Santa Cruz

Tachero se encomienda a San Juan

El pueblo de Anaga es el único que Costas no reconoce como núcleo urbano - Los vecinos están preocupados y rezan al santo para reunirse con el alcalde y poder presentar un recurso

03.07.2015 | 02:20
El pueblo de Tachero se encuentra en la costa de Anaga, muy cerca de Taganana.

Tachero se ha convertido en el único pueblo de Anaga que no ha sido reconocido como núcleo urbano por la Dirección General de Costas. Pese a la indignación que ha causado dicha decisión entre sus habitantes, nada ha conseguido alterar la paz que se respira cada día en este pequeño pueblo escondido en el límite del Macizo. Sus vecinos no se rinden y solo 24 horas después de conocer la noticia, se pusieron en contacto con el Ayuntamiento de Santa Cruz para concertar una cita con el alcalde chicharrero José Manuel Bermúdez y poder conocer todos los detalles de la resolución emitida este martes por Costas. "Esto no ha hecho más que empezar", aseguraron ayer los vecinos, quienes quieren saber cuáles son las opciones que tienen para mantener sus viviendas en pie.

Tachero es un núcleo de unas 20 casas que suelen ser utilizadas como segunda residencia. De este modo, el pueblo comienza a tomar vida estos días, cuando muchos inician sus vacaciones y, así, sus pequeñas calles se llenan ya de gente joven, muy diferente a la estampa que suele ofrecer a lo largo del año. La pequeña capilla dedicada a San Juan es el punto de encuentro de los escasos habitantes y a este santo se encomiendan ahora para que Costas cambie de opinión.

La historia de Tachero es bien larga. Lo que ahora son casas eran antes pequeñas bodegas en las que, más tarde, muchos de los actuales habitantes vivieron antes de que se construyeran sus actuales residencias. En aquellos primeros años, hace ya varios siglos, no había más que chozas de piedra con techos de junco y caña, de las que aún hoy quedan algunos vestigios. Fue en la década de los 70 del siglo pasado cuando los vecinos comenzaron a construir edificios de dos pisos de alto, que hoy conforman una estampa de viviendas blancas con puertas y ventanas verdes.

Domingo Suárez es uno de los vecinos de Taganana que, aunque no tiene casa en Tachero, se acerca muchos días para pasar largas horas en la playa junto a su familia. Sabe lo que han trabajado los habitantes de esta comunidad para lograr que Costas acepte las alegaciones presentadas por el Ayuntamiento respecto a la protección de los núcleos costeros de Anaga y por eso, él también está dispuesto a seguir luchando para que Tachero no se quede sin su reconocimiento.

La alegría de María Pérez Negrín se tornó pronto en disgusto cuando comprendió que, si bien la mayoría de núcleos costeros de Anaga habían sido reconocidos como urbanos, su querido Tachero se quedaba fuera de la lista. "Pero yo llamé a mis amigos de Almáciga para felicitarles porque, aunque nosotros recibiéramos malas noticias, ellos tuvieron más suerte", comentó Pérez ayer en la puerta de su casa, junto a la pequeña parroquia de San Juan.

Es precisamente por este templo por el que la anciana espera que el pueblo tenga suerte y, finalmente, se pueda salvar de la demolición. Fue su abuelo quien impulsó la construcción de este pequeño edificio. "A ver si, aunque sea por San Juan, no tiran nuestras casas", dijo.

La anciana explica que hace ya ocho años que los vecinos se encuentran inmersos en el engorroso proceso de demostrar que sus casas fueron construidas antes de que entrara en vigor la Ley de Costas de 1988. Para ello, María Pérez, al igual que el resto de los habitantes de Tachero, han recopilado documentos que acreditan esta realidad, tanto fotografías como licencias de construcción y recibos del agua y de la luz.

Luis Carlos Jiménez es uno de los pocos habitantes de Tachero que permanece en el pequeño pueblo de Anaga durante todo el año. Conoció la decisión de Costas ayer por la mañana mientras desayunaba en un bar de Taganana y leía la prensa y durante todo el día se mostró enfadado. "No todos los pueblos de Anaga estamos contentos", sentenció el vecino, quien se mostró molesto con las declaraciones realizadas por José Manuel Bermúdez después de que se hiciera pública la decisión de Costas y en las que "solo habla de los pueblos en los que todo salió bien", comentó Jiménez.

Este vecino explicó que su casa fue levantada entre 1982 y 1983 aunque reconoció que después de eso realizó algunos trabajos pero "porque me gusta que mi casa luzca bien y por eso la he enfoscado y cambié las ventanas de madera por las de aluminio", comentó.

Margarita Suárez también vive durante todo el año en Tachero y reconoció que está preocupada por lo que les pueda pasar a sus casas. Su vivienda fue construida en 1975 y, desde entonces, solo abandona el pequeño pueblo cuando el tiempo se pone realmente mal y pasa la noche en Taganana. "Aquí se vive muy bien y, aunque tengamos miedo por lo que le puede pasar a nuestras casas, mirando al mar se nos olvida", comentó junto a la barandilla que separa la plaza de la playa.

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