La Laguna

La caída de piedras en la puerta lateral de San Agustín obliga a asegurar la zona

El Consistorio valla el acceso para evitar accidentes

05.07.2015 | 02:58

La puerta lateral de las ruinas de la iglesia de San Agustín tendrá que ser tapiada. El Consistorio lagunero confirmó esta misma semana que la caída de fragmentos de piedra del interior del arco de este acceso ha obligado a Seguridad Ciudadana a acordonar la zona para evitar accidentes.

Los vecinos han podido comprobar cómo la Policía Local ha acordonado la zona. Los fragmentos de piedra, aunque pequeños, caen directamente sobre la calle peatonal y en los escalones que hay debajo de los arcos de las ruinas del templo. Este espacio es uno de los sitios habituales para los alumnos del vecino instituto Cabrera Pinto, que se suelen sentar ahí para tomarse un respiro entre clase y clase.

Por lo pronto, y debido a que el Ayuntamiento no tiene competencias completas sobre el patrimonio, los gestores municipales están a la espera del informe de los técnicos del Cabildo de Tenerife. En base a sus pruebas y conclusiones se actuará sobre estos desperfectos. Mientras tanto se va ha tapiado la zona para evitar el acceso de los viandantes y vecinos y los consecuentes accidentes. Para ello, se han colocado varios paneles de madera que la cubren.

Pablo Reyes, presidente de la Asociación de Vecinos del casco, lamentó esta misma semana la situación de las ruinas. Consciente de que el desperfecto aún es poco significativo, recordó sin embargo que el proyecto de aprovechamiento de las ruinas "se basa precisamente en los arcos de la antigua iglesia". Reyes indicó que los vecinos son conscientes de que ese proyecto, que ya está aprobado pero permanece a la espera de que el Consistorio encuentre al menos parte de los ocho millones que costará hacerlo realidad, también tendrá que esperar a que otras infraestructuras más necesarias sean realizados. "Sabemos que hay otras prioridades a la hora de invertir como la construcción de la nueva recova en la plaza del Adelantado", dijo. Así, y siendo optimistas, pueden pasar "al menos diez años hasta que las obras comiencen. ¿Qué va a quedar para entonces de la iglesia si no se hace algo para evitar su deterioro?", aseguró.

El proyecto que pondrá de nuevo al uso las ruinas que quedaron tras el recordado incendio de 1964 es obra del estudio de arquitectura SIC. La idea contempla la consolidación definitiva de las ruinas y del antiguo convento agustino para convertirlos en una plaza pública. Los restos del templo, que datan de 1506, quedarían tal y como los dejó el incendio.

La vecina casa de los Betlemitas será demolido y en su lugar se levantará un espacio sociocultural con cuatro plantas de altura de unos 2.560 metros cuadrados.

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