Garachico

Carretas Sociedad Limitada

Los tradicionales carruajes protagonistas del paseo garachiquense suponen un coste anual de 800 euros que abonan los ´propietarios´

17.08.2015 | 12:38
Carretas Sociedad Limitada

Cuando el calendario marca el 16 de agosto, el camino a seguir es Garachico. La Villa norteña celebra cada año en esa fecha su romería en honor a San Roque, por lo que el centro del municipio se llena de miles de personas dispuestas a disfrutar de una jornada entre tradición, risas, música y algo de comida. Hasta 15.000 tinerfeños asistieron, según la organización, al acto de ayer, lo que indica que es buena muestra de su consolidación entre las fiestas de la Isla.

Devoción a San Roquito, como se le conoce en la Villa, y muchas ganas de pasarlo bien se mezclaron en una jornada tan calurosa como siempre. Tras este éxito se esconde el esfuerzo de los propios garachiquenses que con una labor silenciosa pero intensa se centran en organizar los festejos. Entre ellos especialmente se encuentran los propietarios de las carretas que forman parte del recorrido, 27 grandes y otras 17 pequeñas.

El público las ve pasar y les piden a gritos que les lancen un huevo, un trozo de pan con chorizo o que les pasen al menos un vasito de vino. Sobre las tablas de las carretas y tirados por una yunta se acumulan 20 magos y magas como máximo y entre ellos los responsables del cotarro. Son carretas por San Roquito Sociedad Limitada.

Cada una de ellas tiene un grupo de responsables que para pertenecer a la carreta deben ser propietarios de una acción. Simbólica porque no entra en Bolsa, pero costosa igualmente. De hecho, según los propios carreteros, este año se han pagado entre 200 y 900 euros. La acción da derecho a participar en la carreta, pero también implica una serie de responsabilidades, aunque la principal es que tanto los romeros como el público disfrute lo más posible.

La inversión se produce primero para garantizar la participación en la fiesta, sobre todo si se tiene en cuenta que salir cada año supone un coste importante. Para empezar, la adquisición de la estructura oscila entre 1.00 y 2.000 euros, pero es que además cada año se realizan labores de mantenimiento de la propia carreta, pues desde que se trasladan al solar del que partieron ayer comienza una especie de ITV propia: algunas veces hay que arreglar ruedas, revisar el chasis, pintar las maderas,... "Una vez que está todo terminado comienza la decoración", apuntan los carreteros.

Paco Brito, uno de los responsables de la carreta Los Doblados, explica que en general se emplea ramas de diferentes especies de flora, entre ellas las más extendidas son la palmera y la viña. Y cintas, adornos o flores para dar a las carretas más colorido. Evidentemente, de entre las 27 carretas grandes las hay más sencillas y otras más elaboradas, hasta el punto de que dicen, medio en broma medio en serio, "alguna se guarda empaquetada de un año para otro".

Y más gastos. Aunque cada una de las carretas tiene sus propias normas, subirse a ella implica también un gasto, que oscila entre los 40 y los 50 euros. No en vano se trata de sumar fondos para todo lo que al final se reparte durante la romería. Comida, que suele estar centrada en carne cocinada en el brasero y la bebida, normalmente vino aunque también se ofrecen cócteles como mojito cubano o caipiriña.

Es una estampa habitual en casi todas las romerías: en medio del gentío y de la música, se observan huevos duros y montaditos de pan con chorizo con origen en las carretas y destino a las manos de los noveleros. Pero en Garachico además hay fruta, ideal para la temperatura que el mes estival suele regalar a la jornada en honor a San Roque.

Según los cálculos de los responsables de estas simuladas sociedades limitadas sin ánimo de lucro, cada carreta cuesta alrededor de 800 euros, que salen fundamentalmente de los accionistas. Precisamente, para aliviar el gasto y en vistas de mejorar las futuras romerías, este año ha servido para estrenar la Asociación Tradicional de Carreteros de San Roque, que se constituyó el pasado mes de abril.

Para empezar, el colectivo ha llegado a acuerdos con comercios de la zona con el fin de que las carretas asociadas obtengan descuentos en la adquisición del hielo, la carne o la fruta entre otros. Además, las 20 carretas asociadas reciben del colectivo una subvención de 75 euros que, según cuenta el tesorero Paco Brito, la mayoría ha destinado al alquiler de las yuntas.

Y es que los animales forman parte de la cuenta de gastos: 250 de alquiler a los ganaderos que se gestiona a través del Ayuntamiento de Garachico. "Entendemos que es un precio lógico pero confiamos en reducir el coste de la carreta en las vacas o los bueyes, bien a través de la negociación con los propietarios o bien aumentando para la romería del próximo año la subvención a cada grupo", confirma Brito.
Se trata de mejorar la romería, según las palabras del responsable. Objetivo que comparten los asociados que apuestan por mantener el colectivo. No en vano, se trata de una tradición de más de medio siglo de historia. Los Doblados, Los Costeros, Tono,... muchos años participando en el recorrido de la Villa y Puerto.

De hecho, la tradición y la devoción puesta en el Santo garachiquense es lo que les anima a formar parte de la romería que ayer discurrió algo más lenta de lo habitual pero con el mismo entusiasmo. La jornada arrancó como cada 16 de agosto con la misa de los peregrinos en la Iglesia de San Roque y la imagen se trasladó posteriormente a la Iglesia de Santa Ana donde también se realizó una Eucaristía.

De ese mismo lugar partió el santo, en medio del sonido de los tambores y acompañado por el tradicional "¡Viva San Roque¡". La imagen se abría paso en las principales calles del casco bajo una lluvia de pétalos de flores. Precedida en algunos momentos por el alcalde de Garachico, José Heriberto González, la procesión llegó hasta el punto en el que se unió a la romería, que además este año coincide con las fiestas lustrales del municipio.

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