Santa Cruz

Fe más allá del Macizo de Anaga

Airán Expósito es párroco de Taganana desde hace tres años

20.07.2015 | 16:31
La Parroquia de Las Nieves de Taganana.

Airán Expósito cambió hace ya muchos años la comodidad de su casa en Los Realejos por los destinos que le marcaba el Obispado de la Diócesis Nivariense. Del norte de Tenerife viajó al sur y, de allí, Taganana, de donde es párroco desde el año 2012. Tantos viajes por las carreteras de Anaga han provocado que Expósito conozca ya cada una de las curvas del Macizo pero, reconoce, a su madre sí que no ha podido convencerla para que realice el trayecto junto a él y le acompañe en uno de sus recorridos.

De los últimos años en Taganana ha aprendido que son muchos los que desean que esta zona de Santa Cruz recobre la importancia que tenía hace algunos siglos. "La gente, los jóvenes incluso, lo que quieren es quedarse aquí, en el pueblo en el que nacieron, para poder trabajar en sus huertas sin ser obligados a ir cada día al centro de la capital a trabajar en una oficina", sentencia el párroco.

Tiene 30 años y es de Icod de los Vinos, donde vivió hasta que cumplió los 16 años y decidió entrar a estudiar en el Seminario. Cuando terminó los estudios, su primer destino lo encontró en varios institutos de Los Realejos, Adeje y Arona, donde impartió clases de Religión y fue el tutor de alguno de los cursos. En el municipio norteño solo estuvo unos pocos meses pero en el sur de la Isla permaneció un curso completo, del que guarda muy buenos recuerdos.

"Fue una experiencia muy bonita, en la que pude acompañar a los chicos", recuerda el párroco tinerfeño, quien comenta que cuando llegó al instituto de Los Realejos solo dos jóvenes, de los 28 que formaban parte de la clase, habían aprobado las anteriores evaluaciones. Se habían vivido momento difíciles en aquella aula, entre otros motivos porque se habían experimentado muchos cambios en el centro y "los chicos estaban desorientados". "Pero cuando acabó el curso, más de la mitad de la clase aprobó todas las asignaturas", afirma orgulloso Expósito. Fue un periodo corto pero intenso en el que lo más gratificante para el párroco fue poder acompañar a los chicos a lo largo de ese tiempo de su ajetreada adolescencia.

Después de aquello estuvo en la Iglesia de San Pedro de Güímar durante dos años. En julio del año 2012 se ordenó como párroco y fue en ese momento cuando lo enviaron a Taganana. "Era amigo del anterior párroco del pueblo, por lo que ya conocía la zona porque algunas veces iba a allí para pasar un fin de semana", comenta Expósito. A pesar de ello, reconoce que cuando le anunciaron su nuevo destino pensó que sería bastante duro cambiar su domicilio habitual y llegar a una población tan pequeña, donde no conocía a nadie. Pero esa visión cambió muy pronto. "Desde el principio me sentí en familia porque todos nos conocemos y nos apoyamos cuando lo pasamos mal", sentencia el cura.

Aunque es el párroco de Taganana, en la actualidad también se encarga de recorrer los diferentes pueblos de Anaga. A núcleos como Taborno, Roque Negro, Afur, Casas de la Cumbre, Chamorga o Lomo las Bodegas acude dos veces al mes, mientras que a Almáciga acude una vez a la semana. Son precisamente estos meses en los que más actividad tiene puesto que se suceden las fiestas de los diferentes pueblos, y no puede faltar en ninguna de ellas. En Taganana las celebraciones comenzaron el pasado fin de semana, con los primeros los actos culturales, y los festejos se extenderán en Anaga hasta el mes de octubre.

Las fiestas de Taganana de este año cuenta con una gran cantidad de actividades puesto que el pueblo celebra aprovecha, además, para celebrar que la Parroquia de Las Nieves cumple su 500 aniversario. El objetivo de todos los actos que realizan es bien claro, explica Expósito: "Dar a conocer a Santa Cruz el pueblo de Taganana".

El párroco Airán Expósito llegó a Taganana cuando se gestaba la rehabilitación de la Parroquia de Las Nieves. La remodelación del templo chicharrero está proyectada desde hace unos 15 años pero no fue hasta el mes de abril de este año cuando empezaron estas acciones tan ansiadas en este centenario pueblo de Anaga.

Las obras que se están realizando se desarrollan de una manera lenta pero las previsiones sitúan la finalización de los trabajos antes de que termine el año. "Han ido apareciendo dificultades que ha habido que solucionar en el momento y que era imposible prever cuando se realizaron los primeros estudios", explica Expósito, quien ha tenido que realizar un importante tarea para dar a conocer la intervención a los vecinos y explicarles en qué les iba a afectar.

El cambio más notable se ha reflejado en que el culto religioso ha tenido que trasladarse a la cercana ermita de Santa Catalina. "Parecía que iba a ser una complicación pero existen personas que me han comentado que prefieren este último sitio para oír misa", comenta el párroco tinerfeño.

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