La ciudad recupera un edificio histórico en el casco gracias a la iniciativa privada

Una cadena de joyerías rehabilita un inmueble de cuatro plantas en la Plaza de La Candelaria que llevaba más de una década abandonado

23.08.2015 | 02:00

El centro de la ciudad recupera un edificio histórico en el casco gracias a la iniciativa privada de un empresario. La cadena de joyerías de lujo Ideal Joyeros adquirió la Casa Simón y su espacio anexo, un inmueble situado en la plaza La Candelaria, por cinco millones de euros hace años. La propiedad, hasta ese momento de CajaCanarias Banca Cívica, está catalogada desde el año 2007 como Bien de Interés Cultural (BIC) por su situación en el Conjunto Histórico Antiguo de Santa Cruz de Tenerife. Esa es la principal razón por la que goza de un grado de protección parcial, después de conservarse en muy mal estado durante casi una década de abandono. Se da la circunstancia de que este inmueble está más que visible a cualquier mirada, por su localización física. Cualquier vecinos y turista que llegue a la Plaza de La Candelaria se lo encuentra, ahora, en buenas condiciones.

El objetivo de su nuevo propietario, el empresario Shyam Aswani, es que la planta baja del edificio se convierta en su primer punto de venta en el centro de Santa Cruz, donde la cadena únicamente cuenta con una pequeña presencia en un conocido centro comercial. Los planes de Aswani contemplaban el derribo de la estructura interior, conservando en todo momento, porque así lo exige la normativa, la fachada exterior. Cada una de las cuatro plantas que posee cuenta con una superficie superior a los 200 metros cuadrados. Shyam Aswani es un empresario de origen hindú que empezó en 1972 con su empresa Ideal Joyeros. En estos momentos la firma posee 14 establecimientos en el Archipiélago y en el sur de la península, donde ofrece a sus clientes una selecta oferta de relojes y joyas. Sus oficinas se encuentran físicamente en el Sur de la Isla.

El concejal de Urbanismo, Carlos Garcinuño, aseguró que se trata de un edificio que "todos estábamos deseando recuperar". Su rehabilitación por parte de un inversor privado demuestra, a su entender, que "todos los edificios que hay en la ciudad tienen valor y son interesantes, ya sea para residir en ellos o para utilizarlos como comercios". Y justo esta es la idea que quieren poner en marcha en el centro de la ciudad gracias a la aprobación de planes especiales como el del barrio de Los Hoteles o el del Antiguo Santa Cruz, en los que ya trabaja el Ayuntamiento y la Gerencia Municipal de Urbanismo. El Consistorio ya ha informado de que estos documentos se externalizarán con el único objetivo por parte del nuevo equipo de Gobierno, con el rechazo de la oposición, de darle celeridad a su tramitación. Que se encargue de su redacción una empresa externa costará a lar arcas municipales, según expone el mismo Garcinuño, unos 250.000 euros.

En este sentido, el edil del Partido Popular destacó que "las obras de rehabilitación son siempre difíciles porque el empresario o el propietario no sabe nunca con lo que se puede encontrar", tanto desde el punto de vista de la antigüedad de los inmuebles como si se presta atención al estado real de los materiales que forman la edificación. A esto hay que añadir las trabas burocráticas y el papeleo al que se enfrentan los inversores en todas las administraciones en las que tienen que pedir autorizaciones y permisos, empezando por el Consistorio y su área de Urbanismo.

Además, la situación del edificio "no ofrece un entorno favorable" desde el punto de vista de la realización de una obra. Hay que tener en cuenta aspectos como el ruido o la entrada de maquinaria hasta el lugar de la obra. Asimismo, el grado de protección parcial de este inmueble en concreto supone seguir un criterio concreto y especial para su rehabilitación. "La Plaza de La Candelaria, desde el punto de vista comercial, es un enclave fantástico; sin embargo, ejecutar una obra en ese mismo entorno no es tan fácil", remarcó el concejal.
"Tenemos que ser capaces desde el Ayuntamiento de Santa Cruz de darle un vuelco a la imagen de la ciudad, consiguiendo que se involucren los empresarios pero también los propietarios a título individual", añadió el edil de Urbanismo. "Tiene que haber interés por ambas partes, para que se conserven las edificaciones y para que se rehabiliten también", sentenció.

La Casa Simón, situado en la esquina entre la Cámara de Comercio y la calle La Candelaria –junto al antiguo edificio de Maya–, fue construida en 1931 por el arquitecto Antonio Pintor. El encargo de su levantamiento corrió a cargo de Bernardino Simón Belegay, de origen hindú. El inmueble de cuatro pisos destaca por su influencia árabe que puede distinguirse en los arcos de la última planta. En el resto del edificio también llama la atención la galería balconada de la tercera planta flanqueada por columnas pareadas en sus extremos.

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