Los libreros demandan a padres y colegios por vender textos escolares

Los empresarios tinerfeños reclaman inspecciones en los centros para acabar con la "competencia desleal"

23.08.2013 | 12:38
Los libreros demandan a padres y colegios por vender textos escolares
Los libreros demandan a padres y colegios por vender textos escolares

Los libreros canarios han agotado su paciencia. Tras décadas de denuncias y reuniones con administraciones públicas, editoriales, distribuidoras y asociaciones de padres y madres (Ampas), la precaria situación que viven les ha llevado a optar por la vía judicial. En concreto, han realizado denuncias a alrededor de 26 centros escolares de Tenerife de los que tienen constancia probada de que "venden libros de texto de forma ilegal". Estas denuncias han sido cursadas ante la Consejería de Comercio, la Consejería de Economía y Hacienda del Gobierno de Canarias y ante la Dirección General de Ordenación, Promoción Educativa.

De esas 26 denuncias, 20 ya han sido cursadas ante las administraciones correspondientes. Las otras seis están pendientes de que la Asociación de Libreros recabe las pruebas necesarias. "Tenemos constancia de muchas ilegalidades de este tipo, pero debemos ser cautos y presentar informes bien argumentados", indicó ayer Remedios Sosa, presidenta de la Asociación de libreros tinerfeña. La investigación se extenderán también a "determinadas Ampas" que cometen esta irregularidad.

Asimismo, han enviados sendos escritos de protesta al presidente del Gobierno, Paulino Rivero; al Consejero de Educación y Universidades, José Miguel Pérez y la viceconsejera de Educación, Manuela de Armas. La gravedad de la situación que afrontan es tal que, explicaron ayer, si no consiguen evitar la "competencia desleal" de los centros escolares y de algunas Ampas que se "saltan las leyes" unas 50 librerías de la Isla tendrán que echar el cierre antes de final de año.

"Hace más de 30 años firmamos un documento con las Editoriales, ante notario, que contenía dos puntos básicos: que con los libros de texto, el porcentaje que recibiríamos los libreros bajaría del 30% al 25% pero a cambio ellos sólo nos venderían libros a nosotros", recordaron.

Ese acuerdo funcionó durante algún tiempo. Luego, la situación volvió a estancarse hasta que "en 2007, acordamos con el entonces consejero la creación de la tarjeta para la compra de material escolar con ayudas públicas que tan bien funcionó entre 2008 y 2011". "En la última legislatura, con el nuevo consejero de Educación, se derogó este sistema sin dejarnos buscar una solución", explicó el tesorero de la asociación de libreros de la provincia de Santa Cruz de Tenerife, Esteban Hernández.

Y es que, además de los centros educativos y algunas asociaciones de padres de alumnos que venden libros y material escolar sin contar con la preceptiva licencia ni declarar sus ingresos a Hacienda, los libreros tienen que enfrentarse a la deslealtad de las editoriales. "Les ofrecen a los centros precios más bajos que a nosotros", aseguraron los portavoces del sector.

Todas estas dificultades han puesto a los libreros al borde de "la bancarrota". "Tengan ustedes en cuenta que de las ventas de la época de la vuelta al colegio dependen, aproximadamente, el 60% de nuestros ingresos anuales", añadieron.

Los portavoces de las librerías canarias han pedido al presidente del Gobierno regional que "impida cualquier operación de venta de libros y material escolar en el espacio de los centros educativos, un lugar público, a las Ampas o a cualquier operador interesado en realizar una oferta de venta a los padres de alumnos del centro".

Los libreros recuerdan a las administraciones públicas que son los responsables de ejercer "las facultades de inspección que tienen atribuidas, tanto en los colegios públicos como en los concertados y privados, que están cometiendo una infracción grave a la Ley del Libro y están realizando una actividad económica delictiva de forma clandestina".

A sus denuncias sumaron el hecho de que las ayudas públicas que están distribuyendo los ayuntamientos a las familias con pocos recursos "se están quedando en los grandes centros comerciales porque el dinero se les ingresa directamente a los centros escolares y son los directores los que pactan las compras con este tipo de establecimientos". "El dinero público que se invierte en libros debe revertir en las librerías, que son los lugares autorizados para vender libros".

Además, concluyeron, "solo la venta en las librerías y puntos autorizados puede garantizar que la elección de los libros de texto se hace con criterios exclusivamente de calidad".

Enlaces recomendados: Premios Cine