La Orotava

El municipio abre el proceso para que el casco sea Patrimonio de la Humanidad

El alcalde manifiesta que la intención del Ayuntamiento es que el centro histórico consiga la distinción por parte de la Unesco dentro de tres años

20.09.2015 | 02:20
Son numerosas las joyas con las que cuenta el municipio de La Orotava y, en concreto, su casco histórico.

El Ayuntamiento de La Orotava ha iniciado el expediente para que la Unesco declare al casco histórico del municipio Patrimonio de la Humanidad. La Comisión de Educación, Cultura, Deportes, Juventud, Fiestas, Turismo, Museos y Participación Ciudadana ha dado el visto bueno, por unanimidad de los grupos que conforman la Corporación municipal, a la propuesta del alcalde, Francisco Linares, de solicitar a la Unesco la declaración del casco de la Villa como Patrimonio Mundial.

El pleno que se celebrará este mismo mes deberá ratificar la proposición, para luego trasladar el expediente al Ejecutivo regional al objeto de que lo acredite y eleve al Gobierno del Estado, ya que es la administración pública que debe solicitarlo ante la entidad intergubernamental: la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). La intención del Consistorio villero es que el expediente supere los trámites oportunos para que sea valorado finalmente, en los próximos años, por el Comité del Patrimonio Mundial, previa valoración in situ por los expertos.

Francisco Linares anuncia que se ha creado una comisión de asesoramiento, conformada por expertos, para dirigir este relevante asunto para el municipio. Y de cumplirse los plazos previstos, La Orotava podría ser Patrimonio de la Humanidad en 2018. Esta declaración como Patrimonio Mundial del casco histórico de La Orotava, uno de los más singulares y admirables de Canarias e incluso de España, "sería un reconocimiento internacional que potenciará su interés como recurso turístico cultural de primer orden, lo que podría generar beneficios económicos que no sólo incidiría en el desarrollo socioeconómico del municipio sino que repercutirá de seguro en su propia conservación, restauración y revitalización", subraya Linares.

En caso de recibir tal título la ciudad, la Institución local velará por salvaguardar los valores excepcionales que secundan la declaración, además de cumplir con las exigencias y recomendaciones emanadas por el citado comité de Patrimonio Mundial, prevaleciendo los conceptos de la autenticidad e integridad de los bienes, asegura Linares. También se promocionará la divulgación e investigación de los bienes, para su reconocimiento y garantía de su futura conservación, añade el alcalde. Si se logrará esta distinción, La Orotava tendría doblete en Patrimonio de la Humanidad ya que el Parque Nacional del Teide –donde casi el 80% del territorio es de La Orotava– ya lo es desde junio del año 2007.

El casco histórico de La Orotava villero posee una serie de características especiales, artísticas y urbanas que le convierten en excepcional en Canarias. Se divide en dos zonas diferenciadas, Villa Arriba y Villa Abajo, con un entramado urbano de gran riqueza tipológica; destacando un importante número de casonas señoriales e inmuebles de valor arquitectónico. Fue declarado en 1976 Conjunto Histórico-Artístico. Y esta área de interés está incluida en el Inventario de Protección del Patrimonio Cultural Europeo como Conjunto Monumental.

Innumerables monumentos visten de historia las calles de la Villa y muchos espacios son Bien de Interés Cultural, como la Iglesia de La Concepción; Casa Ponte Fonte (Lercaro); acueducto de los molinos; cementerio municipal; Hijuela del Jardín Botánico; camino del Ciprés y Pozos de Nieve de Izaña, entre otros. A partir de principios del siglo XVI y tras finalizar la conquista de la Isla en 1496, comienza a gestarse la imagen urbana de La Orotava que alcanzará su definición durante el siglo XVII, siglo de esplendor de la localidad. Una imagen urbana marcada por las características topográficas de la zona, como es el acentuado desnivel del terreno y la presencia de dos barrancos, el de Araujo al naciente y el de El Monturrio al poniente, así como por la presencia de un verdadero eje vertebrador como era la acequia que conducía el agua desde las zonas altas hasta las tierras bajas de cultivo. Ese eje estaba definido por una serie de industrias productivas como los aserraderos, los ingenios azucareros y, sobre todo, por doce molinos hidráulicos de los que en la actualidad subsisten diez.
Igualmente sobre este espacio se fundaron en los siglos XVI y XVII ermitas y conventos vinculados a las familias terratenientes, que tenían el objetivo de consolidar el núcleo de vecinos, a la vez, que establecían los límites del territorio y se erigían en referentes culturales para la alta sociedad orotavense, en el caso de los cenobios. El crecimiento que experimentó La Orotava se debió en gran medida a la prosperidad generada por la exportación de vinos.

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