Quién es quién en el callejero

El camino hacia la muralla

La Calle del Castillo, epicentro comercial de la ciudad, coge su nombre de la fortaleza de San Cristóbal, la primera gran defensa de la Isla de la que hoy se conservan tan solo algunos restos

20.08.2015 | 19:04
Detalle de la placa con el nombre de la calle.

Lucharon por el municipio, brillaron en sus campos o simplemente fueron vecinos humildes que por su generosidad merecieron el homenaje de Santa Cruz de Tenerife con una calle, plaza o parque con su nombre. Pero, ¿quién es quién en el callejero de la capital? la opinión de tenerife hace un recorrido por el mapa de Santa Cruz para ponerle cara a esos cientos de nombres y apellidos, muchos lamentablemente desconocidos. Hoy le toca el turno a una calle cuyo nombre no le fue asignado por un personaje. La calle del Castillo, una de las vías más importantes del centro, recibe su nombre del castillo de San Cristóbal.

Es una de las calles más emblemáticas de Santa Cruz, una zona habitual de compras y un lugar de encuentro de muchos vecinos. La Calle del Castillo está en pleno corazón de la capital tinerfeña uniendo de manera peatonal las plazas Weyler y de España, otros de los dos lugares con más solera de la ciudad. Su nombre lo coge del Castillo de San Cristóbal, una fortaleza del año 1575 que se encontraba donde ahora está la plaza de España y del que tan solo se conservan algunos restos de muralla bajo el lago. Se ha llamado también calle Alfonso XIII, desde 1906 hasta 1932, y calle Fermín Galán, desde el año 1932 hasta 1936, año en el que volvió a tomar su nombre tradicional.

Como conjunto histórico de la ciudad, la Calle del Castillo es la más comercial de todo el centro de la capital tinerfeña. Al margen de los centros comercial que hay repartidos por todo el municipio, son muchos los vecinos que deciden hacer sus compras por esta vía, completamente peatonal, y con una pendiente por la que a diario pasan residentes y visitantes en sus paseos por la ciudad.

El Castillo de San Cristóbal fue la primera gran fortificación de Santa Cruz y de la isla de Tenerife. El rey Felipe II anunció el 25 de julio de 1575 que era vital levantar una gran fortaleza en el puerto de Santa Cruz. A finales de ese mismo año se inició su construcción. No fue hasta el mes de enero de 1577 cuando entró en servicio, después de que el gobernador de la época le diera su visto bueno para poder ser utilizado como enclave defensivo ante una batalla. El castillo era una fortificación cuadrada y amurallada. El frente que daba a la calle tenía dos murallas de más de ocho metros de alto. Justo al del lado opuesto, el que daba al mar, se enfrentaba continuamente al embate de las olas, que en algunas ocasiones alcanzaba hasta la mitad del muro.

En la construcción de todos los muros se utilizaron sillares para la parte inferior -algunos de los cuales se conservan en la actualidad bajo la plaza de España-. Para la parte superior se empleó mampostería. Toda la estructura estaba dispuesta, casi sin cimentación, sobre piedras de tipo basáltico. A pesar de los años, su sillería se hallaba en perfecto estado en la fecha de su demolición en el año 1928.

Entre las batallas en los que cobró importancia esta fortificación fue contra la escuadra de Blacke el 30 de abril de 1657; el 6 de noviembre de 1706, contra Jennings; y el 25 de julio de 1797, frente al almirante Horatio Nelson. Durante esa noche, la misma en la que los santacruceros derrotaron a los ingleses y consiguieron acabar con su intento de conquista, se colocó en una de las troneras del baluarte que daba a la playa (la que más tarde se conocería como playa de La Alameda) el cañón Tigre. Este arma ha pasado a la historia por ser con la que se disparó a Nelson en la noche en la que perdió su brazo.

Centro de Interpretación

En la actualidad, los restos de esta fortificación se pueden visitar en el Centro de Interpretación del Castillo de San Cristóbal. Este espacio acoge una galería en la que se explica su trayectoria desde su construcción en 1575 hasta su derribo en 1928. El proceso de expansión urbanística de la ciudad, junto con las nuevas tácticas militares de la época, provocaron su derribo tras varios años de continuo abandono. La línea negra que resalta en el fondo del lago de la Plaza de España representa uno de los baluartes de la fortificación.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine