La Laguna

La Laguna alberga viviendas sin dueño

Muchos bienes en suelo rústico del municipio no tienen titular inscrito en el Registro de la Propiedad

29.09.2015 | 12:23

En la avenida Milán, de Tejina, hay una finca rústica de 104 metros cuadrados sobre la que se levanta una vivienda de tres plantas que figura sin dueño en el Registro de la Propiedad. La casa tiene sótano, en la planta baja hay un garaje, un aseo y una terraza; en la primera planta tiene dos dormitorios, salón de estar, cocina, dos baños, vestidor y solana y tiene dos terrazas cubiertas en la última planta. Su superficie total es de 307 metros cuadrados. El pasado 16 de septiembre la notaría de Ana María Álvarez Lavers inicio los trámites para inscribirla a nombre de la mujer que presentó la documentación que demuestra que es su propietaria. Este proceso se denomina inmatriculación.

Inmatricular es inscribir por primera vez una finca rústica o urbana en el Registro de la Propiedad. Es un concepto que ya estaba descrito en la primera Ley Hipotecaria, de 1861. Según explicó ayer Álvarez Lavers, este tipo de procedimientos "se continúan dando con cierta periodicidad" en La Laguna. Solo en su notaría de la calle Herradores se tramita, de media, una inmatriculación al bimestre. La mayoría de los casos corresponden a "herencias de poco valor que se dan de palabra", según apunta, entre personas que están vinculadas por lazos familiares.

Lavers asegura que lo habitual es que sean solares en suelo rústico, "que los padres reparten entre sus hijos". No obstante, reconoce que en sus 34 años de trayectoria profesional "las inmatriculaciones han ido disminuyendo". Escriturar una propiedad es necesario hoy en día, por ejemplo, para pedir un crédito hipotecario.

Aunque un bien no figure en el Registro de la Propiedad puede estar dado de alta en el Catastro, y por tanto, formar parte del padrón tributario del municipio. "Puede haber bienes de los que nadie ha acreditado su titularidad que pagan todos sus impuestos porque tiene un registro catastral ", recalca la notaria.

Quien inicia un proceso de inmatriculación debe demostrar ante notario que es el propietario del bien a registrar. Lavers indica que para hacerlo, el notario "puede solicitar todos los documentos que se considere necesarios". Cuando se trata de herencias, lo habitual, detalla, es que aporten un documento privado firmado por todos los herederos y la certificación catastral.

En el caso de la vivienda de Tejina, quien solicitó inscribir la propiedad a su nombre aportó también el documento privado de compra del solar suscrito hace más de 20 años por un familiar, la referencia catastral y la constancia de que no está inscrita en el Registro.

Una vez puesto en marcha el proceso, quienes " sientan que sus derechos están siendo perjudicados" tiene 20 días naturales para oponerse a este trámite. Hasta 2014, cuando se reformó la Ley Hipotecaria, los obispos tenían el privilegio de inmatricular propiedades, es decir, podían poner a nombre de la Iglesia Católica cualquier edificio o huerto sin tener que demostrar que era la propietaria. Lavers, afirma que nunca tramitó un expediente de este tipo en La Laguna.

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