Los museos brillan a la luz de la Luna

Decenas de miles de personas disfrutan de la Noche en Blanco chicharrera entorno a una multitud de actividades culturales, deportivas y lúdicas

27.09.2015 | 02:15
representación teatral del Palacio de Carta.

La ciudad de Santa Cruz de Tenerife brilló anoche bajo la tercera edición del Plenilunio con una enorme cantidad de actividades culturales, deportivas y lúdicas, así como talleres para niños y para disfrutar en familia; actos, en suma, que animaron a miles de personas a tomar las calles, plazas, parques y museos. La ciudad en esta noche festiva fue más ciudad que nunca, más de paseos y más de sus vecinos y de los visitantes que transitaban de un lado a otro de la capital. Desde el mercado de Nuestra señora de África hasta el Museo de Almeyda; desde la plaza de la Candelaria hasta el parque García Sanabria, pasando por la plaza del Príncipe; desde la calle de La Noria a la plaza de Weyler. Y también fue algo más de ciudad porque el Ayuntamiento también abrió sus puertas, más allá de los días en los que se celebra Pleno, para que más de un centenar de personas disfrutaran de una visita guiada por sus dependencias, incluso, entrando en el despacho del alcalde, José Manuel Bermúdez.
Pero si hubo lugares que brillaron con luz propia anoche, esos fueron los museos de la Naturaleza y el Hombre, el de Almeyda y el TEA. Cuando aún no habían dado las diez de la noche, más de 2.150 personas habían visitado el cuartel museo de Almeyda donde se llevaron a cabo diversas exhibiciones de esgrima, de perros, y recreaciones de la II Guerra Mundial y de la Gesta del 25 de julio; galería de tiro con armas de airsoft, exposiciones de uniformes y diverso armamento, simulacros tácticos donde algunos niños formaron parte de las escaramuzas.
En el Museo de la Naturaleza y el Hombre no cabía un alma más alrededor de las nueve de la noche y a esa hora, desde el propio museo aseguraron que ya lo habían visitado entre 4.500 y 5.000 personas, por lo que esperaban superar la cifra de 8.000 personas que lo visitaron en el Plenilunio del año pasado. Ayer, la novedad era el puente nuevo sobre el barranco de Santos al que se vistió con una alfombra roja que guiaba a los visitantes hasta la misma puerta del edificio.
En su fachada, los efectos de luces y una pantalla por la que iban apareciendo, como si de estrellas de cine fueran, muchos niños acompañados de sus padres. En el interior, además de poder visitar las colecciones propias se daba una última oportunidad para admirar el arte cerámico de México, se podía disfrutar de un concierto de instrumentos de percusión, mientras que en el otro espacio abierto al cielo se recreaba una especie de poblado aborigen que captaba la atención de los más menudos de la casa. Además, los 600 pases del aforo total para la visita guiada con linternas se agotaron en 90 minutos. Y tan bien debieron pasárselo los pequeños con la experiencia que un chiquitín, que no tendría más de cinco o seis años, le decía a sus padres en las puertas del museo: "¿Pero por qué tenemos que irnos ya, papá? Yo quiero quedarme más". Así de animado estaba el crío al filo de las diez de la noche y no fue el único al que se le oyó protestar cuando sus progenitores decidían que ya era hora de ir a la cama.
El TEA organizó cuatro actividades para niños y padres sobre la Luna, sus nombres y su relación con el mar y el cielo; proyección de documentales y visitas guiadas a varias exposiciones, entre ellas, la de Óscar Domínguez: entre el mito y el sueño. Música electrónica en directo durante más de ocho horas y un taller de producción musical. A las 20:00 horas ya habían pasado por sus instalaciones 1.325 personas.
Mientras, en las calles el bullicio de transeúntes moviéndose de un lado a otro, tomaba la ciudad según iba anocheciendo y eso que las nubes, que taparon a la luna llena durante la mayor parte de la noche, amenazaron con dejar caer un chaparrón, pero al final solo fueron cuatro gotas, una ligera llovizna que no desanimó a prácticamente nadie para marcharse a casa y perderse lo que aún quedaba hasta la una de la madrugada de hoy.
En el parque García Sanabria, carreras infantiles y de adultos con 710 participantes y en Mercado de Nuestra Señora de África, engalanó una decena de mesas con manteles blancos para disfrutar de una copa y de los platos preparados en un Showcooking por el chef Juan de la Vega, que regentaba El porrón, en la calle de La Noria. De su mano, los comensales disfrutaron de "un entrante de Tallarines de calamares con una marinera de espárragos y tinta de calamar", y como segunda propuesta elaboró un Escaldón de mariscos con chicharrones de morena", comentó el chef.
En los patios de La Recova, Antonio Darwich explicaba a los visitantes los secretos de la Antropología, de los fósiles y de los restos de meteoritos que han caído en la Tierra. Tanto él como Ithaisa González son de la Unidad de Divulgación de la Universidad de La Laguna y en su caso explicaba a un nutrido grupo de niños y mayores qué sucede en otros planetas del Sistema Solar, como las erupciones volcánicas y las tormentas. A su lado había instalado un telescopio a la espera de que las nubes se abrieran y dejaran ver a la Luna, algo que solo sucedió apenas unos cuantos minutos, poco antes de las 21:00 horas, hasta que de nuevo quedó oculta.
En el Palacio de Carta, 1.020 personas disfrutaron de una función a cargo de Timaginas Teatro donde los actores acercaron al público el mundo de los piratas y sus ataques a las costas de Santa Cruz, según explicó Laura Carrillo, una de las integrantes de la compañía.
Por las calles, las batucadas recorrían el centro de Santa Cruz mientras que en La Noria, entre otras actividades, sonaba la música en directo, al igual que lo hacía en el escenario situado en la Plaza de la Candelaria, lugar en el que también se presentó el cartel del Carnaval 2016 a las 23:30 horas.

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