Viento, cuerda y percusión

Domingo Martín, fabricante de instrumentos musicales, recibe el X Premio de Artesanía y Patrimonio de la Villa

01.09.2013 | 02:00
Domingo Martín, ayer, toca un instrumento al que llama jodedora, por el ruido que hace.
Domingo Martín, ayer, toca un instrumento al que llama jodedora, por el ruido que hace.

Domingo Martín Machado lleva prácticamente toda la vida fabricando, de forma artesanal, instrumentos musicales típicos de las Islas Canarias y de algunos países bañados por el Mar Caribe, como Venezuela, Cuba o México. Ahora, a sus 84 años, ha recibido el X Premio de Artesanía y Patrimonio de La Orotava en la XXVIII edición de la Feria de Artesanía de Pinolere. En esta muestra, Domingo Martín vuelve a mostrar su saber en la elaboración de infinidad de instrumentos musicales, entre los que destacan el timple, bajo mexicano, cuatro venezolano, requintos, guitarras, laúdes, castañetas, flautas, chácaras y otros muchos artilugios sonoros –algunos creados por él, como las jodedoras– con los que participar en una buena parranda.

"Empecé a los 18 años, cuando me enseñó otro señor, que también se llamaba Domingo, de la zona del Rincón". "Con él aprendí a fabricar algunos instrumentos, hasta que emigré a Venezuela, donde estuve 11 años trabajando en la construcción". Comenta que ha trabajado toda su vida de "fontanero, ferrajista, encofrador y albañil", sin embargo sus manos, curtidas en esos duros trabajos, no han perdido la maña ni la destreza para elaborar instrumentos musicales. y eso que asegura que en Venezuela dejó a un lado la fabricación de instrumentos, aunque "algunas chácaras sí que hice para los amigos que me pedían que se las hiciera".

"Aún me acuerdo de cuando empecé a hacer timples; me costaba una eternidad pues había que raspar y rebajar las diferentes partes del instrumento con cuero de cazón, porque antes no había papel de lija como ahora", recuerda. "En esa época mi abuelo me regaló un timple que todavía conservo en buen estado, a pesar de que tiene ciento y pico años", relata Domingo Martín mientras se acercan a su puesto curiosos que le preguntan por el nombre de algunos de los instrumentos que hay sobre el mostrador.

"Eso son castañetas de La Victoria", contesta Martín Machado a una clienta. "Son más pequeñas que las de otros pueblos y las mujeres son las que las tocan; las llevan escondidas entre las palmas de las manos y mientras bailan, las hacen sonar", explica.

Este artesano trabaja con sus hijos de los que dice que "son unos artistas haciendo instrumentos". Martín Machado tiene un taller en La Orotava en el que, con maderas de diferentes especies de pino, aún construye timples que vende al público a un precio que ronda entre los 150 y los 200 euros. También los hace con calabaza seca, lo que produce un "sonido más macho o grave", destaca Martín Machado.

Enlaces recomendados: Premios Cine