La Laguna

El futuro del arrastre está asegurado

26 niños y jóvenes con sus yuntas participan en la competición infantil de la Federación Canaria

10.07.2015 | 11:26
Diferentes momentos del arrastre de ganado infantil, ayer, por las fiestas de San Benito.

Los niños que hicieron ayer su demostración de arrastre de ganado son ya unos expertos en la materia aunque al lado de sus yuntas a penas se les vea. Y es que con tan solo unos pocos meses ya convivían con vacas y toros sin ningún problema porque seguían la tradición de padres o abuelos. Ahora, son ellos quienes se ponen delante de los animales para dirigirlos en la competición de arrastre infantil que organiza la Federación Canaria con motivo de las fiestas en honor a San Benito.

En la jornada de ayer fueron 26 los niños y jóvenes –todos menores de 18 años– que hicieron el recorrido de 70 metros que instaló la organización. La carrera podía hacerse llevando entre dos y cinco sacos de 100 kilos cada uno. La Federación de Arrastre de Canarias está presente en Gran Canaria, La Palma y Tenerife, pero solo en esta última isla es donde los más pequeños pueden demostrar todo lo que saben en una competición. Y ayer lo hicieron, aunque en esta ocasión, al tratarse de niños, lo importante no era llegar el más rápido, sino participar.

Poco antes de comenzar el arrastre ya se podía notar los nervios entre los participantes, aunque algunos prefirieran negarlo. Arón Rivero Pérez, de 11 años, es ya todo un experto en este arte que ha adquirido gracias a sus abuelos. Aunque aseguró no estar nervioso a pocos minutos de comenzar, su madre, María Isabel Pérez, hacía señas afirmativas a sus espaldas. Y es que aunque el pequeño lleve cinco años trabajando con Pinocho y Centella –nombre de sus animales– ayer tenía que demostrar todo lo que ha aprendido en estos años delante de las decenas de personas que se acercaron a verlos. Aunque Arón Rivero iba con la lección bien aprendida: "hay que echar la vara encima del yugo, no tenerles miedo y tener coraje y valor", relató. A pesar de su conocimiento, su madre aseguró sentir un poco de miedo por su hijo porque puede haber un accidente. "El principal temor es que pueda tropezarse y que los animales le pasen por encima", aseguró.

Pedro Hernández participó ayer con Manzana y Aceituna. Tan solo tiene 9 años, pero ya tiene cinco de experiencia y "es uno de los mejores", según su familia. Así, el pequeño tiene su récord en 23 segundos. Y no es de extrañar ya que toda su vida ha estado rodeado de animales. "Estando embarazada de él yo le daba de comer a los animales", contó su madre María Montserrat Pérez. Aunque Pedro Hernández resalta que lo que más le gustan son las vacas, está acostumbrado a estar con ovejas, gallinas, loros y conejos a los que cuida en la finca familiar.

Pero este arrastre infantil lagunero no es solo cosa de chicos. Así, Sara Expósito Rodríguez, de 14 años, lleva participando en él desde los seis años. "Veía a mi padre y mi hermano y siempre quise hacerlo yo también", afirmó. Bragada y Brillosa son muy especiales para ella y, por eso, con la ola de calor de ayer aseguró que "lo más importante es que las vacas estén bien", por lo que no dudaría ni un momento si tenía que para en medio del recorrido porque las veía mal. Su técnica de arrastre es "pegarme lo más posible a ellas para no perder la distancia" y eso la ha llevado en ocasiones anteriores a conseguir un tiempo de 18 segundos, aunque la cifra no siempre es igual ya que "depende de cómo estén los animales", contó.

Aunque es una experta en esta competición, Sara Expósito reconoce que "lo mejor de todo es poder estar con los animales, pero también me gusta que mis amigos vean cómo hago el arrastre porque es una tradición que he adquirido desde pequeña", reconoció.

Durante la competición, cada uno de los 26 niños demostraron al público su técnica. Marcos González Pérez terminó su carrera en poco más de 22 segundos, un buen tiempo aunque su récord está en un segundo menos, algo que consigue entrenando un par de veces a la semana. Así, Brillosa y Ligera ya conocen a la perfección lo que Marcos les indica en cada uno de sus movimientos o palabras. Aunque esta competición no tenía ganador, la esperanza del pequeño era "ser uno de los primeros", aunque "hay que esperar a que acabe", matizó.

Pero no solo los participantes y sus familiares se acercaron a ver el arrastre. Fernanda y Conchi Pérez fueron como cada año para ver a los niños y ambas aseguraron que "nos gusta que se hagan estas actividades para que se mantengan las tradiciones". Aunque Conchi Pérez estaba un poco sorprendida porque "cuando era joven el arrastre era cosa de hombres" y ayer, por primera vez, pudo ver que las mujeres también son buenas en el arte de dirigir a las yuntas.

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