La Laguna

AENA dota a Tenerife Norte de la última tecnología para pilotar los días de niebla

Las peculiares condiciones meteorológicas de la zona se acentúan de mayo a julio

19.07.2015 | 02:20
Los paneles de la zona de embarque de Tenerife Norte muestran los retrasos causados por la niebla.

En Tenerife Norte, un piloto podría aterrizar a casi ciegas, incluso con una densa capa de niebla cubriendo la pista, como las que se dan en esta época del año, si no fuera por las fuertes rachas de viento que barren el aeropuerto. Según explica el director de Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (AENA) en Canarias, Mario Otero, para intentar paliar las peculiares condiciones meteorológicas que afectan a esta terminal "ha sido dotada con la más compleja tecnología que existe en el mercado". De hecho, solo el aeropuerto de Madrid y el de La Laguna disponen del moderno dispositivo ILS CAT II/III de asistencia para aterrizajes sin visibilidad.

El delegado territorial en Canarias de la Agencia Estatal de Meteorología, Jesús Agüera, asegura que la altitud a la esta situado el aeropuerto de Los Rodeos hace que se den dos tipos de fenómenos. Por un lado, los vientos alisios empujan abundantes masas de aire húmedo y nubosidad, que se va estancando en el norte de la Isla, en particular en la zona de Los Rodeos. Además, las propias características del aeropuerto hacen que la nubosidad "no se renueve", destaca el experto, debido a la orografía de los alrededores, que forma un anillo montañoso.

Aademás de esa capa húmeda y nubosa, los alisios dejan por encima otra capa seca que tiende a descender y comprime a la anterior. Esta inversión suele fluctuar entre los 500 y los 1.500 metros de altitud, pero cuando este choque de dos masas de aire se produce a unos 700 metros, que es la altura de Los Rodeos, actúan como una tapadera que hace que las nubes no puedan crecer hacia arriba, en vertical, sino que se extienden en horizontal. "La llegada continúa de masas de aire húmedo, el estancamiento por la orografía y la inversión térmica hacen que, precisamente, Los Rodeos sea una zona donde la nubosidad dura bastante y eso deriva en problemas de visibilidad", resume Agüera.

Este cúmulo de condiciones adversas coinciden a veces, como sucedió el pasado día 6, con la presencia de calima, lo que no hace sino empeorar aún más la operatividad de la terminal. "La calima hace que se condense la humedad al crear una atmósfera más seca. Eso hace que en Los Rodeos haya tantos problemas", indica el meteorólogo.

Ni siquiera el viento puede poner remedio, explica Agüera, "si no es muy intenso" y despeja el cielo. "En el litoral norte de Tenerife se dan, en general, variaciones meteorológicas constantes, pero es que además el aeropuerto está en un punto de la Isla en el que la nubosidad es muy persistente muchos meses al año. El resto de los meses, ya sea por la presencia de masas de aire cálido o bien por borrascas que cambian el régimen de los alisios es cuando esta situación es más favorable", destaca.

La formación de espesas capas de niebla sobre Los Rodeos es más frecuente de mayo a julio. Esto provocó que del 5 al 7 de junio decenas de vuelos tuviesen que ser desviados al aeropuerto del Sur. El peor día de este año fue el 6 de este mes. La pista tuvo que cerrarse casi todo el día y 40 vuelos se desviaron al Sur. En varios de ellos viajaban diputados, cargos públicos y periodistas que venían a Tenerife para presenciar el discurso de investidura del nuevo presidente canario, el lagunero Fernando Clavijo, en el Parlamento regional. Pero nadie llegó a la Cámara a tiempo, lo que causó cierto revuelo. El retraso se debió a que pasaron más de media hora sobrevolando Los Rodeos por si despejaba y podían bajar, y luego haciendo el trayecto por carretera hasta la capital una vez que aterrizaron en el Reina Sofía.Al final, tuvieron que contentarse con llegar para saludar al jefe del Ejecutivo antes de que terminara la sesión.

AENA ha implantado en Tenerife el sistema instrumental de ayuda al aterrizaje ILS CAT II/III, que permite que un avión pueda tocar tierra con una visibilidad casi nula utilizando el piloto automático. Para ello, el aeropuerto dispone de luces especiales y de un área virtual para radio altímetro, que mide la altura del avión sobre la pista en tiempo real durante la aproximación. El dispositivo de luces abarca la pista y la zona de rodadura e indica al avión donde tiene que posarse.

El problema que hay en Tenerife Norte, que hace que ni siquiera esta tecnología sea suficiente en algunos momentos, es la existencia de turbulencia, que impide a las aeronaves seguir la senda de descenso que marca el piloto automático, arrastrando al avión fuera de su trayectoria fijada. El riesgo que esto implica es lo que hace desaconsejable a veces operar en Los Rodeos aunque disponga de todos los equipos para hacerlo.

Según AENA, el porcentaje de vuelos afectados por las condiciones meteorológicas adversas en La Laguna no ha sobrepasado el 0,7% del total de operaciones desde el año 2013. Ese año se desviaron un total de 136 vuelos y se canceló la salida de otros 86 sobre un total de 45.019 operaciones comerciales (0,49%). En 2014, fueron desviados 169 y 168, cancelados de un total de 48.380 (0,69%). Hasta el 31 de mayo de este año, 57 vuelos fueron desviados y 32 cancelados de 19.635 operaciones comerciales (0,45%).

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