La Laguna

El Gobierno local reconoce que no sabe qué hacer con el edificio de Mesa Mota

El socialista Javier Abreu pide que se abra un nuevo debate para definir su destino

29.09.2015 | 12:23
Fachada del edificio de Mesa Mota.

Los años de la burbuja inmobiliaria dejaron regada la geografía de cadáveres de cemento. En algunos casos tienen forma de aeropuerto, aunque nunca han tenido aviones. En otros, como Mesa Mota, se levantan en forma de moderno e imponente edificio construido sobre una parcela de 3.000 metros cuadrados que costó al Ayuntamiento de La Laguna 4,5 millones de euros, aunque para lo único que ha servido durante una década es para juntar polvo y ser presa de ataques vandálicos que lo han dejado en ruinas. Sin que el Gobierno local sepa qué hacer con este complejo, el concejal de Servicios Municipales, el socialista Javier Abreu, pide ahora que "se abra un debate" para buscar alternativas.

Durante los últimos años han sido muchos los intentos fallidos del Ayuntamiento para colocar el inmueble y ni siquiera regalándolo ha conseguido darle uso. De hecho, hace dos años el Gobierno local ofreció cederlo gratis a la Federación Española de Scouts después de que se celebrara en su interior un campamento de la red internacional de este colectivo que tuvo singular éxito. Lo único que tenían que pagar los scout eran los 120.000 euros que cuesta al año mantener esta mole. La idea era convertir el centro en un albergue juvenil abierto a cualquier asociación para actividades formativas y de ocio. Pero al final los gastos de mantenimiento hicieron inasumible el proyecto.
Este fue el octavo proyecto que anunció el Ayuntamiento de La Laguna para este inmueble que la administración local tuvo que tapiar para frenar los sucesivos saqueos del que fue objetivo, que se saldaron con el robo de la instalación eléctrica, equipamiento de todo tipo y de cuantiosos destrozo.

La frustrada historia de este complejo se inició en 1999. El Consistorio encargó ese año al estudio de arquitectura Damián Trujillo y Asociados la transformación de la antigua sede de la Sociedad de Tiro de Pichón en un ambicioso centro de congresos.

Las obras se adjudicaron en 2002 a la empresa FCC con un presupuesto inicial de tres millones de euros, que poco después subió a 3,6 millones debido a la aparición de problemas estructurales no previstos en el contrato. El Consistorio tardó dos años en aprobar la? modificación del presupuesto de la obra y un mes después paralizó los trabajos para modificar por segunda vez tanto el proyecto del edificio. FCC exigió al Ayuntamiento la rescisión del contrato, el pago de las obras realizadas y una indemnización de 840.000 euros, con lo que el coste total del edificio de Mesa Mota se elevó a 4,5 millones.

Sin saber qué destino tendría el edificio, los trabajos continuaron. En 2003, el Gobierno municipal anunció que albergaría un instituto de investigación sobre la biodiversidad de la Macaronesia, que sería financiado con fondos europeos.

Otros miembros del Gobierno local señalaron más tarde la conveniencia de que se convirtiera en una residencia para deportistas y en un centro de rehabilitación, complementado por un restaurante cuya concesión podría generar ingresos para el municipio.

A punto de terminar la rehabilitación, en 2006, la exalcaldesa Ana Oramas proclamó que el complejo acogería un centro de congresos para que la Universidad de La Laguna celebrara allí sus convenciones. En 2008 hubo un nuevo anuncio que señalaba que una importante institución internacional le daría uso y, poco después, se dijo que la dirección de Biodiversidad del Ministerio de Medio Ambiente estaba interesada en ocuparlo.

En 2010, el Cabildo tinerfeño solicitó al Ayuntamiento la cesión del edificio para instalar el Parque Científico y Tecnológico de Tenerife, que ahora se prevé construir en el antiguo Hogar Gomero de La Cuesta, y un centro de investigación del cáncer de las dos universidades canarias. Seis meses más tarde, la Junta de Gobierno local acordó acceder a la petición pero al comprobar los gastos fijos que debía asumir y las obras de adecuación que era necesario hacer en el edificio, la Corporación insular dio marcha atrás.

A medida que el deterioro del edificio se acentuó con el correr de los años se sucedieron nuevos anuncios municipales sobre su cesión a Cáritas, a Cruz Roja, a la Fundación OID y al Hospital San Juan de Dios para hacer un geriátrico. Todos las rechazaron. Algunos por falta de recursos y otros por incompatibilidad del proyecto con la calificación de la parcela, reservada para al uso sociocultural en el planeamiento urbanístico. El nuevo Plan General podría recalificar el suelo para permitir su explotación comercial.

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