Santa Cruz

La demolición de la fábrica de Celgán depende de un informe sobre el amianto

Urbanismo espera tirar el edificio esta semana tras recibir el documento favorable de los técnicos

23.08.2015 | 02:00
La antigua fábrica de Celgán está a punto de desaparecer tal y como la conocen hoy todos los santacruceros.

La demolición de la antigua fábrica de Celgán, en el barrio de Tío Pino, está pendiente de un informe en el que trabajan ya los técnicos para conocer cómo y en qué cantidad se reparte el amianto en la estructura del edificio. Desde la Gerencia Municipal de Urbanismo, su concejal, Carlos Garcinuño, aseguró que desde el Ayuntamiento se trabaja para solucionar el problema en el menor espacio de tiempo posible ya que su derribo se ha retrasado ya en repetidas ocasiones. Si todo marcha según lo previsto, "el derribo se hará la próxima semana", sentenció el concejal del Partido Popular.

El amianto es una sustancia tóxica que se utilizaba hace años en la construcción de edificios, entre ellos, la fábrica de Celgán. Su retirada es peligrosa ya que es un producto que ni se ve ni se huele. Esa es la razón por la que deben tomarse todas las precauciones posibles cuando se trabaja sobre él. A falta del documento que de el visto bueno a la ejecución de la obra, y que tendrá que ser favorable para poder acometer la demolición en el menor tiempo posible, ya se ha limpiado todo el edificio, tanto por fuera como en los alrededores, con la intención de que el derribo se ejecute sin ningún tipo de inconveniente.

De la misma forma, el viernes concluyeron los trabajos de cerrajería y tapiado con los que se impedirá el acceso a la parte del edificio que se ha decidido no derruir por encontrarse en buen estado de conservación. La idea es que nadie pueda acceder al interior ya que durante los últimos años varias personas sin hogar han hecho uso de este espacio para vivir. Personal de seguridad custodia en estos momentos el edificio para controlar que ninguna persona entre dentro.

Obra

La Gerencia Municipal de Urbanismo del Ayuntamiento de Santa Cruz adjudicó en mayo a Dragados la demolición de la antigua fábrica. El importe de los trabajos ascendió a los 217.000 euros. La idea era que la empresa iniciara los trabajos de derribo de este inmueble, declarado en ruina física de forma inminente. Sin embargo, sobre todo por trámites burocráticos y por seguridad, el derrumbe del inmueble se ha ido retrasando. El Consistorio cuenta desde antes del verano con la orden judicial necesaria para desalojar a las personas que aún seguían durmiendo en el edificio, algo que han logrado de forma definitiva hace tan solo unas semanas.

Todo el procedimiento para poder derribar el edificio se inició por parte del Ayuntamiento hace casi cuatro años cuando se descubrió que se encontraba en estado de ruina. Tras los numerosos intentos de notificación sin éxito a la empresa propietaria de este inmueble, Promociones Anojo, el Ayuntamiento localizó su dirección en Pontevedra. Después de las correspondientes publicaciones en el Boletín Oficial de la Provincia (BOP) de los diferentes requerimientos realizados por Urbanismo a dicha empresa, el Consistorio tuvo que pedir permiso al Juzgado para poder proceder a la demolición. La autorización judicial fue concedida a principios de mayo. Esta es la razón por la que será el propio Ayuntamiento el que lleve a cabo el derribo, a través del procedimiento de ejecución subsidiaria. La idea es que todos los gastos se exijan al propietario del inmueble. El expediente sancionador que se ha abierto a la empresa podría acarrearles una multa de hasta 150.000 euros.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine