Santa Cruz

El Ayuntamiento invierte 10.000 euros en reparar un mural de César Manrique

La restauración de la obra de La Salle, declarada Bien de Interés Cultural, la hacen alumnos de Bellas Artes y se prolongará durante al menos tres semanas

01.10.2015 | 13:17
Una de las restauradoras, ayer, trabaja en una de las láminas del mural de César Manrique ´Pez Volador´.

El Ayuntamiento de Santa Cruz ha comenzado a restaurar un mural de César Manrique situado en la pared trasera de un inmueble ubicado en la unión entre la Avenida San Sebastián y La Salle de la capital. Esta obra, en la que el Consistorio ha invertido unos 10.000 euros, está catalogada como Bien de Interés Cultural.

Alumnos de la Facultad de Bellas Artes expertos en la restauración de este tipo de obras llevarán a cabo los trabajos. Dámaso Arteaga, concejal de Servicios Públicos, explicó que las tareas se prolongarán por espacio de unas tres semanas y tienen como principal objetivo devolver a este mural su aspecto original. Es por eso por lo que se cuenta con la garantía de que todo el proceso está bajo la supervisión de la Fundación Canaria de la Universidad de La Laguna, a través de profesores y alumnos destacados. Asimismo, participarán carpinteros y pintores de la empresa Dimurol que colaborarán directamente con los expertos.

"El mural presentaba un estado bastante deteriorado de conservación y por eso, aprovechando que estamos restaurando el mural, confiamos también en mejorar algunos aspectos de la plaza y embellecer este espacio", concretó Arteaga. "Lo más complicado ha sido ponernos de acuerdo para poder restaurarlo, porque era importante devolver este espacio a Santa Cruz", remarcó. Además, añadió, se descargará la vegetación de los árboles para que pueda ser admirado en toda su dimensión, pues las ramas de los árboles tapaban los extremos.

Por su parte, José Carlos Acha, concejal de Cultura, reconoció que apostar por la restauración de este tipo de obras que "ya forman parte del paisaje de Santa Cruz" es acercar la Cultura a los vecinos, que no necesitan siempre "ir hasta una sala de arte para poder disfrutar de este tipo de obras". "Seguimos buscando financiación en empresas privadas para que adopten una escultura y se puedan seguir restaurando", subrayó. En este caso, sin embargo, la financiación es municipal.

Esta obra, titulada Pez volador, está formada por 30 paneles de chapa marina situados sobre un muro que, con el paso de los años, ha sufrido daños en su parte inferior por la acción de los grafitis y también presenta evidentes signos de decoloración en la pintura acrílica con la que fue realizado. La profesora de la Universidad de La Laguna (ULL) especialista en restauración, Dácil de la Rosa aseguró que algunos de los problemas con los que se han encontrado "no los esperaban". Se trata, por ejemplo, del agua que se ha ido colando con el paso del tiempo detrás de los panales, agua que ha estropeado "más de lo que se esperaba" gran parte de la obra.

El mural, firmado por Manrique en el año 1985 y reproducido en este espacio de la capital en 1997, consiste en la interpretación geométrica y en tonos cálidos de un pez en el que se combina una doble vertiente de puntos de vista frontal y aéreo. El artista muestra las dos mitades del pez usando el mismo código de representación tridimensional de algunas de sus esculturas más significativas. Los siete colores usados para la realización de este mural son cálidos y, entre ellos, sobresalen de forma especial las tonalidades tierra. La figura queda resuelta por medio de tintas planas.

Informe

El programa de reparación incluye también la sustitución de los paneles más afectados por el desgaste a causa del paso del tiempo, la retirada del material de tornillería que no ejerce ningún tipo de utilidad y la reposición de los elementos básicos para la sujeción que han desaparecido con los años. De igual manera, se ejecutará el lijado de las zonas de color levantadas, así como la renovación total del color.

Los técnicos municipales han constatado en un informe el grado de deterioro de esta pieza, que presenta algunos paneles deformados, despegados y desclavados de la estructura que conforma su base. También se han constatado distintos agujeros, especialmente en los niveles más bajos, en cuyo interior se acumula basura.

Además, se justifica la restauración por el levantamiento de la capa pictórica, especialmente en los tonos tierra y rosa, además de las manchas de suciedad que el efecto del tráfico ha ido depositando sobre la superficie debido al elevado paso de vehículos por esa zona de la capital.

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