La guerra de la raya azul recobra fuerza

Arafo y Candelaria aprobarán los estatutos del Polígono en contra de Güímar y los empresarios

25.09.2015 | 00:43

Parecía que los dos bandos habían llegado a un acuerdo de paz, pero esta estabilidad solo ha durado semanas. La guerra de la raya azul ha vuelto a recobrar fuerza estos días después de que Güímar no asistiera este mismo mes a una reunión con Arafo y Candelaria, simplemente porque "todo ya estaba acordado", según manifestó la alcaldesa del primer municipio, Carmen Luisa Castro. Según ella, los incumplimientos por parte de Arafo la llevaron a pintar una línea en el Polígono Industrial para que quedara claro qué espacio le corresponde mantener a cada uno. Esta decisión tomada en verano destapó una discusión que en realidad existe desde hace muchos años y, aunque el Cabildo ha mediado para solventar la situación, el principio de acuerdo ha vuelto a saltar por los aires, incluso, con amenazas de acudir a los juzgados.

Por un lado están los empresarios que tienen sus negocios en la instalación del Valle, que ya desde marzo de 2014 denunciaron públicamente que tanto Candelaria como Arafo no quieren ayudar a pagar la conservación del Polígono, mientras que Güímar sí aceptó colaborar en el cuidado de la zona industrial. Los tiras y aflojas entre las partes se suceden desde entonces y no fue hasta este mismo mes, a raíz de la pintada de la raya azul, cuando todos se sentaron en la misma mesa para retomar las negociaciones, en la que también estuvo presente el Cabildo para ejercer como mediador.

Si a principios de este año ya los tres consistorios habían establecido las bases con la Corporación insular para repartir el coste que implica mantener el Polígono entre los cuatro implicados (ayuntamientos y empresarios), todavía no se ha materializado, pero de ese encuentro salió el borrador que establece las directrices a seguir. Se pactó que cada una de las administraciones locales deberán pagar 25.000 euros anuales, la Institución tinerfeña 75.000 y los negocios instalados allí 400.000, todo ello recogido en unos estatutos que tendrán que aprobarse en los respectivos plenos.

Candelaria y Arafo, sin embargo, volvieron a celebrar una reunión a la que no acudió Güímar y fue ahí, supuestamente, donde ambos municipios optaron por rediseñar el borrador enviado por los empresarios, lo que provocó las críticas del colectivo. La presidenta de la asociación, Raquel Malo, advirtió de que acudirán a los juzgados si Candelaria y Arafo aprueban los estatutos que han modificado, ya que entre otras cosas manifiesta que la propuesta de la Villa Mariana pasa por atribuir a los negocios la totalidad del coste de la conservación después de cuatro años, mientras que estas dos administraciones aseguran que en ese borrador que recibieron se han agregado aspectos que incluso son "contrarios al ordenamiento jurídico".

Está previsto que Arafo y Candelaria den luz verde a su propuesta en sus plenos, que tendrán lugar mañana y el próximo miércoles, respectivamente, mientras que Güímar mostró ayer su apoyo a los empresarios. "Llevaremos el borrador que recibimos los tres. Güímar no va a ir en contra del Polígono", declaró la alcaldesa. Su previsión es aprobar los estatutos en una sesión extraordinaria que convocará para principios de octubre ya que antes debe informar al colectivo de los pasos que va dando el Ayuntamiento.

Castro defendió que los tres consistorios recibieron "el mismo borrador", pero el problema ahora es que "Arafo y Candelaria dicen que no lo aceptan". Mientras, "Güímar lleva colaborando desde el minuto uno" al tiempo que estos dos ayuntamientos "siguen en sus trece diciendo que es ilegal mantener el Polígono" porque aún no se ha creado la entidad de conservación, pero "yo no voy a ir en contra del desarrollo" de la zona industrial, insistió la regidora local, para recordarles que los tres son "responsables" desde que cada uno recepcionó su parte en 2013.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine