El árbol del mes

El abanico de hojas americano

Las palmeras del género ´Washingtonia´ muestran estos días su cara más alegre en cada rincón de la capital - Algunas variedades invaden las carreteras y suponen un peligro para el tráfico

27.07.2015 | 17:59
La carretera hacia San Andrés, en Santa Cruz, donde se pueden encontrar las palmeras Washingtonia, tanto filifera (en primer plano), como robusta (las últimas).

"Santa Cruz es un jardín". El catedrático de Botánica de la Universidad de La Laguna, Wolfredo Wildpret, podrá estar obsesionado con las plantas que crecen en la capital pero lo cierto es que caminar por sus calles es hacerlo por un auténtico parque botánico. Para algunos hacen de hamacas o son el sitio en el que los pequeños encuentran un lugar para jugar al escondite. Para otros es una simple excusa para hacer un alto en el día a día, admirarlos embelesados y seguir camino. Cada uno de estos seres vegetales que embellecen Santa Cruz merece ser conocido. Como las emblemáticas palmeras.

Traen a la mente la imagen de un paisaje paradisiaco, de playas desiertas y arena blanca. Son las palmeras, unas plantas que cuentan con una amplia variedad de formas y colores y que, en un municipio como Santa Cruz, se encuentran en numerosos rincones. Más altas, más pequeñas, autóctonas o llegadas desde muy lejos, dan sombra a todo aquel que lo necesita.

Abunda, sin embargo, la especie Washingtonia, que recibe ese nombre en honor a George Washington, primer presidente de los Estados Unidos y, de hecho, es en la capital de este país donde se encuentran en gran cantidad. En la actualidad, estos árboles se encuentran en flor y muestran una imagen muy pintoresca en las calles de Santa Cruz, donde crecen a raudales. Las hojas en abanico son una de las características de este vegetal que crece por incontables lugares del planeta.

Son un ejemplo de árbol esbelto, sobre todo la variedad robusta. Y es que estos ejemplares cuentan con un tallo estrecho y muy alto, como es el caso de los que se encuentran ubicados en el Parque García Sanabria, la avenida de Anaga o San Andrés, en Santa Cruz.

El tronco puede llegar a medir unos 35 metros. Sus hojas se presentan en abanico, con hilos blancos y largos en la juventud que desaparecen con la edad. Se trata de una planta originaria del sur de la península de Baja California, en México. Allí crece en abundancia en los cañones con presencia de agua.

La Washingtonia robusta se adapta bien a los suelos arcillosos y húmedos. En España se encuentra a lo largo de la costa mediterránea, aunque también hay ejemplares en el interior de la Península. En Canarias se pueden encontrar en prácticamente cualquier zona.

El botánico Wolfredo Wildpret explica que es una pena que los canarios estén optando por plantar este tipo de palmeras en detrimento de la variedad canaria. Así, la Washingtonia robusta está "está asilvestrándose" y está desarrollando un carácter invasor, que sobre todo se deja ver en muchas carreteras chicharreras, donde crecen sin control y pueden causar problemas para la circulación de los vehículos.

En la chicharrera playa la Valleseco crece, entre el cemento del suelo una palmera de esta especie. Sin que nadie la haya plantado allí lleva unos cinco años y ya tiene cerca de un metro de altura, a pesar de que no cuenta con las condiciones óptimas para su crecimiento.

Por su parte, la variedad filifera cuenta con un tallo más grueso que los anteriores ejemplares, por lo que presenta un porte más robusto y bajo. De este modo, si crecen en unas condiciones óptimas pueden alcanzar un máximo de 23 metros de altura. La Washingtonia filifera encuentra su origen en las áreas subdesérticas de California. A pesar de que se da en lugares con veranos calurosos, estos vegetales son capaces de aguantar el frío del invierno y soportan heladas de corta duración de hasta diez grados bajo cero.

Ambas variedades de palmera suelen plantarse juntas en la actualidad. Así, explica Wildpret, pueden llegar a hibridizarse y dar lugar a una especie nueva, con las características de ambos vegetales. Las Washingtonias son, pues, solo una de las tres variedades de palmera que se pueden encontrar en Santa Cruz. El botánico destaca la presencia de la palmera canaria (Phoenix canariensis) y la cubana (Roystonea regia), y defiende una mayor presencia de la variedad canaria.

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