Santa Cruz

Un mar lleno de quejas

La playa de las Teresitas es una playa muy solicitada, y muy controvertida

10.08.2015 | 03:37
Un mar lleno de quejas

La playa de las Teresitas siempre ha sido objeto de polémica. Los vecinos de la zona han protestado por el mamotreto dispuesto en la costa del barrio de San Andrés, y los usuarios de la playa han peleado por hacerse escuchar y demandar unas mejoras y unas facilidades que creen fundamentales en la que se supone, es la playa de la capital de Tenerife. En septiembre del año pasado se puso a disposición del público a través de la web laplayaquequeremos.com, unas encuestas en las que los usuarios pudieron participar y opinar sobre las instalaciones que creían necesarias en la zona. Y mientras tanto, han venido cambios. Obras que sí bien algunos usuarios como Pedro Llarena y su progenitor las consideran "ventajosas", muchos otros como algunos empleados de los quioscos, entre ellos Sofía Pavesio, del quiosco Lucas, las ven "insuficientes", e incluso una "pantomima para callar", según un empleado del quiosco Carmelo, quien las considera que están muy lejos de aportar soluciones reales.

Las Teresitas en el litoral chicharrero es uno de los lugares más transitados de la capital tinerfeña. La única playa realmente accesible de la ciudad es solicitada por personas de todas las edades y de muy distintas procedencias – tanto de los muchos rincones de la Isla, como de otras islas del Archipiélago –, quienes la encuentran un lugar cómodo para ir con toda la familia a pasar un agradable día. Tal y como lo proyectan desde el Ayuntamiento, se trata del epicentro de ocio de Santa Cruz; con duchas, vestuarios, y baños avituallados con lavabos y jabón. También cuenta con unos quioscos donde se puede comer y tomar unas cervezas, o pasar la tarde bajo el intenso calor del sol. A lo lejos se pueden divisar algunas hamacas y sombrillas, que al final de cada jornada los empleados deben guardar por no estar fijadas al suelo.

Muchos creen que lo que falla en Las Teresitas no son tanto las infraestructuras en sí, sino el mantenimiento de las mismas. Los usuarios se quejan de que los baños se encuentran siempre sucios, e incluso inundados, y de que los suelos de las duchas necesitan una buena limpieza ya que las tablas de madera están llenas de hongos después de tanto uso. Otros prefieren dar soluciones y dicen que deberían coger recortes de otras playas donde los usuarios abonan un precio simbólico por utilizar el baño, y así pueden disponer de una persona que a lo largo de todo el día se encarga de que siempre estén limpios.

Pero no todas las quejas se reducen a las instalaciones, o al mero hecho de mantenerlas, sino a factores más profundos como el alcantarillado, o las plataformas que antes se encontraban en medio del agua, y que han quitado por seguridad – lo que algunos consideran "un disparate". Según Yolanda Torres, nieta de la propietaria del Kiosco Carmelo "vamos a peor". Dice que "se podría gastar mucho menos y dejar la playa perfectamente acondicionada". Además manifiesta preocupación por los pozos y asegura que si no fuera porque los lunes y jueves un camión se encarga de vaciarlos, "habrían inundaciones como tantas veces cuando llueve", ya que "el alcantarillado está obstruido".

Nuevas y mejores instalaciones, iluminación para los quioscos, un paseo para aprovechar la playa en horas nocturnas, la rehabilitación de las plataformas en medio del mar, duchas, baños y servicios en cada una de las pasarelas, un servicio de limpieza durante todo el día, un mejor aspecto de los quioscos, más aparcamientos, y unas hamacas y sombrillas en condiciones, son entre muchas, las propuestas, o más bien exigencias, de los usuarios de Las Teresitas. No piden grandes obras a corto plazo que incluyan zonas deportivas ni enormes infraestructuras pero sí lo básico para que la playa pase a ser la que se merece la ciudad de la isla capitalina.

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