La Laguna

La ciudad oculta del HUC

Las entrañas del Hospital Universitario de Canarias albergan zonas desconocidas para sus usuarios en las que trabajan desde ingenieros hasta costureras, carpinteros y cocineros

24.08.2015 | 12:05
Dos trabajadoras de la lavandería, donde se lava y desinfecta la ropa de cama, los uniformes de los sanitarios y la ropa que utilizan los pacientes del HUC y del Hospital de La Candelaria.

Casi siempre que se habla Hospital Universitario de Canarias (HUC) es por las listas de espera, una técnica quirúrgica nueva o alguna obra de ampliación. Pero debajo de los consultorios, al final de un pasillo que parece que no conduce a ninguna parte o incluso en la azotea hay una ciudad oculta. Una urbe a la que acuden a diario más de 110 personas a trabajar para hacer que los profesionales sanitarios pueda prestar su servicio sin sobresaltos. Es un equipo, invisible para los usuarios del centro, compuesto por ingenieros de varias ramas, informáticos, arquitectos técnicos, carpinteros, electricistas, costureras, lavanderas, cerrajeros, limpiadoras, cocineros y un largo etcétera que hacen que este hospital sea uno de los únicos de Canarias que se autogestiona con su plantilla.

El HUC no duerme. Es una ciudad sin tregua en la que nada puede fallar ningún día del año y esa presión, según el subdirector de Ingeniería, Mantenimiento y Obras, José Carlos Fernández Aldecoa, "es una responsabilidad enorme" para su equipo. El coloso que tienen a su cargo genera a diario el movimiento de 10.000 personas, entre pacientes, familiares, trabajadores por turnos, estudiantes y proveedores.

Su superficie es de 101.000 metros cuadrados, de los 44.000 son del nuevo edificio de actividades ambulatorias y los 57.000 restantes del complejo construido en 1972. Es tan grande como 10 Heliodoro Rodríguez López y las limpiadores deben repasar hasta dos y tres veces por día las zonas asistenciales (quirófanos, consultorios, habitaciones) por protocolos médicos para garantizar una correcta higiene.

En el HUC la electricidad no puede faltar ni un segundo. El complejo dispone de una subestación transformadora de media tensión porque su consumo energético es muy elevado. Ronda los 1,3 megavatios-hora al mes, tanto como lo que gastan en promedio 3.800 hogares.
Para asegurar el suministro disponen de cuatro grupos electrógenos capaces de abastecer el 70% de los requerimientos de un centro como este, en el que hay 46 ascensores. Uno de estos elevadores es, según los datos del fabricante, el tercero de toda España que mayor número de maniobras realiza al día. Los grupos electrógenos se ponen en marcha todas las semanas y cada tres meses se hacen pruebas reales durante el fin de semana. Pero también hay un sistema de emergencia con baterías, para la UVI y los quirófanos, por si todo lo demás dejara de funcionar.

El agua es otro de los recursos fundamentales. El complejo utiliza 18.000 metros cúbicos al mes, de los cuales 6.800 se gastan en la lavandería. Es tanta agua como la que se necesitaría para llevar hasta los topes siete piscinas olímpicas.

La división de mantenimiento, explica Aldecoa, está organizada en tres secciones. Una está dedicaba al arreglo del edificio y dispone de arquitectos, albañiles, pintores, cerrajeros y carpinteros. El segundo gran bloque es el de instalaciones, que cuenta con fontaneros, electricistas, técnicos en climatización y mecánicos de maquinarias industriales. La tercera pata es la de equipos médicos y de telecomunicaciones, dentro de este último grupo se engloban los busca personas que utilizan los sanitarios, las 2.400 extensiones telefónicas con las que cuenta el centro, 1.800 de uso corporativo y 600 instaladas en las habitaciones para los pacientes y los televisores de los que también disponen quienes están ingresados. El resto son equipos médicos. Los hay de 4.900 tipos diferentes y la plantilla está cualificada para hacer el mantenimiento de todos ellos. Desde un simple tensiómetro o un monitor de constantes vitales a respiradores o equipos de radiología, que implican mayor complejidad y riesgo. A estos se suman los de alta tecnología, como los escáner, los de resonancia magnética o los aceleradores lineales.

El área realizó el año pasado 18.200 acciones preventivas. Durante este verano, por ejemplo, han aprovechado que baja un poco la actividad para cambiar la iluminación de las 10 plantas de hospitalización, en las que se han retirado un millar de tubos fluorescentes para instalar luces LED. Esta acción está dentro de un plan de modernización del centro con el fin de ahorrar energía. Con personal propio, también se están remodelando cuatro plantas del edificio.

Cada día, el servicio recibe un promedio de 130 avisos de avería, que van desde revisar uno de los 2.000 ordenadores del hospital hasta arreglar una pieza del acelerador lineal que se utiliza para dar radioterapia a enfermos de cáncer. De estas complejas máquinas se encargan ingenieros especializados que han sido formados por los fabricantes de los aparatos en sus casas matrices de EE.UU., Inglaterra o Alemania. La capacitación del personal es una de las condiciones que impone el HUC en los pliegos cuando comprar un equipo. Aldecoa apunta que de esta forma las averías de primer nivel "se solucionan más rápido y muchísimo más barato". Esa eficacia es la que hace que este hospital mantenga desde hace más de 30 años este sistema de autogestión. "Es un modelo muy rentable, por lo menos lo ha sido en los 23 años que llevo trabajando en el área", recalca el directivo.

Dentro del hospital también hay un almacén donde los cubos de pintura se codean con las ruedas para camilla y los microchips. Hay repuestos para arreglar casi cualquier cosa. Y de arreglos y descosidos saben mucho las costureras, que igual adaptan un uniforme que tienen que zurcir unas cortinas. En el subsuelo, los técnicos mantienen las calderas de agua caliente sanitaria a pleno rendimiento. En la parte trasera del complejo se cargan los tubos de oxígeno, se congelan con nitrógeno líquido cordones umbilicales y médulas para su transplante y se gestionan los residuos. En la azotea están instalados equipos de climatización con 4.000 frigorías.

La cocina del HUC es una de las que más comidas elabora al día en la Isla. Se preparan 3.500 menús cada jornada adaptando los platos a 20 dietas distintas (blanda, sin sal, vegetariana, infantil...). En tanto, por la lavandería, que es el único servicio mancomunado que tienen los dos hospitales públicos de Tenerife, pasaron durante el último año 3,2 millones de kilos de ropa.

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