Santa Cruz

La piscina municipal cerrará tras 51 años de servicio para una reforma completa

El Ayuntamiento iniciará las obras en febrero e invertirá 1,5 millones de euros

22.07.2015 | 12:55
Instalaciones de la piscina municipal Acidalio Lorenzo, en Santa Cruz de Tenerife.

La piscina municipal Acidalio Lorenzo, en Santa Cruz de Tenerife, tendrá que cerrar sus puertas tras 51 años de servicio para someterse a una reforma integral que durará unos cinco meses. Las obras comenzarán en febrero de 2016 y supondrán una inversión por parte del Ayuntamiento capitalino de 1,5 millones de euros. Y es que en la actualidad, y por los deficiencias detectadas en los últimos meses, el recinto incumple el reglamento técnico-sanitario del Gobierno canario y la normativa del Consejo Superior de Deportes del Ministerio de Educación y Ciencia.

La pérdida de agua diaria que sufre la instalación está ocasionando un elevado coste económico y ecológico, además de una importante pérdida de calor que impide que el agua pueda estar a la temperatura que requiere la normativa vigente, según lo ha reconocido el Consistorio chicharrero. La Junta Local de Gobierno aprobó el pasado lunes el proyecto con el que la Corporación santacrucera pretende convertir este recinto, situado en la Avenida Benito Pérez Armas, "en una de las mejores piscinas al aire libre de España". Así lo aseguraron ayer el alcalde de la capital, José Manuel Bermúdez, y los ediles de Infraestructuras y Deportes, José Alberto Díaz-Estebánez y Verónica Meseguer, durante la presentación de esta incitativa.

Los responsables municipales informaron de que, debido a que se tendrá que cerrar la instalación, se están buscando espacios alternativos para trasladar a los más de 400 usuarios que utilizan esta piscina al día, entre clubes, niños y demás clientes. "La intención del Ayuntamiento es que puedan continuar realizando su actividad hasta que concluyan las reformas en Acidalio Lorenzo, ya sea en piscinas públicas o privadas", indicó el alcalde, quien apuntó que el Consistorio prevé que los trabajos estén finalizados en junio de 2016. Entre las alternativas se encuentran la piscina de Las Retamas y la cubierta del Pabellón de Deportes. Bermúdez manifestó que se trata de una obra necesaria y "largamente esperada por los usuarios" que pondrá solución, "de una vez por todas", a las deficiencias que presenta esta instalación.

En el proyecto, y según explicó ayer el redactor del mismo, Pedro González, ingeniero del servicio técnico de Infraestructuras, se plantea la ejecución de un "sistema Munich" en todo el perímetro del vaso de la piscina, así como una modificación del mismo, "usando la tecnología RenovAction, de acero inoxidable y homologada por la Federación Internacional de Natación, de uso en todas las piscinas de competición a nivel mundial". Para ello, añadió González, se tendrá que demoler el actual vaso para sustituirlo por uno nuevo.
El sistema de filtrado de la piscina ha quedado obsoleto, por lo que también se instalará uno "mucho más moderno" con el fin de mejorar exponencialmente la calidad del agua. "Se contará con una nueva instalación hidráulica de retorno, tanto de impulsión como de tomas de barrederas. Asimismo, se adecuará el aljibe existente junto a la sala de máquinas para su aprovechamiento como vaso de compensación", indicó el redactor del proyecto. Precisamente, la sala de máquinas también será mejorada para poder dar un mejor servicio; se aumentará el número actual de duchas en la zona de playa, pasando de cuatro dobles a cinco triples, y se implantará un sistema motorizado para la instalación de la manta isotérmica para los vasos.

La reforma integral de la piscina también incluye la mejora de la iluminación para que se puedan realizar eventos competitivos en horario nocturno; una nueva pavimentación de la zona de playa y la instalación de una barandilla que impida el acceso a la misma por parte de cualquier persona que no sea usuaria, "fundamentalmente de los padres de los niños que acuden a los cursillos", manifestó González. Por otra parte, y atendiendo a la demanda de los clientes, que "aseguran sentirse incómodos porque se les ve desde la calle en bañador", se construirá una estructura de hormigón para garantizar por primera vez la privacidad de los usuarios. "Se trata de un elemento urbano que, por un lado, oculta las vistas y, por el otro, hace la función de un banco continuo para que los clientes puedan sentarse. También instalaremos una pantalla vegetal. La piscina dejará de verse desde la calle", aseguró el técnico.

Una vez que concluyan las reformas proyectadas, el vaso de la piscina tendrá ampliadas sus dimensiones, pasando de los 20 metros de ancho actual hasta los 21 en cuanto a la lámina de agua reservada para las pistas de natación. Se pasará de diez calles de dos metros a ocho de dos metros y medio cada una. Del mismo modo, el vaso contará ahora con la profundidad adecuada, es decir, superior a los dos metros. El vaso de 50 metros estará equipado con ocho escaleras de acero y inoxidable y peldaños antideslizantes, además de otra escalera hidráulica adaptada para su uso por personas con discapacidad y otra de acceso a la zona de plataforma. También se colocarán cuatro escaleras en cada uno de los lados mayores del vaso, coincidiendo cuatro de ellas cercanas a las esquinas del vaso y el resto distribuidas en cada lado. "Acabadas las obras, contaremos con un sistema de una garantía mínima de 12 años y, por lo tanto, con un importante ahorro en mantenimiento", concluyó el redactor del proyecto.

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