Litoral

"Ocho años sin venir a la playa"

Algunos de los usuarios del servicio que presta Cruz Roja y el Ayuntamiento en la playa de Las Teresitas llevan mucho tiempo sin ver el mar por sus problemas de movilidad

19.07.2015 | 11:22
Dos socorristas de Cruz Roja mientras hacen su ronda en la playa de Las Teresitas.

Mirta Iris Bentancur hacía ocho años que no iba a la playa. Cuando murió su marido dejó de dar paseos en coche. Él conducía una furgoneta, donde se montaban los nietos y sus hijos. Ahora que está sola en casa no sale demasiado. Estos días, gracias a Cruz Roja y al Ayuntamiento de Santa Cruz, ha podido pisar la arena. "Pasa el tiempo y una no se da cuenta, pero la vida se va y no tenemos margen para disfrutar de estos momentos", aseguró.

A sus 81 años, y con varios bisnietos, esta uruguaya afincada en la capital tinerfeña desde hace casi cuatro décadas, prefiere no meterse en el agua sola. "Necesito que alguien me ayude; y, aun así, creo que el mar está muy frío, así que mejor me quedo haciendo manualidades a la sombra", explicó con una gran sonrisa.

El de Mirta no es el único caso sorprende de los usuarios que cada día acuden a Las Teresitas en busca de un rayo de sol gracias al servicio que presta Cruz Roja a través del Instituto Municipal de Atención Social de Santa Cruz. Cada día, unas 30 personas pasan por la carpa instalada por la organización casi al final de esta zona de baño. Algunos llegan por su cuenta y otros esperan a que les recoja el transporte adaptado que la entidad pone en funcionamiento cada mañana puerta a puerta. Otros, prefieren hacerlo por su cuenta, en transporte público o en sus propios vehículos.

En la playa tienen todo lo que necesitan: muletas y sillas anfibias, flotadores, manguitos, sillas de ruedas e incluso chalecos salvavidas. Además, para la arena cuentan con una carpa equipada de sillas, mesas y hamacas para las actividades de ocio y animación que también se ofertan este año. Verónica Gil es trabajadora social y responsable del proyecto que en esta edición se denomina Disfruta del mar en la playa de Las Teresitas 2015. "En total, de martes a domingo, en horario de 10:00 a 18:00 horas, hay unas ocho personas de Cruz Roja que se encargan de ayudar a las personas que lo necesitan", explicó.

Durante su visita a la playa puedan darse un baño, estar en la arena, conversar con el resto de usuarios, realizar actividades de psicomotricidad fina e incluso organizar entre todos una partida de dominó o parchís. "Intentamos que se relacionen, que todos estén con todos, que sea un día de ocio", comentó.

Antonio Ruiz también hacía tiempo que no acudía a la playa. Este vecino tiene la suerte de poder "meterse en el agua solo". Y con el calor que hace estos días, "lo agradece". Como él, Lucila Tadeo, de 75 años, está "encantada" de poder llegar a la playa, de que la traigan. "A ver si repito otro día", se prometió.

Olimpia Negrín tiene 73 años. Tiene muchos problemas para moverse pero es sin duda "muy novelera". Ella misma asegura, sin tapujos, que dará la tabarra "lo que haga falta" para que vuelvan de nuevo a buscarla a la casa. "Yo por mí vendría todos los días, porque me gusta el agua y el sol", comentó. "Estoy mucho tiempo encerrada en casa y agradezco salir", relató.

Como esta vecina, María Cruz Ruiz, de 75 años, intenta estar la mayor parte del tiempo metida dentro del agua. "Yo no me canso de esto; esto es vida, y más con el calor que está haciendo estos días, que solo apetece estar dentro de la bañera refrescándose", declaró. "Si no me van a buscar yo no tengo como salir sola de casa, porque me cuesta mucho moverme, así que necesito que este servicio siga funcionando. De momento, durante los meses de verano, estará funcionando. En el mes de octubre, cuando el tiempo todavía es agradable para pasar unas horas en la playa, Cruz Roja seguirá dando el servicio durante los fines de semana y los festivos.

Lucio García es el padre de Tatiana. Su hija, con 31 años, padece parálisis cerebral. "Mi mujer y yo somos muy felices dedicándonos a diario a cuidarla; por ella vivimos", aseguró. En su caso, acuden siempre que pueden a darse un baño, aunque Tatiana siempre prefiere estar en la arena. Llegan a la playa por su cuenta, pero contar con la ayuda que le prestan los miembros de Cruz Roja destinados en Las Teresitas siempre es "un gran apoyo".

Desde hace años, su hija disfruta junto al resto de usuarios del servicio. "Por eso sé que se puede mejorar", expuso. Aunque tiene claro que la atención es "inmejorable", cree que no costaría "mucho" si colocaran "alguna carpa más, que diera más sombra". Además, los aparatos "están un poco viejos y estropeados", concluyó. "A pesar de todo, seguiremos viniendo, porque Tatiana se lo pasa muy bien y eso es lo que más importa", sentenció.

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