Santa Cruz

Honores a los caídos por Tenerife

Las salvas celebran el triunfo de las tropas isleñas sobre las británicas y rinden homenaje a los que dieron su vida por defender la plaza de Santa Cruz ante la invasión de Horatio Nelson

26.07.2015 | 02:20

Han pasado 218 años desde que las milicias tinerfeñas mandadas por el general Antonio Gutiérrez de Otero derrotaran a las de la Royal Navy lideradas por el contraalmirante Horatio Nelson. Más de dos siglos después, la ciudad vuelve a recordar a los héroes que la defendieron entonces y rinde sentido homenaje a quienes dieron su vida para que la plaza no fuera tomada por los ingleses. Con una salva de cañón se dio paso ayer a la lectura de los nombres de los valientes muchachos que murieron en el ataque del 25 de julio de 1797, canarios y franceses hermanados en el frente contra el imperio británico.

Pero antes de rendir homenaje a los caídos, la Asociación Histórico-Militar Gesta del 25 de Julio de 1797, abrió al público una muestra sobre un campamento militar de la época montado en la plaza del Duque de Santa Elena. En los arcos de la plaza, tres milicianos controlaban –como no podía ser de otra manera en unas instalaciones militares– la entrada de civiles, naturales y turistas, que hacían cola desde las 11:00 horas, para participar en alguna de las visitas guiadas.

Los integrantes de la Asociación se volcaron para sumergir en el siglo XVIII a un público curioso de la historia militar, y entre el gentío, muchos niños que vibraban más con los talleres y las armas que estaban a su alcance, que con las explicaciones históricas sobre las banderas, los puestos de mando para transmitir las órdenes a las tropas, la herrería para reparar armas y surtir de metralla a los cañones, metralla que según explicaron podía estar formada por sacos con cáscaras de fruta, clavos y balas de mosquete entre otros objetos.

Un componente de esta asociación histórica explicaba cómo el teniente de las Milicias de Artillería Francisco Grandi observó cómo "al pie de la batería de Santo Domingo había una fracción de la playa de La Alameda que quedaba desguarnecida de los cañones del castillo, lo que podía ser muy peligroso si los ingleses decidían desembarcar en aquel lugar, como finalmente ocurrió". Así, y tras comentar con sus superiores el problema, solicitó autorización para abrir una tronera en dirección a la playa emplazando allí el famoso cañón Tigre". Fue en esa playa, frente a la actual plaza de la Alameda del Duque de Santa Elena por donde decidió desembarcar Nelson, siendo herido por el famoso cañón, que le destrozó el brazo.

Este año, como novedad, y justo al lado del campamento de época, se desplegó otro campamento formado por vehículos montados con distinto armamento, casetas de campaña y hospital, puestos de observación, elementos defensivos y tropas actuales que integran el Regimiento de Infantería Ligera Tenerife 49. Y si el campamento militar ambientado en el siglo XVIII llamó la atención de los niños, éste culminó las expectativas de los más pequeños ante la posibilidad de subirse a los vehículos y acompañar a un soldado junto a aquellas armas modernas.

Cuando el reloj del Cabildo marcó las doce del mediodía de ayer, una salva tronó en el cielo chicharrero para dar lectura al nombre de los 24 caídos por el lado español: Pedro de Agustín, José de Benito, José Mariano Calero, Juan Bautista Castro, Jean Chibeaud, Antonio Delgado, Paul Duare, Manuel Fernández, Rafael Fernández, Dionisio Ferrera, Dionisio González, Antonio Miguel González, Juan de Regla González, Felipe Guerra, Domingo León, Luis Núñez, Juan Pachecho, José Pérez, Domingo Antonio Pérez, Agustín Quevedo, Salvador Rodríguez, Carlos Rooney, Vicente Talavera, y Antonio de la Torre.

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