Santa Cruz

Un marino de mundo

Juan Sebastián Elcano fue clave en la expedición de Magallanes que dio la primera vuelta al mundo en una embarcación

20.09.2015 | 02:00

Lucharon por el municipio, brillaron en sus campos o simplemente fueron vecinos humildes que por su generosidad merecieron el homenaje de Santa Cruz de Tenerife con una calle, plaza o parque con su nombre. Pero, ¿quién es quién en el callejero de la capital? la opinión de tenerife hace un recorrido por el mapa del municipio chicharrero para ponerle cara a esos cientos de nombres y apellidos, muchos lamentablemente desconocidos. Hoy le toca el turno al Juan Sebastián Elcano, el primer marino que dio la vuelta al mundo. Su viajé con Magallanes se prolongó durante tres años.

Juan Sebastián Elcano fue un marino español conocido por participar en la primera vuelta al mundo junto a Magallanes. El recuerdo de sus logros también forma parte del callejero de Santa Cruz. Una vía lleva su nombre en el barrio de La Victoria, junto a Tomé Cano.
Este profesional del País Vasco se enroló desde muy joven tanto en barcos pesqueros como en buques comerciales en un intento por hacerse un hueco en el mundo de los marinos. Su experiencia y vocación la consiguió de su familia, donde había varios marineros de profesión. En el año 1509 pasó a formar parte de la expedición militar contra Argel y, a su regreso, conoció en Sevilla al marino Fernando de Magallanes. En ese momento, el portugués preparaba una expedición para buscar la ruta a las Indias navegando hacia el Oeste. Elcano no dudó en formar parte de la aventura.

El viaje estuvo lleno de problemas. De hecho, Magallanes falleció durante el trayecto por una invasión de la embarcación. Se sucedieron diferentes enfrentamientos entre los marinos para conocer quién se quedaría al mando mientras continuaban con el trayecto. Al final Juan, Sebastián Elcano se puso al frente y, tras conseguir el cargamento necesario, repleto de especies que llevar a España, emprendió el viaje de regreso a casa no sin sobrevivir a varios enfrentamientos tanto de dentro de la tripulación como ataques de los aborígenes. Uno de los barcos que formaba parte de la expedición se quedó en las Islas Molucas y el otro, la nave Victoria, emprendió con Elcano al mando el regreso a España por la ruta portuguesa.

La vuelta costó. Además de sobrellevar las dificultades típicas del mar, con el mal tiempo siempre poniéndoles en peligro, tuvieron que enfrentarse a cruzar el Océano Índico y bordear África sin realizar ningún tipo de escala para no ser apresados. El miedo a ser atacados, tanto por los indígenas como por los portugueses, que no querían el éxito de la expedición de su compatriota Magallanes en beneficio de España, estuvo presente durante todo el trayecto.

Dominio

Elcano consiguió dominar a toda su tripulación a pesar de la dureza del viaje y sus ansías de pisar tierra en todo momento. Tras una corta parada en Cabo Verde para conseguir comida, donde varios marinos fueron apresados, emprendieron el último empujón hacia la Península. Solo atracaron en tierra 18 miembros de la tripulación de los 265 que habían comenzado la expedición tres años antes.
El recibimiento no fue tan generoso como cabría esperar por parte del emperador Carlos V. Sin embargo, su aportación valió para empezar a trazar una ruta comercial centrada en las especias. En una nueva expedición, Juan Sebastián Elcano falleció en 1526.

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