Los vándalos desvalijan el molino de Barranco Grande

La falta de vigilancia permite a los ladrones quitar las baldosas del suelo para llevarse hasta las tuberías y sustraer los paneles informativos de este edificio BIC rehabilitado en 2009

 02:56  

RAQUEL P. CAPOTE
SANTA CRUZ DE TENERIFE
Robar metales y cables se ha convertido en una práctica habitual en los barrios chicharreros. El último espacio en sufrir las consecuencias de la acción de los ladrones es el molino de gofio de Barranco Grande, uno de los tres que quedan en pie en la capital. Desde el verano, un grupo de vándalos se ha dedicado a desvalijar el parque que acoge a este emblemático edificio, declarado en enero de 2008 Bien de Interés Cultural (BIC) con la categoría de Sitio Histórico, sin nadie haya hecho nada por evitarlo o por reparar los daños.
Los primeros elementos en desaparecer del lugar fueron los paneles informativos de metacrilato que rodeaban al edificio y colocados durante la remodelación que inició el Ayuntamiento de Santa Cruz en 2007 y concluida dos años después. Entonces eran 15 placas, de cerca de un metro de altura y en las que se explicaba las distintas piezas del molino y su funcionamiento. Hoy ya solo queda una.
Fernando Villarroel, un empresario que tiene su negocio en las inmediaciones de esta construcción, asegura sentirse indignado por la "dejadez" de las administraciones tras los arreglos. "Ni siquiera cuando se terminó la obra se inauguró como debía. Para tratarse de patrimonio parece que esto no importa a nadie y si sigue así no quedara nada dentro de poco", señaló.
Este vecino afirma que ya presentó una queja a la Policía hace algunas semanas y que la única respuesta que le dieron fue que reflejarían la renuncia en un parte. "Pero ya no he sabido más", explica. Asimismo, afirma que cree que se trata de vándalos que roban las piezas para su posterior venta. "No sé cuanto dinero sacarán pero los paneles se los han llevado casi por completo. Tan solo ha quedado uno que algún vecino debió recoger del suelo y después resguardó en el interior del molino", informa.
Y esto no es todo. Desde entonces, los cables de las cajas eléctricas y los focos de luces que rodeaban esta emblemática edificación también han desaparecido. Mientras los hilos de cobre de los cuadros han desaparecido por completo, tan solo uno de los focos permanece intacto en su lugar. Pero no es suficiente para que funcione la iluminación que se instaló durante la rehabilitación. Según indicó este empresario, el colmo llegó cuando hace dos semanas se percató de que habían comenzado a levantar las baldosas de cerámica del suelo de la rampa de acceso para tratar de llevarse las tuberías que pasan por este tramo.
Según Villarroel, para llegar a estas cañerías los gamberros han tenido que hacer ruido y usar "buenas herramientas", ya que las baldosas que las tapan son de cerámica y tienen un grosor de unos cinco centímetros. "Son bastante pesadas. Para llevárselas han tenido que golpear en las uniones y utilizar gatos o algo similar para levantarlas", dijo.
Del mismo modo, el hombre ha detectado que las baldosas que ya han sido retiradas las apilan en uno de los laterales de esta plaza, intuye que también para llevárselas y venderlas en el mercado negro. "A lo mejor alguno ha pensado que este es un buen suelo para su patio. Es cerámica, y no de la mala", opinó Villarroel.
Este molino, que data de 1898 y que fue declarado BIC por ser un vestigio de la elaboración del gofio, es uno de los tres que quedan en pie en la capital chicharrera, junto a los molinos de Llano del Moro y Cuevas Blancas. En 2007, tras varias conversaciones con sus propietarios, el Ayuntamiento de Santa Cruz consiguió la titularidad y se puso manos a la obra para recuperar en lo posible el edificio, después de que en 1973, tras el paso de una pala mecánica, parte de su estructura quedara destrozada.
Las labores de rehabilitación le devolvieron al molino parte de la vida. Se repusieron las aspas, se añadieron algunas partes de la maquinaria que habían desaparecido y se asfaltó el suelo que lo rodea para crear una pequeña plaza donde vecinos y transeúntes pudieran sentarse a disfrutar de esta construcción de tanta relevancia. Aunque en un principio los residentes no quedaron satisfechos con el resultado, ya que se había modernizado demasiado el espacio, lo cierto es que sigue formando parte de su barrio. Así lo asegura Villarroel, quien dijo que "recuperar el molino ha sido extraordinario, sobre todo porque se hizo una actuación completa y se le añadió una nueva plaza a Barranco Grande".
No es la primera vez que un grupo de vándalos se adjudica algunas piezas del mobiliario con el objetivo de venderlas y sacar algo de dinero. Villarroel explica que en el barrio vecino de La Gallega ya han sufrido la pérdida de algunas tapas de alcantarillas. "Varias señoras han tenido accidentes por esto. Y lo peor es que con su venta no sacan más de 30 euros", dijo este vecino.
Villarroel recalcó que el Ayuntamiento tuvo que invertir una suma importante de dinero para llevar a cabo este proyecto, "y ahora, para recuperar este espacio se va a tener que desembolsar otra cantidad importante". "Yo solo demando atención y que alguien se responsabilice. Los hurtos están ahora en plena actividad, si quisieran pillarlos con las manos en la masa no tienen más que dedicar una semana", puntualizó el empresario.

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