Santa Cruz

Vuelve la escritura con plumas

Alejandro Carracedo, de la asociación Gesta del 25 de Julio, recupera las técnicas que se usaban antes del siglo XIX cuando no había bolígrafos

20.09.2015 | 02:00

Ataviados con pantalones con alzapón, zapatos de cuero, camisa sin cuello, chaleco, tirantes y un pañuelo al cuello, solo falta que los recreadores de la Asociación Histórico-Cultural Gesta del 25 de Julio de 1797 escriban sus documentos con plumas de ave y tinta. Pues sí lo hacen o, al menos, uno de sus miembros desde hace algún tiempo y siempre que puede. Alejandro Carracedo desentraña estos días los misterios de escribir con pluma de ave y ahora quiere mostrar todos sus conocimientos a través de un taller que tendrá lugar el próximo sábado en el Museo Histórico Militar de Canarias, ubicado en el antiguo Fuerte de Almeyda, durante la celebración del Plenilunio.

El taller incluirá una pequeña charla sobre el uso de las plumas. Y es que, explica Carracedo, estas herramientas se utilizaron para escribir desde la época de los romanos hasta gran parte del siglo XVIII porque el lápiz como tal no se inventó hasta 1795. Además, Alejandro Carracedo realizará una demostración de preparación de plumas e invitará a los asistentes a que prueben este método y escriban con las plumas de ave.

Este taller está orientado a todas las edades porque, explica Carrecedo, los niños son los que más se animan a usar las plumas, aunque tampoco se quedan atrás aquellos que han usado plumilla en su época escolar. "Y así disfrutan mucho probándolas", comenta. El organizador de esta actividad añade que este es un buen método para enseñar a los más pequeños de la casa que no deben apretar cuando escriben, porque cuando realizan más presión de la oportuna, "sale un goterón de tinta y ellos solos corrigen la presión y no aprietan tanto", explica Carracedo.
Esta taller surge de la Asociación Histórico-Cultural Gesta del 25 de Julio de 1797. Como cada año, este grupo realiza una recreación de un campamento de época del siglo XVIII para conmemorar la victoria de los chicharreros sobre las tropas inglesas de Horatio Nelson, y "siempre queremos aportar detalles de cómo se vivía en la Isla en esa época para que la gente aprenda historia viéndola". Algunos miembros de la asociación, como José Jiménez, están recuperando los vestidos civiles de la época; hay otros expertos en armas de avancarga, como los hermanos Gorostiza; "y Manuel Torres y yo, entre otros, recuperamos y hacemos éste tipo de técnicas y utensilios de la época", comenta Carracedo.

Lo que más despierta el interés de estas personas es la necesidad de saber cómo se hacían las cosas en esa época, qué limitaciones tenían, qué recursos se usaban y qué dificultades se encontraban en el día a día. "Por eso nos vestimos intentando ser lo más fiel posible, dentro de las limitaciones y lo difícil que es encontrar cosas antiguas en las Islas", puntualiza el organizador de este taller. ?

Inició su inmersión en esta técnica buscando documentación en internet. "Hay algo de información pero casi todo está en inglés, así que con la poca información que tenía empecé a destrozar alguna pluma", explica Carracedo, quien comenta que, "después de muchas pruebas, descubrí que si no tienes una tinta especial para caligrafía es muy difícil escribir e incluso imposible hacerlo".

Lo que hay que tener en cuenta para realizar de forma correcta esta actividad es el grosor del cálamo, es decir, de la punta, y su dureza. "Si el cálamo es muy fino o quebradizo, no se puede usar", sentencia. Alejandro Carracedo explica que las mejores plumas para escribir son las de ganso, aunque él aún no ha conseguido probarlas. "He probado con las de cóndor, águila real, águila imperial, cernícalo, pardela, pavo real, pavo y gallo, y las que mejores resultados me han dado son las de gallo y pavo", afirma.

Lo más importante para escribir con plumas de aves es ser metódico. "Preparar las plumas, una vez que se coge práctica, es sencillo", argumenta este aficionado a la historia, quien explica que lo más importante es "contar con una buena hoja afilada para hacer los cortes". "Lo ideal es una hoja de bisturí, de las que se usan en diseño para cortar papel", añade. Otro aspecto imprescindible es "tener paciencia para investigar y aprender porque, una vez que se aprende, se puede enseñar a alguien a preparar plumas que escriban en un par de horas", comenta.
Alejandro Carracedo explica que estas plumas jamás se le arrancan al ave "porque es una salvajada y porque no sirven para nada, ya que la pluma forma bien la punta cuando se cae", sentencia. Después de obtener esta materia prima hay que curar las plumas metiéndolas en arena caliente para que se endurezcan y duren más.

A continuación es necesario limpiar bien la cutícula que tiene el cálamo por fuera y quitarle las barbas a la pluma. Y es que, asegura, "estas cutículas quedan muy bien en la películas pero no tienen ninguna utilidad práctica". Después llega el momento de cortar la pluma y sacar el material que queda dentro del cálamo para, después, modelar la punta de la pluma. Por último, Carracedo explica que hay que usar una buena tinta. "Es mejor escribir con vino que con una tinta china" porque esta última no sirve ya que es muy pegajosa y estropea enseguida la pluma, por lo que hay que limpiarla muy a menudo para seguir escribiendo.

Alejandro Carracedo reconoce que tiene la suerte de tener amigos que le guardan y envían plumas de muchos sitios de forma desinteresada y gratuita. A algunas de estas personas, incluso, no las conoce en persona. Es el caso de Liberto Montesdeoca, quien le envía plumas con portes pagados desde La Gomera. "Ni siquiera lo conozco en persona, sólo a través de Facebook. Le estoy muy agradecido", comenta.

El resto de utensilios son más fáciles de encontrar: un cuchillo, un bisturí o cutter con la hoja muy afilada... Explica, además, que para los niños "incluso sirve una pluma de paloma". El papel empleado no debe ser muy rugoso porque la pluma corre mejor en papel liso y da un último consejo: para los niños, lo mejor es añadir a la tinta para caligrafía un poco de agua coloreada con acuarela.

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