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Santa Cruz

La mayor apuesta del Casino

La sala de juegos del Hotel Mencey recibe a 2.500 clientes al mes tras su reciente reapertura

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La mayor apuesta del Casino
La mayor apuesta del Casino Carsten Lauritsen

GORETTI ALONSO
SANTA CRUZ DE TENERIFE
"Hagan juego, señores". Nervios y poco tiempo para pensar. La apuesta está hecha y la suerte echada. Ahora solo toca esperar. "No va más". Más nervios. En unos pocos segundos se conoce si se gana o se pierde. Alegría o tristeza, con el anhelo de seguir jugando, siempre que se conserve alguna ficha para poder hacerlo. El Casino del Hotel Mencey recibe, desde que abrió en el mes de abril tras casi dos años cerrado por obras, una media de 2.500 personas al mes. Los vecinos buscan aquí su suerte, una oportunidad de conseguir algo de dinero extra o simplemente pasar un rato agradable y en buena compañía.

Para entrar en estas instalaciones solo hay que tener más de 18 años, llevar encima el DNI y pasar un dispositivo de seguridad en la puerta. No hace falta dinero, no hay que pagar ninguna entrada ni es preciso jugar si no se quiere. Para participar en las diferentes mesas y hacer apuestas sí que hay que cambiar el efectivo por fichas de juego. Solo aquí llega el momento de abrir el bolsillo y arriesgar. "Esta es una opción de ocio más en Santa Cruz, donde quien lo desea puede tomarse una copa y charlar con los amigos en un ambiente relajado hasta las cinco de la mañana", explicó José Luis Concepción, subdirector del único Casino de la capital.

Desde que se entra en el recinto la sensación que embarga al visitante es de limpieza absoluta, de estar pisando –casi estrenando– una moqueta. La elegancia no se pierde ni por la cantidad de luz luz que producen las máquinas de juego. A pesar de la estampa, la esencia del local es la misma que cuando abrió en el año 1994. El Casino del Mencey no ha cambiado salvo en detalles decorativos. Se han adquirido algunas mesas pero la mayoría de las antiguas han sido barnizadas, arregladas con el máximo cuidado y con la misma delicadeza con la que se trata cada día a los clientes.

La sala de juegos principal tiene una superficie de 410 metros cuadrados donde se sitúan la mayor parte de las mesas. En estos momentos disponen de dos ruletas americanas, una mesa de Black Jack, otra de póquer sin descarte y una última de póquer Texas Holdem. Las apuestas varían en función del juego. La más económica es de 2,50 euros para participar en la ruleta americana.

En la sala contigua, junto a la caja donde los jugadores cambian su dinero por fichas y las fichas que ganan por dinero, se pueden instalar hasta ocho mesas de póquer Texas Holdem para celebrar torneos. La demanda de este juego, en auge desde hace años, se ha puesto de manifiesto tras la reapertura de este establecimiento, de ahí la importancia que Casinos de Tenerife, dependiente del Cabildo, le otorga a esta modalidad.

En este mismo espacio hay también una zona gestionada por el Hotel que se utiliza como bar y restaurante._Dispone de varios sillones donde todos los clientes pueden disfrutar de un refrigerio mientras se observa a los demás jugar o se mantiene una conversación agradable. El horario de apertura del Casino es de 21:00 a 04:00 horas de domingo a jueves y hasta las 05:00 horas los viernes, sábados y festivos.

La sala de máquinas, que dispone de un acceso directo desde la calle al Casino pero que se comunica también de manera interna con él, abre desde las 11:30 horas. Esta es una de las principales novedades tras la reapertura, ya que antes su horario era idéntico al del resto de la instalación. 150 metros cuadrados acogen a más de 40 máquinas de diferente tipo. Algunas de ellas están conectadas con las que se encuentran en los Casinos de Puerto de la Cruz y Playa de las Américas. De esta forma, se incrementa la cuantía y la frecuencia de los premios. El máximo que se puede ganar en una de estas máquinas, un premio que ya se ha dado en este Casino de Santa Cruz en más de una ocasión, son 50.000 euros.

Como toda empresa que se preste, el objetivo de esta debe ser obtener beneficios. Sin embargo, si el cliente no gana, tampoco vuelve. Es aquí cuando la suerte y el azar, junto con la presencia de cuantos más clientes mejor, juegan un papel vital. Una cosa está clara: la alegría que se contagia cuando se ve a un cliente ganar no puede disimularse. Así al menos lo afirman la mayoría de los trabajadores.

La familia del Casino del Hotel Mencey está formada por 32 empleados. Todos repiten ya que formaban parte de la plantilla que trabajaba antes de cerrar para que se llevaran a cabo los trabajos de reforma del inmueble.

Una de las personas más representativas de este establecimiento ahora ejerce como subdirector. 33 años trabajando en un casino dan experiencia para rato. José Luis Concepción comenzó como crupier en el Casino Taoro en 1979. Poco a poco fue adquiriendo experiencia y en 1994, cuando el Mencey incorporó esta actividad a su hotel, formó parte desde el primer día de la aventura. Junto a él también empezó en el mismo lugar y en idéntico puesto uno de los jefes de sala, José Marante. Durante más de tres décadas han estado juntos y han compartido cientos de anécdotas. "Somos una pequeña gran familia", argumentaron ambos.

Los 38 trabajadores atenderán en un año, si las cifras de visitantes continúan en la misma línea, a una media de 30.000 clientes. Según su base de datos, un 68,42% de los que acuden hasta el Casino son de Tenerife, un 13,68% son de otras Islas o de la Península, y un 17,90% tienen nacionalidad extranjera. Por frecuencia de visitas, un 58,50% de los que entran a estas instalaciones son clientes nuevos, mientras que el resto, el 41,50%, repite experiencia.

En el momento en el que se desarrollaban las obras en el Hotel Mencey también se realizaron una serie de actuaciones de adecuación de la estructura del Casino, como parte integrante del conjunto de todo el edificio principal. Estas provocaron el desmontaje de casi la totalidad del interior , incluidas las instalaciones, por lo que todos los trabajos se han centrado en el acondicionamiento de las salas.

En el momento de ejecutar el proyecto se evaluó la posibilidad de darle a toda la estancia su imagen y composición original. Sin embargo pronto la idea se desestimó por cuestiones económicas. Además, uno de los principales objetivos era no demorar más en el tiempo su ejecución y tras 17 años desde su apertura, muchos materiales ya estaban descatalogados. Todo eran inconvenientes. La solución que se adoptó fue elaborar un nuevo proyecto, que se encargó al arquitecto Virgilio Gutiérrez Herreros, quien adecuó la obra y el inmueble a la normativa vigente y en especial al Reglamento de Casinos. El resultado de la reforma, por un importe de poco más de 1.746.260 euros, fue una imagentotalmente renovada de la instalación. Ya pueden volver a jugar, señores.

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