone Ana Parache, presidenta de Padre Laraña, no pueden estar "más que agradecidos". "Es un cambio radical y los niños se lo merecen", apuntó. Por lo general, los menores disfrutan de estas estancias unas ocho horas todos los días, entre el tiempo que dedican al almuerzo y el que destinan a sus deberes y a jugar. "Qué menos que sea agradable para ellos", expuso Sol Martínez, una de las profesoras con más antigüedad.

La ONG Padre Laraña lleva ejerciendo su actividad solidaria en Ofra desde hace tres décadas. "En los últimos años se han visto desbordados y el número de peticiones ha aumentado de forma considerable", expuso Parache. En algunos casos, después de tanto tiempo ofreciendo su servicio, se han dado cuenta de cómo atienden a hijos de anteriores usuarios. "Los niños van creciendo, ahora ya son adultos y algunos de ellos nos piden ahora ayuda para sus hijos", confirmó la presidenta del centro. De momento ya han dado todo un baño de color a las habitaciones que hacen de clases. Una decoradora experta les ha asesorado y explicado cómo debían hacerlo para obtener mejores resultados. El blanco de las paredes se mezcla con el gris. Las mesas, junto a las sillas, son también nuevas. "Yo fui a comprar todo el mobiliario y tardamos horas en decidir", señaló Sol Martínez, quien además aseguró que los niños no pueden aguantar las ganas de estrenar todo. Durante las semanas que ha durado la obra –trabajos que todavía siguen ejecutándose a falta de darle los últimos retoques– han dado clase en el comedor.

Y como el ocio, después de las clases de apoyo, también es importante, cuentan con una televisión nueva para poder ver su película semanal. También tienen videojuegos. "La Wii nos la dejaron los Reyes", confesó la profesora. Al tratarse de niños de diferentes colegios, y, sobre todo, con edades muy dispares, la atención tiene que ser, en la medida de lo posible, lo más personalizada posible. "Ni todos están aprendiendo lo mismo ni tienen las mismas tareas", añadió. Pero nadie se escapa. Si en algún colegio, un día, no mandan deberes, ellas se los ponen. "Después habrá tiempo para jugar, para ir a la cancha o para dar un paseo; pero siempre hay que hacer tarea y ellos lo saben". Una de las incorporaciones que más gusta al profesorado son las pizarras que han integrado en las paredes de las aulas. "Antes solo teníamos una pizarra pequeña pero ahora van a poder pintar y dará igual la edad, porque llegan hasta el suelo", subrayó Martínez.
Su labor está avalada por su larga trayectoria, de ahí que siempre se les tenga en cuenta a la hora de realizar una donación. El Banco de Alimentos de Tenerife es su principal proveedor pero no están cerrados a recibir cualquier aportación a título individual para la comida que, necesariamente, tiene que proporcionarse fresca. "Nos hacen falta frutas y verduras, y también carneo pescado", expuso Parache.

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