El Cabildo dejará de gastar papel y pasará a utilizar solo documentos electrónicos

La Institución trabaja en un programa para mejorar la gestión de la Administración

25.07.2015 | 02:00

El Cabildo de Tenerife desarrolla en la actualidad un plan para dejar de usar papel y trabajar solo con documentos electrónicos. El presidente de la Corporación insular, Carlos Alonso, anunció el día de su investidura un programa para modernizar la Institución y mejorar su funcionamiento. Así, desde el pasado mes de junio, se ha ido elaborando este documento donde se recogen los objetivos a alcanzar a lo largo de estos próximos cuatro años. Entre ellos, el mandatario citó como ejemplo la digitalización de la Administración.

Especificó que ya existe una hoja de ruta inicial que se centra en perfeccionar la gestión de los recursos humanos y tecnológicos que tienen que ver con la difusión interna, además de incluir "un impulso a la transversalidad" de las competencias. En este último punto, Carlos Alonso señaló que la intención es que el funcionamiento del propio Cabildo avance sin que queden "compartimentos estanco" entre las áreas. De esta manera, se contempla una programación por objetivos no solo del presupuesto, sino también de los proyectos a ejecutar. Estos, según puntualizó, son los "cuatro pilares" en los que se basa la iniciativa y que además se "adaptan al contexto actual de un gobierno abierto y más transparencia".

El presidente del Cabildo detalló que todos los puntos que contempla este programa han sido incorporados al pacto que su formación, Coalición Canaria, formalizó por segundo mandato consecutivo con el Partido Socialista, pero de igual forma añadió que trabajan en él una mesa técnica con la finalidad de poner en marcha el plan con medidas concretas, por ejemplo, lograr una administración electrónica.

Una de las últimas acciones que la Corporación insular ha impulsado precisamente para fomentar el Gobierno Abierto y la transparencia es la creación del Código de Buen Gobierno, un documento que recoge las directrices a seguir por los miembros de la Institución y que comienza a aplicarse por primera vez en este mandato. Entre las medidas que contempla, y por lo que podrían enfrentarse a expedientes disciplinarios, está la regulación de los obsequios que pueden recibir.

En concreto, recoge que los altos cargos no podrán aceptar, recibir o pedir, directamente o a través de terceros, y en consideración al cargo o puesto que se ocupa o desempeña, "ningún regalo, dádiva, obsequio en metálico, invitación, favor o servicio, cualquiera que sea su naturaleza, ni para sí mismo ni para su círculo familiar o social". Tal y como fija el texto, "ello incluye la no aceptación de entradas, vales, números de lotería o cualquier otro beneficio directo o indirecto, material o inmaterial". Establece, sin embargo, una excepción para aquellos presentes cuyo importe sea igual o inferior a 20 euros, "dentro de un marco de cortesía, siempre que no concurra un conflicto de intereses".

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