El Puertito de Güímar, Alcalá, Abades y Los Silos acaparan las acampadas ilegales

Los campistas exigen que se habiliten más zonas para evitar la proliferación de casetas en espacios prohibidos

02.08.2015 | 02:00

La crisis ha provocado que cada vez sean más los tinerfeños que deciden disfrutar de sus vacaciones de verano en una caseta de campaña, una caravana o una furgoneta, cerca de las costas o montes isleños con las estrellas como único techo. Sin embargo, sus opciones para elegir camping en la Isla son muy escasas y, a menudo, no les queda más alternativa que acampar de forma ilegal. Y es que aunque el número de campistas de Tenerife sigue en aumento, los lugares con los cuentan estos amantes de las acampadas para practicar su actividad siguen siendo insuficientes.

Así lo apunta el presidente de la Plataforma Ciudadana Pro-Derecho de Los Campistas (Prodecan), José Antonio Pérez, quien detalla que "necesitamos más campings regulados para evitar que acabemos las vacaciones con una multa". Pérez explica que durante épocas vacacionales como la actual "pueden haber en la Isla más de 15.000 campistas para apenas tres o cuatro áreas de recreo legales". "Las autoridades no se dan cuenta de que esto no es una moda y de que deben habilitar algunas zonas que tienen abandonadas para que la gente tenga donde acampar", recalca el presidente de Prodecan.

En este sentido, este amante de las acampadas detalla que "no pedimos grandes infraestructuras". "Nosotros exigimos algo que la propia Ley de Costas permite, es decir, que se regulen aquellas zonas de costa que no son edificables y que se creen en ellas áreas de ocio", puntualiza Pérez. Según señala el presidente de esta asociación de campistas, solo harían falta tres cosas: un punto de luz, otro de agua, unos baños y contenedores de basura. "Y por supuesto que estamos dispuestos a pagar las cuotas correspondientes por estos servicios", aclara Pérez.

Para los campistas, la adecuación de más zonas de acampada se podría convertir, incluso, en una buena fuente de ingresos para los ayuntamientos. "Además, se beneficiaría económicamente a toda la zona porque los campistas vamos a los pequeños supermercados, tiendas y bares de la zona a diario", añade Pérez. Sin embargo, el presidente de Prodecan critica que a las administraciones públicas "parece que solo les interesa el hormigón".

Ante este panorama lo normal es que, como está ocurriendo, los lugares de acampadas ilegales proliferen por toda la geografía de la Isla. Los hay en el Norte y en el Sur y también, indistintamente, en la playa y en la montaña. Las multas a las que se enfrentan los isleños que acampan en estas zonas oscilante entre los 100 y los 1.500 euros.

Según asegura el presidente de Prodecan, destacan cuatro zonas en Tenerife. La primera está localizada en el Puertito de Güímar, a escasos metros del mar y cerca de la autopista, que pasa justo por encima. Esta zona, frecuentada por caravanas, autocaravanas y furgonetas, se llena en los meses de verano a pesar de que no cuenta con autorización para que los isleños pasen las vacaciones allí.
Otros de estos campamentos ilegales son Punta Blanca, en Alcalá, punto frecuente de caravanas y furgonetas; la zona de la Ballena, en el municipio norteño de Los Silos; y Abades, donde tinerfeños y turistas aprovechan para montar sus casetas de campaña cerca de las olas. En este sentido, el presidente de Prodecan critica que los "ayuntamientos no deberían prohibir las acampadas sino abolir el chabolismo". "Los consistorios tienen que diferenciar estas actividades y no confundirnos a unos con los otros", añade el campista.

Otras de las críticas de los campistas sobre las zonas de recreo es que, además de ser escasas, las pocas que existen son bastante pequeñas. La Isla cuenta con cuatro principales lugares de acampada legales: en Punta del Hidalgo (La Laguna), LaTejita (Granadilla de Abona) y Tajao (Arico) y Cañada Blanca (Arona) . El presidente de Prodecan detalla que el camping de Punta del Hidalgo, propiedad del Ayuntamiento lagunero, es especialmente pequeño. "Esta zona de recreo la modificaron y ahora ha reducido a más de la mitad su ocupación. Apenas caben 70 plazas entre casetas y caravanas", detalla Pérez

El camping de Montaña Roja, en el Médano, tiene más o menos la misma ocupación pero además presenta otro problema: el viento. "En esta zona de la Isla el viento es permanente, tanto que a veces se hace insoportable", apunta el campista. Pérez añade que "el suelo del recinto es de tierra, por lo que el viento levanta el polvo y complica la estancia". "Es un camping que no da negocio", asegura Pérez.

Por su parte, el camping ecológico de Tajao y el camping Nauta, en Arona, ambos de propiedad privada, completan el mapa de áreas reguladas para acampar en la Isla. Según los campistas, este bajo número de espacios coloca a Tenerife, como al resto de Canarias, a la cola de España y Europa. "La situación en el resto del país es muy distinta. Hay otra cultura del camping", critica Pérez. El presidente de Prodecan añade que "es una pena". "La gente aquí esta optando por las acampadas ya que la situación económica es complicada. Cada vez hay más jóvenes que también se animan a pasar sus vacaciones de este tipo. Y sin embargo, seguimos igual", se lamenta Pérez.

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