Santa Cruz

Un regalo para la 'Fufa'

La Afilarmónica Ni Fú-Ni Fá tiene una calle en la zona donde ensayan muchos grupos del Carnaval

06.09.2015 | 02:00

Lucharon por el municipio, brillaron en sus campos o simplemente fueron vecinos humildes que por su generosidad merecieron el homenaje de Santa Cruz de Tenerife con una calle, plaza o parque con su nombre. Pero, ¿quién es quién en el callejero de la capital? la opinión de tenerife hace un recorrido por el mapa de Santa Cruz para ponerle cara a esos cientos de nombres y apellidos, muchos lamentablemente desconocidos. Hoy le toca el turno a la calle Afilarmónica Ni Fú-Ni Fá, una vía ubicada junto al Barranco de Santos y la calle de La Noria y que rinde homenaje a la que se considera madre de todas las murgas.

Se la considera la madre de todas las murgas y, por los años que lleva dando la nota –y la letra– en el Carnaval de Santa Cruz de Tenerife, se ha ganado el título con creces. La Afilarmónica Ni Fú-Ni Fá tiene su calle en el municipio. Se encuentra junto al Barranco de Santos, paralela a la calle de La Noria. Es en esta zona donde ensayan algunos de los grupos con más solera –incluida esta murga– que forman parte de la fiesta. El Ayuntamiento no le podría haber otorgado un lugar mejor, en un entorno en el que cada mes de septiembre comienzan los ensayos para dar lo mejor de sí durante el Carnaval.

El nombre de la Ni Fú-Ni Fá está irremediablemente ligado al de Enrique González. En La Noria, lugar donde también ensaya este grupo, aun se le recuerda haciendo sonar su silbato para que los componentes entraran al local de ensayo. Según ha relatado el historiador Ramón Guimerá, fue en 1954 comienza la andadura de este grupo pero lo hizo con el nombre de Los Bigotudos.

Como el término murga estaba vetado, se inventaron el de afilarmónica en un intento por darle la vuelta a la palabra filarmónica –relativa a la música– y jugar con el doble sentido de afilar sus lenguas para criticar, objetivo primero de estos grupos. Ese año fue uno de los de mayor represión policial dada la dictadura y el régimen impuesto, lo que provocó que no volvieran a salir. Cuando la fiesta obtuvo el visto bueno, formaron de nuevo una murga con otro nombre, el de Ni Fú-Ni Fá, pero conservando el título de afilarmónica. Esta es la razón por la que esta denominación se asocia a los grupos de larga trayectoria y con muchos títulos en sus vitrinas.

En 1962, el concurso de murgas se celebró en la Plaza de Toros. Este fue el primer año en el que la Afilarmónica Ni Fú-Ni Fá editó su libreto. El año anterior solo habían sacado hojas sueltas con sus canciones. Entre los logros de este colectivo está la creación, en 1972, del concurso de murgas infantiles dada la creciente creación de estos grupos en la fiesta. Asimismo, en 1979 impulsaron y organizaron el Entierro de la Sardina, donde el mismo Enrique González se encargó durante años de confeccionar la imagen.

La Ni Fú-Ni Fá puso de moda la vestimenta de payaso tras usar durante años las telas y los sacos que encontraban para poder disfrazarse. Ahora la mayoría de grupos, independientemente de su fantasía, se pintan su cara de payaso. También los instrumentos empezaron gracias a su aportación a confeccionarse con plástico en lugar de emplear el papel o cartón, materiales más que habituales sobre el escenario.

Sus letras cargadas de crítica también sentaron cátedra entre los murgueros, con doble sentido e ironía. Los grupos que deseaban gustar tuvieron que adaptarse y fijarse en la Fufa, como se conoce a este grupo de forma cariñosa. Durante tantas décadas han sido testigos de cómo ha cambiado la fiesta, de lo que gustaba antes y de lo que le encanta al público ahora.

En mayo del 2013, la Plaza del Príncipe fue testigo de la inauguración de una escultura dedicada a Enrique González Bethencourt con motivo del tercer aniversario de su muerte. La obra está mirando al centro de la Plaza, lugar donde durante años los grupos del Carnaval mostraban ante el público su repertorio. Antes, en el Carnaval de 2011, el cartel de la fiesta fue un homenaje que realizó su hija. Ese mismo año, no hubo una murga que no le dedicara al menos una estrofa a su figura y trayectoria. Años antes de su muerte, en 2007, Enrique González, como fundador y director de la Ni Fú-Ni Fá, fue nombrado Hijo Predilecto de Santa Cruz de Tenerife.

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