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Los adejeros alumbran a su patrona

Cientos de vecinos acompañan con velas y antorchas a la Virgen de la Encarnación desde la parroquia de Santa Úrsula hasta su encuentro con San Sebastián, en la Caleta

06.09.2015 | 02:04
Varios momentos de la rogativa nocturna a la Virgen de la Encarnación celebrada anoche en el municipio de Adeje. |

La venerada Virgen de la Encarnación, alcaldesa perpetua del municipio de Adeje, fue arropada ayer por centenares de vecinos devotos y gentes llegadas desde muchos rincones de la Isla y del extranjero para acompañarla en un peregrinaje nocturno desde su parroquia de Santa Úrsula, en el casco del pueblo, hasta la parroquia de San Sebastián, copatrono de los adejeros, en la Caleta. En su largo paseo hasta la costa, los feligreses alumbraron el camino con velas y antorchas parando en diversos puntos del recorrido como se había venido haciendo siglos atrás. La procesión, que terminó ya de madrugada, es conocida como la Rogativa nocturna, uno de los actos centrales de la Visita Lustral de la Virgen, y que se celebra tras una eucaristía, que en esta ocasión fue cantada por el Orfeón La Paz.

Con el comienzo del nuevo milenio y tras unas obras realizadas en la parroquia matriz, se hallaron los antiguos documentos en los que se recogía un ancestral peregrinaje nocturno que a la luz de las velas comenzó a realizarse unos tres siglos atrás. Sin embargo, dicha tradición se olvidó en diferentes etapas de la historia hasta que un grupo de vecinos y el alcalde, José Miguel Rodríguez Fraga, la recuperaron imprimiéndole el antaño sentido que tenía este peregrinaje que se repetía cada cinco años. Así, las de este año son la tercera Visita Lustral de este nuevo tiempo, como explicaba anoche el alcalde.

El paseo mariano estuvo lleno de sentimiento y de profundo recogimiento siendo procesión solemne desde la salida de la Virgen de su parroquia hasta su primera parada, en la plaza de la Cruz del Llano. En ese trayecto de algo menos de un kilómetro, una vecina se asomó a su balcón que da a la calle Grande para cantarle a la Madre de Jesús. La banda de música acompañaba con redobles de tambores al séquito, que encabezaba Rodríguez Fraga junto al párroco de Adeje, Honorio Campos, precedidos por los integrantes de la Hermandad del Santísimo, y de diversos colectivos como Adejeras con la Virgen, Porteadores de la Virgen y la Corte Lustral. La mujer que tiró de garganta su sentido homenaje terminó con dos vivas a la Virgen entre lágrimas de emoción al ver a su adorada imagen de la Encarnación que la miraba detenida en el mismo centro de la calle.

Tras la pausa, y con el mismo paso solemne, la comitiva se dirigió hasta la citada plaza donde la Virgen es entregada por las autoridades civiles y eclesiásticas al pueblo, como dicta la tradición: Situada la Virgen presidiendo la plaza, el alcalde y el párroco tomaron la palabra para decir que "a la imagen prodigiosa, al pie de la Cruz del Llano. Aquí juramos de plano, al clero por nuestro honor, cuidarla con dulce esmero, colmarla con nuestro amor a lo largo del sendero". "Cumplimos la tradición en el lugar señalado, y en tan solemne ocasión, damos al pueblo agrupado su más precioso legado y su mayor bendición, Virgen de la Encarnación, madre tierna y sin pecado, te confío a su cuidado y a su filial devoción". "Clero y pueblo en armonía, y en íntima comunión abrimos la procesión por la gloria de María". A ese recitar conjunto de ambas autoridades le sucedieron los vítores, el estallido de confetis y el jolgorio del pueblo contento de ser ahora ellos quienes custodiarían a su patrona en su camino hacia la costa.

Es aquí donde quienes antes habían llevado a la imagen de forma solemne y con ropas de gala, se cambian para integrarse sin distinciones con el resto de los peregrinos. Solo cuatro bastones identifican a las cuatro parroquias del municipio, llevado uno de ellos por el propio alcalde. Tras esa primera parada se encienden las velas y las antorchas para alumbrar el camino porque la noche ya se ha echado encima. La siguiente parada es el cementerio adonde llevan a la Virgen de la Encarnación para bendecir a los difuntos de su pueblo. El campo santo es estrecho y está alumbrado por centenares de velones y antorchas que alumbran su paseo central. Por fuera de la pequeña ermita aguardaba un Cristo en su cruz a que llegara su madre celestial y allí mismo se rezó una oración por los fallecidos: "Dales Señor el descanso eterno", recitaba el sacerdote mientras la muchedumbre le contestaba "y brille para ellos la Luz Perpetua y descansen en paz".

La salida del cementerio se realizó de una forma más festiva acompañando a la procesión un grupo de gaiteros de Tenerife, quienes marcaron el paso hasta el Portal de la Virgen. Es en esta nueva parada donde se inició el "Camino de la Virgen" que aún conserva las huellas de las carretas que transitaban antaño por el mismo. Allí, se representó el encuentro de los piratas que, según señala la historia, impedían el paso del pueblo hacia San Sebastián.

La aparición

En la explanada de la tosca colorada, la cuarta parada del recorrido, se rememoró la aparición de la Virgen con los guanches. En la quinta parada, El Humilladero, que es el lugar exacto según los testimonios de la época, donde se halló por primera vez la imagen, se realizó una ofrenda cultural. Por último, en la plaza de San Sebastián, los peregrinos compartieron víveres en una noche fraterna.

Para Lupe Ramos, integrante del colectivo Adejeras con la Virgen, "es un orgullo acompañar a la Virgen en esta Visita Lustral", comenta. Ramos señala que el colectivo nació en la segunda Visita Lustral, en 2010, "porque habían muchos colectivos de varones y ninguno formado por mujeres". Según explica, "acompañamos a la Virgen no solo cada cinco años, sino en todas las procesiones en las que sale la Virgen a la calle y en muchas ofrendas y actos de caridad".

Este mismo recorrido de la Virgen se hace todos los años, 15 días después, de cada Semana Santa, pero con la particularidad de que esas procesiones se hacen de día y no son tan solemnes como la nocturna que se hace cada cinco años, según explicaron también Loly González y Faustino Bello, del área de Cultura del Ayuntamiento.

Luis Díaz es uno de los porteadores de la Virgen, que también surgió con motivo de las Visitas Lustrales celebradas desde hace 15 años. "Estamos a las órdenes de la Virgen de la Encarnación para acompañarla en sus procesiones, somos como sus escoltas", refiere. "Para un adejero es un enorme honor llevar a la Virgen de la Encarnación, su patrona querida".

A lo largo de la próxima semana y hasta el próximo 2 de octubre, la Virgen visitará todos los barrios del municipio, cuyas asociaciones los han embellecido con plantas, flores, papeles de colores y otros adornos para la ocasión.

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