Icod de los Vinos

El tinerfeño que conquistó China

El icodense José Duque triunfa en el gigante asiático tras emigrar al verse "con cero euros en los bolsillos y tres hijos"

05.07.2015 | 02:58
El icodense José Duque con el resto del equipo de su empresa que busca proveedores a clientes extranjeros.

De aterrizar en el aeropuerto de Guangzhou, en China, y lograr una mediocre habitación de hotel a base de señas y gestos, a dirigir una exitosa empresa de importación dedicada al comercio exterior con el país asiático va un buen trecho. En concreto: tres años, muchas horas de dedicación y una buena dosis de seguridad en uno mismo. El tinerfeño José Duque es el protagonista de esta conquista china. Nacido en Icod de los Vinos, Duque decidió probar suerte en el extranjero después de que su negocio de suministros en el sector del mueble quebrara. Con 37 años, sin un euro en los bolsillos y tres hijos a su cargo, el isleño apostó por lo único que tenía para salir adelante: su experiencia. "Pensé: tengo que ir al sitio donde se fabrica el producto en el que tengo experiencia", detalla Duque. Unos meses después, el icodense llegó a la ciudad de Guangzhou.

Todo empezó hace ya tres años. La crisis económica azotaba con especial vehemencia y la empresa isleña de Duque, dedicada a la carpintería y el sector de la construcción, no lo soportó. "Me iba bastante bien. Tenía 30 profesionales en la plantilla y ya exportábamos productos a países como México", explica el icodense desde su apartamento en Guangzhou. "Pero la crisis me pilló totalmente desprevenido. Había invertido los fondos en la compra del local y las facturas se iba a amontonando", detalla Duque.

Fue así como el empresario se vio en la calle. "Lo perdí absolutamente todo. Me vi que tenía tres hijos y que no les podía comprar ni un medicamento", asegura el isleño. Con la ayuda de su familia, Duque fue salvando los obstáculos aunque las oportunidades no aparecían. "Intenté aventurarme en algunos negocios en la Isla, llamé a antiguos proveedores, me moví todo lo que pude, pero nada salía adelante", recuerda desde el otro lado del teléfono.

Tardó un año y medio en dar con la solución. "Cuando tenía mi empresa alguna vez había viajado a China a buscar productos. Pero no tenía ni idea de inglés ni, por supuesto, de chino", detalla Duque. No le importó. Se armó de valentía y se subió a un avión con solo un billete de ida hacía donde creía que estaba su destino. "Tenía una corazonada", garantiza el isleño. Pero aparte de intuición, poco más llevaba Duque a China. "Hice creer a mi familia que ya lo tenía todo planeado y organizado pero en realidad no sabía ni dónde iba a dormir", confiesa el icodense.

La primera noche la pasó "en el hotel más barato que encontré", relata Duque. El siguiente paso era buscar un apartamento. "Conseguí un piso pequeño donde instalé mi ordenador e inmediatamente me puse a localizar a clientes y proveedores", detalla el empresario. Duque llamó a todas las puertas y, con un poco de suerte, y algo de inventiva, lo logró. "Solía decirles que tenía a las mejores empresas aunque todavía no hubiera conseguido ni una", confiesa. Y todo a través de emails. "Era la única forma de entenderles sin que supieran que no tenía ni idea del idioma", añade el icodense.

Durante ese tiempo, Duque trabajaba más de 18 horas al día, se ocupada él solo de todo el proceso y llegó a a perder 20 kilos. "Fueron tiempos muy duros. Lejos de la familia y esperando a que me pagaran una pequeña comisión para poder subsistir", recuerda el empresario. Pero los encargos fueron sucediéndose y al año y medio Duque pudo contratar a su primer empleado. "La empresa empezó a funcionar muy bien y, actualmente, ya conformamos un equipo de unas 20 personas ", detalla.

El tinerfeño trabaja como garantía de los compradores extranjeros en China. En concreto, Duque se dedicaba a buscar a sus clientes buenos proveedores en el gigante asiático y garantizarles que el producto es el mejor y que les llegará en la fecha prevista y sin sorpresas. "Además, como trabajo con muchas empresas puedo ofrecer un precio más barato y competitivo", añade el tinerfeño.

Así, su empresa, IBMH Corp, trabaja de forma independiente como agente de compras en China. Una figura que según asegura Duque "cada vez es más importante". "Es ilógico el querer hacer un negocio perfecto con China desde miles de kilómetros de distancia, ya que es necesario un control diario de la importación con visitas sorpresa a las fábricas o rigurosos controles de calidad previos al embarque del pedido", matiza el joven.

Por ello, el negocio de Duque no para de crecer y ya ha expandido sus fronteras en Latinoamérica, Europa o Australia. Pero el tinerfeño no olvida dónde empezó. "He trabajado muy duro y ahora quiero empezar a disfrutar de lo que hago, porque por suerte amo mi profesión y eso se nota", garantiza el icodense. Por ahora, su futuro está en China y si le preguntan si volvería a embarcarse en un avión hacia Guangzhou, no duda. "Hay que ser valiente y pensar que tú tienes una cualidad que alguna de las miles de empresas que hay en el mundo está buscando. Esa es la clave", concluye Duque.

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