Las manos expertas de la vendimia

Bodegas Tajinaste, en La Orotava, recoge la nueva cosecha y espera uno de los mejores resultados de los últimos años

20.09.2015 | 19:11
Las manos expertas de la vendimia
Un día para trabajar y festejar.

Mirando al cielo. En esa postura se encuentran, desde hace semanas, los miles de viticultores que año tras año se encargan de exprimir los mejores caldos en la agreste orografía tinerfeña. En las Bodegas Tajinaste, una de las más conocidas de la Isla, no son una excepción. La amenaza de la lluvia mantiene en suspenso el corazón de muchos agricultores. Con todo, las primeras estimaciones para esta cosecha son muy optimistas y prevén uno de los mejores resultados de los últimos años.

En Bodegas Tajinaste, en el barrio orotavense de La Perdoma, la vendimia comenzó hace ya muchas semanas. "Empezamos el pasado 13 de agosto y se extenderá hasta la segunda semana de octubre", explicó el enólogo Agustín García Farráis. Por lo pronto, por las bodegas de esta empresa familiar han pasado ya 150.000 kilos de uvas procedentes de todos los rincones de la Isla, tanto del Sur como del Norte. Faltan, al menos, otros 80.000 kilos por llegar. "Durante la campaña de vendimia no paramos, trabajamos de lunes a domingo", precisó el experto.

Se trata, no obstante, de un trabajo llevadero que se realiza siempre en medio de un muy buen ambiente. "Hoy estamos recogiendo la uva de la finca La Haza, que mide unas siete hectáreas, mi madre es la encargada de hacer la primera selección sobre el terreno", concretó.

En Tajinaste se embotellan hasta ocho tipos distintos de vino y la familia está próxima a aumentar. "Tenemos un proyecto denominado Paisajes de las Islas y nuestra intención es crear un vino con las variedades de uva más características de cada una de las Islas", aclaró. Por lo pronto, ya está a la venta el que corresponde a Tenerife, realizado con las variedades Malvasía aromática y Marmajuelo: "un blanco muy gastronómico, carnoso, largo y de buena acidez final que lo hace muy buen compañero de muy variada gastronomía", indican los folletos informativos de la bodega.

La bodega de La Perdoma, con una inmejorable vista del valle de La Orotava, es una suerte de encaje de bolillos donde cada uno de los enormes depósitos de acero inoxidable es una apuesta de sabor que esta familia de viticultores hace al futuro. Tajinaste elabora blancos secos y afrutados. También embotella un rosado a base de Listán negro de las zonas altas del valle, un tinto tradicional y un tinto roble. Otros de los productos estrella de la bodega son el Tajinaste Vendimia Seleccionada, envejecido en torno a ocho meses en roble francés, y el CAN, envejecido con idéntico sistema durante nueve meses.

Mientras una decena de personas se afanaban junto a las parras en recoger con mimo los racimos, en la bodega tocó descargar los camiones en partidas que llegan a los 700 kilos cada una y pasarlos por la máquina despalilladora. Después, y en función del proceso escogido para cada uno de los futuros caldos, pasan a su correspondiente depósito. "Las uvas de hoy serán sometidas a un proceso de frío durante dos o tres días", explicó el enólogo. "Con este sistema conseguimos un mejor aroma y color, se mantienen a siete grados", añadió.

La familia García Farráis creó Tajinaste en 1977 y puso en este proyecto toda la tradición vitivinícola acumulada durante décadas y varias generaciones. Sus viñedos están incluidos en la Denominación de Origen (DOP) Valle de La Orotava y en la DOP Islas Canarias. Para esta empresa familiar, el futuro de este importante eslabón del sector primario canario pasa precisamente por unir a todas las denominaciones tradicionales de las Islas bajo un único paraguas. "Ahora mismo estamos trabajando en la creación de una marca común que lleve el nombre de las Islas por todo el mundo", avanzó García Farráis. La idea, que lleva por nombre Canary Wine, está ya avanzada y cuenta además con la colaboración del Instituto Canario de Calidad Agroalimentaria (ICCA) y el auspicio de la Consejería de Agricultura del Gobierno de Canarias. "Hay varias bodegas que estamos trabajando en esto juntas", precisó.

En Tajinaste esperan una "buena" cosecha este año. Mientras se afanan en elaborar los caldos que durante los próximos meses endulzarán los paladares más exigentes, todavía están embotellando vino de la pasada campaña. "Sacamos este vino para hacerle sitio en los depósitos al nuevo", aclaró el enólogo responsable de la producción. Esto habla de la capacidad de esta bodega orotavense, que además de recoger la uva de sus propios terrenos mantiene acuerdos con agricultores de toda la Isla a los que les compra su producción.

Sus cepas más antiguas, de las variedades Listán negro y Listán blanco, fueron plantadas en torno a 1914 con un singular sistema de conducción tradicional denominado cordón múltiple trenzado. Muchas de las parras aún siguen dispuestas en este sistema. Las más recientes, sin embargo, ya han sido dispuestas en espaldera.

El del vino es un sector que no sólo crea un producto singular apreciado en toda buena mesa. El vino genera empleo, paisaje, atractivos turísticos y una cultura que empieza a extenderse también en otras zonas del Archipiélago donde no era tan habitual contemplar las enormes extensiones de parras que firman desde hace decenios el perfil tinerfeño. "Creo que estamos creciendo, sobre todo gracias a la incorporación de las nuevas generaciones". "Una marca que incluya a todos los vinos canarios facilitaría aún más el desarrollo del sector. Hay ejemplos de nuevos terrenos cultivados en el norte de Gran Canaria y La Palma, La Gomera y El Hierro también han crecido", aseguró.

García Farráis es consciente de todas las características que hacen único el vino canario y que son además los argumentos con los que la bodega viaja cada año hasta Estados Unidos para promocionar sus productos. "Nuestro vino está presente allí, tanto en la costa este como en la oeste, también lo distribuimos en Canadá, Inglaterra y Alemania", detalló. Pese a la historia, la calidad y las posibilidades de los vinos isleños, cada año entran en el Archipiélago unos 73 millones de botellas de vino. En las Islas se producen 14 millones y, sin embargo, sigue siendo difícil para los productores colocarlas todas en el mercado. "Nosotros nos dedicamos esencialmente a la hostelería, distribuimos en restaurantes, hoteles, vinotecas y tiendas especialidades. Que las grandes cadenas hoteleras sirvan vinos de la tierra a sus clientes sigue siendo nuestra asignatura pendiente", explicó García Farráis.

Los vinos canarios han estado presentes, desde siempre, en la literatura. Son ya parte de la historia gracias a escritores de la talla de Shakespeare, Walter Scott y Góngora. Las cepas que adornan el singular paisaje isleño, desde La Geria hasta la misma Orotava, han escapado de la filoxera, una plaga extendida por toda Europa. Con ello se han salvado además variedades históricas únicas en las Islas. "Por eso hay que ver los beneficios turísticos del sector", añadió.

Los responsables de Tajinaste, en su apuesta decidida por la cultura del vino, crearon hace años el proyecto Vinófilos. No solo distribuyen con esta empresa sus propias botellas sino que además han incorporado marcas locales, nacionales e internacionales. Otra de sus funciones en la organización de cursos de cata y la formación especializada. Mañana, por ejemplo, tienen prevista una clase magistral con el prestigioso enólogo y sumiller Paco del Castillo en el hotel Silken Atlántida.

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