Candelaria

"Perseguidos y humillados"

Los vecinos se muestran escépticos ante la posibilidad de que la alcaldesa de la Villa Mariana dé marcha atrás en su decisión de desalojarlos, aunque observan una mayor predisposición

14.07.2015 | 16:25
De Castro mientras pintaba ayer su cuadro sobre el núcleo costero.

Las luchas son duras y, para ganarlas, hace falta entereza, una cualidad que no le falta a Carmen Rosa Delgado. Ella, al igual que sus vecinos del barrio de Bajo la Cuesta, en Candelaria, mantienen abierta una misma guerra desde hace casi una década con el objetivo de mantener aquello que es suyo: sus casas. Ya han visto caer a algunos, como el núcleo pesquero de Cho Vito en 2012, cuando las palas arrasaron el poblado, pero ellos, sin embargo, no se resignan a perder sus viviendas a pesar de sentirse "acosados, perseguidos y humillados" en esta batalla con dos frentes abiertos.

Por un lado está el Estado, que decretó en 2010 el derribo del pueblo porque considera que los inmuebles están dentro del dominio público marítimo-terrestre, mientras que por el otro se encuentra en el Ayuntamiento de la Villa Mariana, que a raíz de un informe que advierte del riesgo de desprendimientos ha decidido intentar desalojar al más del centenar de ciudadanos. Si el pasado mes les llegó esta segunda noticia, ahora se enfrentan a un nuevo varapalo judicial que da la razón al Gobierno central, aunque el abogado que les ha defendido durante todo este periodo, José Ortega, ya ha anunciado que recurrirá la sentencia.

Para sobrevivir a todos estos escollos, Carmen Rosa y sus vecinos se refugian en su propio fuerte, a la sombra de uno de los árboles que están frente a sus casas y con el mar como telón de fondo. Así ha funcionado toda su vida en este barrio, pero ese punto de encuentro se ha convertido en los últimos días en el lugar donde esta gran familia habla sobre las últimas novedades y consensuan las medidas a tomar. Ayer, sobre las 11 de la mañana, ella y Elvira Delgado ya se habían tomado su café matinal mientras conversaban. "La cosa está aguantada, parece que la alcaldesa [Mari Brito] está más abierta", comentó Carmen Rosa respecto a la decisión de la regidora de decretar el desalojo de los vecinos. Aunque son muchos años de incertidumbre, la verdad es que lo lleva "bien", porque hay que ser "positivo", pero la realidad es que los frentes siempre se les abren bien sea "por un lado o por el otro". "Estamos atacados por todos lados", reconoció ella con pena.
Elvira estuvo rápida, porque en cuanto decaen los ánimos de una ahí están los de la otra. "Pero no ha sido fácil, si no ya nos hubieran echado, y la verdad es que nos favorece que esté Unelco al lado, porque si no tendrían más terreno para hacer lo que ellos quieren", advirtió.

Según denunció Elvira, la idea de las administraciones públicas involucradas en esta guerra es construir un puerto deportivo con sus respectivas urbanizaciones desde Cho Vito hasta Bajo la Cuesta, y no es que lo diga ella, "sino que está en el Plan General de Ordenación", le dijo a Carmen Rosa, quien admitió que "hay muchas cosas" que no entiende.

Elvira, además, criticó que en el informe en el que se basa la alcaldesa de Candelaria para decretar el desalojo no se realizaron ni siquiera catas en el talud. "En lo que llevo viviendo aquí, nunca he visto caer una piedra, ni siquiera la que dicen que cayó en enero, pero ellos dicen que el riesgo es en cualquier momento y, quizá, ese peligro no es tan inminente como aseguran que es", defendió mientras Carmen Rosa también asentía con su cabeza.

Pero ella no pierde la esperanza. "La alcaldesa parece que tiene mejor predisposición, aunque ya la experiencia nos ha enseñado que no podemos confiar en nadie. Ella solita ha tenido buen asesor durante todos estos años", se respondió, a lo que Elvira agregó con recelo: "Podría dar marcha atrás y pararlo todo, pero no lo ha hecho".

Migdalia Galván llegó en ese momento con su coche, del que bajó una caja repleta de frutas. "¿Quieres una?" Le dijo a Elvira. Ella, al igual que sus vecinas, está "aguantando" a ver qué pasa. "No queremos atacar, sino esperar. El tiempo nos va diciendo", agregó Carmen Rosa.

A unos metros estaba Guillermo de Castro pintando una imagen del núcleo costero en una gran piedra acompañado por otros dos vecinos. Según comentó, vive en Bajo la Cuesta desde hace solo unos meses, pero ese poco de tiempo ha sido suficiente para darse cuenta de que ese lugar es "maravilloso". "Me parece muy mal" que desde el Ayuntamiento quieran desalojar a los residentes de este pueblo, "porque hay mucha gente que vive aquí, muchas familias, y la zona está bien bonita y bien cuidada", apuntó mientras descansaba.

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