Vía libre para volver a entrar en el paraíso

Los operarios finalizan las tareas de acondicionamiento y la colocación de las mallas de protección en la carretera de acceso a Punta de Teno

30.07.2015 | 12:54
Vía libre para volver a entrar en el paraíso

La carretera TF-445 de acceso a Punta de Teno deja atrás Buenavista del Norte y se acerca, cada vez más angosta, al mar del Atlántico que se bate un par de cientos de metros más abajo. Ya no hay carteles ni vallas que prohiban continuar el paso, solo algunos rótulos que aconsejan reducir la velocidad para introducirse, literalmente, en el interior de la montaña. En este punto de la calzada varios operarios trabajan en la limpieza y el acondicionamiento de las cunetas mientras un incesante goteo de vehículos atraviesa la vía. "Ya han pasado más de 20 coches en las pocas horas que llevo aquí. La gente es una novelera", apunta uno de estos trabajadores, Juan José Morales, mientras se afana en cortar las malas hierbas que crecen en los laterales de la pista.

El Cabildo de Tenerife reabrió este lunes la carretera de acceso a Punta de Teno, uno de los paisajes más inéditos y especiales de la Isla, que llevaba cerrada al tráfico más de dos años por el peligro de desprendimientos. Apenas 48 horas después de la noticia y aunque aún continúan las últimas tareas de acondicionamiento y puesta a punto de las monumentales mallas de contención colocadas en las laderas, los tinerfeños y turistas más curiosos se acercaron ayer a ver el resultado final de las obras y, de camino, darse un refrescante chapuzón en esta costa norteña.

Entre ellos estaba el joven Cristian Merino que, llegado desde Guamasa, aseguraba volver a estar por fin "en su sitio preferido de la Isla". "Estoy encantado de que se haya abierto la vía. Los baños que te das aquí son los mejores de Tenerife. El agua está riquísima", sostiene el isleño. El joven, que aguarda en el interior de su coche a que los operarios le permitan seguir el paso, añade que si a las buenas calas le unes el paisaje increíble de los acantilados de Los Gigantes detrás, "no tiene comparación con ningún otro sitio de la Isla".

Merino detalla que en estos dos años en los que el Cabildo ha prohibido el acceso a Teno no ha visitado la zona. "Creía que estaba cerrada a cal y canto y que no se podía pasar de ninguna de las maneras", aclara el guamansero. De ahí que no haya esperado ni al fin de semana para acercase al lugar. "Vine a curiosear, darme un baño y luego otra vez de vuelta a casa", concluye el isleño.

A su lado, en los primeros kilómetros de la carretera, algunos los operarios trabajan en el saneamiento de las hierbas mientras otros compañeros terminan de quitar los carteles de prohibición. El operario del Cabildo, Morales, explica que "algunos de esos letreros que no permitían el paso llevaban ahí más de tres años". "Además, ya era hasta antiestético porque estaban llenos de pintadas", añade Morales sin dejar de continuar con sus quehaceres.

El camino sigue por varios túneles excavados en roca algo tenebrosos. Tras superarlos, el paso se detiene. Dos grúas elevan a varios trabajadores hacia las murallas que están terminando de colocar. Mientras unos operarios taladran algunas partes de la montaña provocando que caigan algunas piedras entre las mallas de contención, otros, los escaladores, ascienden hacia el cielo sin más ayuda que un arnés. "¡Venga! Más rápido. Se te notan los bocadillos de las vacaciones", bromea un compañero con otro de los que se esmera en subir malla arriba.

Y es que los excursionistas pudieron comprobar ayer que los trabajos que se han acometido en esta carretera la han convertido en una vía mucho más segura gracias a que la mayor parte de sus tramos están completamente vallados con estas espectaculares mallas de contención que evitan los grandes derrumbes. Ahora, la Corporación insular procederá a su asfaltado. Una actuación que contará con un presupuesto de 1.061.934 con el fin de mejorar el firme de la vía.

Hasta hace poco, los conductores no podían seguir circulando por la vía por lo que acababan dando la vuelta. Sin embargo, tras la actuación del Cabildo, el viaje continúa apenas diez minutos después a través de acantilados de vértigo, rocas volcánicas y calas de agua cristalina. Nada más pisar el brazo de lava que se adentra por el mar creando Punta de Teno, la orotavense Maribel García, esboza una gran sonrisa. "Me encanta la tranquilidad que se respira aquí", confiesa la isleña.

García y su marido, que se disponen a sacar las sillitas plegables, el parasol y el resto de bártulos del maletero del coche, explican que "ayer vimos en internet que volvía a estar abierta la calzada y decidimos venir a darnos un baño". "Solíamos acercarnos mucho hasta aquí antes de que lo cerraran. Es una pasada como se junta el Norte y el Sur en un paisaje tan bonito", añade García. La isleña opina que la carretera "ha quedado muy bien". "Las mallas están del diez, está bien protegido y no creo que ahora hayan muchos problemas", apunta la orotavense.

Un metros más allá, una familia aprovecha para hacerse un selfie con los acantilados de Los Gigantes detrás. Es la madrileña Idoya Balsón, su marido y sus hijos, que están de vacaciones en la Isla. "Lo nuestro ha sido casualidad. Hemos venido porque queríamos descubrir alguna parte más escondida de Tenerife y nos acabamos de enterar de que antes no se podía pasar", detalla Balsón. La turista asegura "que es muy bonito y diferente". "Nos ha sorprendido muchísimo", concluye.

Al fondo, tras la estampa de la familia de visitantes, la última luz de Tenerife antes de lanzarse al océano, el faro de Teno, les da la bienvenida al paraíso.

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