Santa Cruz

El artesano de los helados se jubila

La Flor de Alicante cierra sus puertas el próximo 1 de octubre después de 70 años en la calle de La Rosa

28.09.2015 | 17:50
Fachada de La Flor de Alicante, en la calle de La Rosa.

Julio Muñoz se ha levantado cada día desde la década de los 70 para no dejar a nadie de su gran familia sin helados, ya sean directos o simplemente vecinos a los que ha visto crecer y que, ahora, acuden con sus propios hijos a La flor de Alicante, la última heladería de Santa Cruz que ofrecía los tradicionales cortes. Pero a partir del 1 de octubre, sin embargo, su vida dará un giro de 360 grados, pues ha llegado la hora de retirarse y de cerrar el negocio.

Después de más de 40 años como artesano ya no deberá preocuparse de elaborar sus sabrosos mantecados y por fin tendrá más tiempo para disfrutar de la playa y de su pequeña finca, aunque probablemente cuente a alguien el secreto de sus recetas para que así la gente pueda seguir disfrutando de sus manjares. Un pequeño cartel en una de las paredes de su dulcería, ubicada en la céntrica calle de La Rosa y abierta desde 1944, anuncia desde hace una semana el cierre por jubilación, una intención que ya había anunciado en 2011 pero que retrasó.

Si el aún propietario heredó de sus tíos la heladería del barrio de El Toscal en los años 70, su experiencia en este mundo de las sensaciones dulces va más allá, ya que empezó a trabajar en esto desde los 14 años en Alicante. De esta larga trayectoria nacieron sus productos estrellas, la vainilla, la fresa y el limón, pero su oferta es mucho más amplia al elaborar con sus propias manos 33 helados diferentes, todos ellos con el sabor de toda la vida. Y cuando se le ha preguntado por el ingrediente mágico, él ha contestado: "El único mérito es hacer de forma diferente lo que hacen otros".

Aparte de por sus helados, La flor de Alicante también destaca por su leche merengada y la horchata, todo hecho allí "y en el mismo día, para que sea muy fresco", comenta Julio Muñoz. Y tanto buen gusto lleva detrás su sacrificio. Este artesano entra por la puerta de su local a las siete de la mañana y muchas días sale de allí a las 11 de la noche. Además, siempre ha intentado renovarse y para poder dar a sus clientes cosas nuevas ha acudido cada dos años a la feria que se celebra en la Península, donde se intenta crear un sabor diferente para cada día del año. También pertenece a la Asociación Nacional de Heladeros Artesanos y en alguna que otra ocasión ha vendido sus productos a hoteles y restaurantes. Su mayor deseo, tal y como ha manifestado en otros momentos, es que la Flor de Alicante, con más de 70 años de historia, siga viva. Por allí han pasado miles y miles de personas a lo largo de su trayectoria precisamente atraídos por esos manjares tradicionales, y los que aún no hayan saboreado ninguno de ellos solo tienen tres días para hacerlo.

La cuenta atrás ha comenzado para decir adiós al clásico de los helados de la capital chicharrera, pero hasta la próxima semana La Flor de Alicante mantendrá sus puertas abiertas. Julio Muñoz, sin embargo, ya ha colgado su cartel de despedida: "El día 1 de octubre de 2015, este negocio cierra por jubilación. Gracias por todo".

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