El pasado vuelve a las calles de Arafo

Una treintena de vecinos recrean escenas de la vida de los habitantes del municipio durante la década de los 50

10.08.2015 | 10:55
El pasado vuelve a las calles de Arafo
arios medianeros recogen papas para su patrona

La pescadera volvió a pasar repartiendo samas y sardinas, el olor a millo tostado inundó de nuevo el patio de la casa y las mujeres se sentaron como antaño bordar al fresco de la tarde. Ayer, Arafo vivió una vuelta al pasado con la recreación de algunas escenas de la vida cotidiana de los habitantes del municipio en los años 50. Una actividad organizada por varias asociaciones del pueblo, en la que participaron alrededor de una treintena de personas para mostrar a grandes y pequeños la dureza de la vida en aquel entonces.

La recreación contó la historia de una pareja que realizaban los preparativos de su boda. Los enlaces en aquel entonces como ahora tenían que estar regados con vino. Por eso, en la primera escenificación se mostró a los vecinos cómo funcionaba un lagar antiguo. El escenario elegido es una prensa tradicional que tiene alrededor de 100 años de antigüedad. Víctor Fariña fue el encargado de representar la llegada de la uva a este lugar, donde se pisaba y prensaba para convertirla en vino. "Era un trabajo que realizaban sobre todo los hombres", explicó poco después de que acabara la representación.

Ya dentro de la Casona Secundino Delgado, el lugar elegido para la recreación, se escenificó ante la atenta mirada de decenas de curiosos que querían saber cómo había sido la vida de sus abuelos, la ardua tarea que debían llevar a cabo las mujeres para bordar su ajuar. Fermín Gigante, uno de los organizadores y narrador del evento, explicó que las jóvenes al casarse tenían que aportar todo lo necesario para la casa. "Por eso, bordaban la mantelería, las sábanas y las colchas cuando aparecía un pretendiente", manifestó.

Todas las mujeres de la familia participaban en este trabajo, que se llevaba a cabo principalmente por la tarde "cuando hacía más fresco y ya se habían acabado las tareas de la casa", explicó.

El evento mostró también escenas de la vida cotidiana de los medianeros del lugar, que tenían que lidiar con los patrones que reclamaban para sí mismos los mejores productos de la huerta. Por esto, muchas veces las familias de estos agricultores pasaban hambre y tenían que llevar a cabo pequeños trucos para poder subsistir.

Una buena parte de la vida durante los años 50 del siglo pasado tenía lugar en los patios de las casas. De esta manera, se aprovechaba la luz y también servía para llevar a cabo actividades cotidianas como desgranar el millo y tostarlo y poder obtener después el gofio.

Rosa Hernández fue una de las mujeres que participó como figurante. Para ella esta recreación es muy importante, ya que por su edad se trata de escenas que vivió en primera persona cuando era niña. "Muchos de los trabajos que se llevan a cabo hoy en día han cambiado, las cosas eran muy duras entonces", aclaró. Ella consideró esta actividad una muy buena iniciativa, ya que "es importante que la gente sepa cómo se vivía antes, porque muchas cosas se están perdiendo".

También se recordó como las pescaderas ofrecían los productos del mar casa por casa, recorriendo varios kilómetros para poder ganarse la vida. En la década de los 50 el trueque era algo habitual en Canarias, debido a que después de la Guerra Civil mucha gente no disponía de dinero con el que comprar. "Por este motivo, las pescaderas de Candelaria subían aquí a dejar pescado y se llevaban productos de la huerta de Arafo", explicó Gigante a los vecinos que contemplaban la escena.

En esta recreación también dieron explicación a los nombres de algunos lugares del municipio, cuya denominación se debe a actividades que desarrollaban en el pasado y que en la actualidad casi han desaparecido. Como ejemplo, pusieron al barrio de la Barrera, llamado así porque en sus inmediaciones existe mucha arcilla, que los alfareros iban a buscar para poder elaborar después las piezas de barro.
La actividad escenificó también la boda, en la que la novia iba ataviada con un traje blanco y un tocado. En ella se quiso hacer un homenaje a todas las mujeres que en aquella época tuvieron que sacar adelante solas a sus hijos. Bien porque se quedaban embarazadas estando aun solteras o porque sus maridos emigraban a América del Sur y nunca regresaban, muchas mujeres se vieron abocadas a criar en solitario de varios menores y a sufrir el rechazo de la sociedad de la época.

Esta es la primera vez que se realiza esta escenificación en las calles del municipio. Anteriormente, la obra se había representado en el colegio de la localidad, pero sus ideadores propusieron sacarla a la calle, para que la pudieran disfrutar todos los vecinos. "Nos hemos visto desbordados por la afluencia de gente y esperamos volver a representarla", apuntó Gigante, poco después de que finalizara el acto.
Además, el promotor argumentó que la actividad tiene múltiples beneficios. Por un lado, recuerda a los mayores del municipio como era la vida en aquella época y enseña a los más pequeños sus tradiciones, "para que no se pierdan en el futuro".

Por otro lado, se trata de una actividad que dinamiza una zona del pueblo en la que no suele haber demasiada actividad. "Es bueno que los vecinos hagamos cosas juntos y esta es una buena iniciativa para cohesionar a la gente", argumentó. Gigante también apuntó que gracias a esta actividad se le ha dado un uso a la Casona de Secundino Delgado, una infraestructura que data del siglo XVII y que ha sido restaurada recientemente.

Arafo volvió a mirar atrás y las actividades más tradicionales de sus habitantes de entonces volvieron a ocupar un lugar en el municipio, demostrando que todavía tiene mucho que enseñar a las generaciones actuales.

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