218º aniversario de la Gesta del 25 de julio

La última víctima de la batalla

Vicente Talavera murió en San Andrés cuando trataba de defender al pueblo de los británicos a pesar de que ya se había firmado la paz

23.07.2015 | 13:15

Horas después de que se firmara el acta de capitulación entre españoles y británicos para poner fin a la contienda que tuvo lugar el 25 de julio de 1797 en Santa Cruz, siguieron sucediéndose algunas muertes más. El carpintero Vicente Talavera protagonizó, sin duda, uno de los accidentes más desgraciados de la Gesta, puesto que su muerte podría haberse evitado si, por aquel, entonces las comunicaciones no hubieran sido tan lentas y las misivas no hubieran tardado tanto tiempo en llegar.

Vicente Talavera era artillero de milicias en la torre de San Andrés, situada en el pueblo costero de Santa Cruz y murió el 25 de julio convencido de que los ingleses intentaban desembarcar en ese barrio de la costa chicharrera para conquistar la capital y después la Isla. Era grancanario, estaba casado y tenía cuatro hijos. Su muerte fue la última de las 24 españolas que dejó tras de sí la contienda del 25 de julio de 1797.

Cuando ya hacía horas de la rendición de los ingleses, algunos navíos de la Marina Real, entre ellos el Theseus, el buque insignia que transportaba al recién amputado Horatio Nelson, se dejaron llevar por las corrientes marinas y poco a poco se fueron acercando a la costa del pueblo de San Andrés. En aquellos momentos, el jinete que llevaba la noticia de la capitulación del almirante inglés aún no había llegado a la torre, por lo que los que se encontraban en esta edificación pensaron que se trataba de un nuevo ataque.

La torre de San Andrés contaba, por aquellos años, con dos cañones de bronce y dos de hierro. Estas cuatro armas fueron utilizadas en esta pequeña contienda, hasta que uno de los de hierro se estropeó. Los carpinteros Gregorio Herrera y Vicente Talavera fueron los encargados de intentar arreglarlo y asegurar los otros tres pero, desgraciadamente, el único cañón de hierro que funcionaba acabó por explotar e hirió de muerte al artillero Vicente Talavera.

Con este hecho, la costa de Anaga se convirtió en el primer lugar donde se avistó la flota británica y sus gentes fueron, además, las últimas en despedirla, aunque no de una forma muy pacífica.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine