La Laguna

Los rebuznos toman el casco

La 'Noche de los burros', organizada por Agate para las fiestas de San Benito, homenajea en esta edición a los camellos que tuvieron gran importancia como animal de carga en el pasado

18.07.2015 | 11:41
Los rebuznos toman el casco
Un camello que participó en la Noche de los Burros.

Un sonido peculiar se coló anoche por las calles del casco, el rebuzno de las decenas de burros que se adueñaron del centro de la ciudad en su ya tradicional paseo hasta San Benito. Y es que ayer se reunieron en la plaza del Adelantado 36 burros, acompañados de 14 mulos, tres ponis, caballos y yuntas para participar en la Noche de los Burros que organizan la Asociación de Ganaderos y Agricultores de Tenerife (Agate) y el Ayuntamiento. Pero también un camello hizo acto de presencia en la cita ya que en esta ocasión ellos eran los homenajeados.

Por ello, el historiador Manuel Lorenzo Perera explicó a los presentes una breve historia de este animal en su charla La cultura del camello en Canarias, en la que aclaró que muchos isleños desconocen que en el Archipiélago hubo un número considerable de este animal. Así, se refirió a Viera y Clavijo quien lo definió como "un animal grande, robusto, de figura extraña, cuello muy largo, ojos saltones, orejas pequeñas y redondas. Es originario de La Arabia y esclavo del hombre en dondequiera que existe, traído de África a Fuerteventura y Lanzarote". En el siglo XIX, en Tenerife había 65 ejemplares, de los que 15 se encontraban en La Laguna. Su principal uso era como animal de carga, para arar la tierra o moler los granos. Pero también se llegó a considerar un manjar, ya que en algunos pueblos, señaló el experto, se comía su carne; y "la grasa de su joroba ha sido considerada un gran remedio para sanar los dolores". Hoy en día, sin embargo, se usa en zonas turísticas para pasear a los visitantes y en actos como el Auto de los Reyes de Tejina o las cabalgatas de Reyes.

Tras la exposición de Perera, comenzó el recorrido por la calle Obispo Rey Redondo, que prosiguió por la plaza Doctor Olivera, Marqués de Celada, Teobaldo Power, avenida Lucas Vega y Antonio Hernández Arrón, hasta llegar a la Avenida Embajador Alberto De Armas.

Andrés Pérez es uno de los ganaderos que lleva participando casi desde el inicio en La Noche de los Burros, así como en el resto de romerías y actividades en colegios que puede, ya que reconoció que "ahora ya no son animales de trabajo, sino que los tenemos como un hobby para participar en las fiestas". Aún así, destacó la importancia y protagonismo que siguen teniendo estos animales para enseñar a los niños las tradiciones y entretenerlos.

La pequeña Davinia Machado, de seis años, fue una de las participantes en el paseo hasta San Benito al que acudió acompañada de su padre, Luis Miguel Machado. "Lo que más me gusta es hacer el recorrido porque me divierte llevar a los burros", afirmó la pequeña, quien está dispuesta a volver cada año pero ya con sus propios animales, ya que en esta ocasión llevaban los de un amigo. "Me gusta montarme en los burros y acariciarlos por eso quiero tener uno en la finca junto a los caballos", agregó.

Deoracia Galván acude cada año a este acto, aunque en esta ocasión estaba un poco sorprendido porque "pensaba que los burros iban a salir del Ayuntamiento porque me habían dicho que ahí hay muchos", bromeó. A sus 78 años, Galván resaltó lo positivo de esta acto de las fiestas del Cristo para mantener las tradiciones. De la misma opinión son María Gutiérrez y María Áurea Crespo quienes destacaron la posibilidad de poder ver, gracias a esta iniciativa, a los animales y escuchar a los grupos folclóricos. "Ya no se ven este tipo de animales y esta es una manera de mantener las tradiciones", resaltó Gutiérrez. Aunque ambas reclamaron que los participantes "vistan los trajes típicos" porque "hay que favorecer que las tradiciones y la cultura canaria perduren", concluyeron.

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