Santa Cruz

El ingeniero que dejó huella

El túnel de la Avenida Tres de Mayo que se inauguró en 2003 recibe el nombre de Juan Amigó de Lara, experto en obras públicas y alcalde de Santa Cruz entre 1960 y 1965

12.09.2015 | 22:25

Lucharon por el municipio, brillaron en sus campos o simplemente fueron vecinos humildes que por su generosidad merecieron el homenaje de Santa Cruz de Tenerife con una calle, plaza o parque con su nombre. Pero, ¿quién es quién en el callejero de la capital? la opinión de tenerife hace un recorrido por el mapa de Santa Cruz para ponerle cara a esos cientos de nombres y apellidos, muchos lamentablemente desconocidos. Hoy le toca el turno al túnel de la Avenida Tres de Mayo. El ingeniero Juan Amigó de Lara dio nombre a este tramo de carretera, una de las vías más transitadas para salir de la ciudad.

En el año 2003 se inauguró de forma oficial y su apertura significó que el tráfico en la ciudad de Santa Cruz de Tenerife ganara en seguridad y fluidez, desahogando de vehículos la salida de la ciudad hacia las autopistas del Norte y el Sur. El túnel de la Avenida Tres de Mayo tiene nombre, aunque no muchos chicharreros lo sepan: Joaquín Amigó de Lara, alcalde Santa Cruz entre 1960 y 1965 y aparejador de profesión. Pocos son los que conocen hoy la labor que desarrolló este hombre que se desvivió por conseguir mejoras urbanísticas no solo en Tenerife, si no en todo el Archipiélago. No hay Isla que no tenga infraestructura que este profesional no supervisora de una u otra forma.

El túnel que lleva su nombre y la vía de enlace entre la avenida marítima y la autopista del Sur se construyeron para evitar que los camiones con carga accedieran a la ciudad por Tres de Mayo. Y es que en los años 90 se produjeron dos accidentes mortales precisamente en esa avenida. En 1994 murieron dos personas al volcar un contenedor de un camión y en febrero de 1998 perecían otras dos al arrollar un camión a nueve vehículos.

El título académico Joaquín Amigó fue el de ingeniero de Caminos, Canales y Puertos. La realización de galerías de aguas fue eje central en muchos de sus trabajos. Su aportación a la ciudad nada tuvo que ver con la construcción de este túnel pero sí ofreció sus conocimientos en la redacción o dirección de muchos proyectos vitales para el desarrollo urbanístico de la Isla en una época en la que primaba la expansión de la ciudad hacia barrios periféricos que hoy conocemos pero que en ese momento no existían. En Tenerife destaca su impronta en las autopistas del Norte y el Sur.

Joaquín Amigó de Lara nació en la ciudad de Valladolid, donde su padre estaba destinado. Estudió a caballo entre tres ciudades, Santa Cruz de Tenerife, Sevilla y la capital de España, Madrid. Una de sus principales aportaciones lejos de las obras fue la fundación del Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Santa Cruz de Tenerife, del que fue presidente entre 1941 y 1970. Durante más de 40 años proyectó y dirigió un sinfín de trabajos de carácter público y privado, aunque la mayoría de ideas las plasmó desde las instituciones públicas.

Su trayectoria profesional estuvo siempre ligada a la política, donde destacó siempre su labor en el municipio capitalino. Fue primer teniente de alcalde y presidente de la Comisión de Urbanismo entre los años 1941 y 1946. En 1960, en pleno franquismo, alcanzó el título de alcalde de Santa Cruz de Tenerife, cargo que compaginó con el de procurador en Cortes. En enero de 1965 cesó en su cargo de forma voluntaria pero nunca abandonó su trabajo continuo de lucha para sacar los proyectos de la ciudad adelante, siempre supervisándolos de forma personal y directa para garantizar que se realizaran cómo a él le gustaba.

Sus logros urbanísticos en Santa Cruz se cuentan por decenas. Realizó la primera fase de la Piscina Municipal Acidalio Lorenzo, construyó la Avenida Bravo Murillo, logró financiación estatal para la creación de las zonas residenciales de Ofra y Los Gladiolos, así como también el Polígono Industrial Costa Sur. También planteó la construcción de la autovía de San Andrés.

Quienes lo conocieron personalmente destacan de él que era una persona sencilla, modesta y con una gran capacidad de sacrificio y trabajo, siempre dispuesto a ayudar a los demás y a cumplir con sus labores. Joaquín Amigó de Lara falleció en Santa Cruz de Tenerife a los 88 años en 1996. Fue despedido por cientos de vecinos.

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