Icod de los Vinos

Los pétalos blancos visten al abuelo

El drago milenario de Icod de los Vinos florece por primera vez durante dos años seguidos

 17:30  

YLENIA LORENZO
SANTA CRUZ DE TENERIFE
El abuelo ha roto todo tipo de estadística y ha decidido vestirse de nuevo con flores blancas. El drago milenario de Icod de los Vinos ha vuelto a florecer por segundo año consecutivo, algo extraordinario. Los pequeños pétalos de este árbol de unos 17 metros de altura son durante estas semanas el epicentro turístico del municipio norteño, un "bonsái gigante", como lo llaman algunos turistas, que es capaz de movilizar y deslumbrar a centenares de visitantes al día.

El viejo de miles de años parece resistir al paso del tiempo y es capaz de estar como una rosa a pesar de haber vivido centenares de ataques. Al fin y al cabo, es como un anciano de 90 años que, para su edad, se conserva bastante bien.

¿Pero alguien sabe cómo cuidar un drago? José Manuel Luis sí. Desde hace 16 años, este ingeniero técnico agrícola se dedica a investigar el estado biológico en que se encuentra. Para conocer su salud, analiza los nutrientes del suelo y sus hojas. Mientras que el resto de los 12 dragos cercanos no tienen flores, este sí, y lo curioso es que "no suele brotar cada año". Luis comentó que ya el año pasado echó algunos ramilletes, pero solo en la parte sur. Sin embargo, ahora su floración es completa.

Desde 1996, cuando entró al Ayuntamiento para salvaguardar a este monumento natural, el ingeniero solo ha visto dos floraciones parciales y dos totales. Según la estadística, sus frutos rojos y alargados nacen cada 14 años, "pero la copa del árbol lo ha hecho cada ocho: primero en 1996, después en 2004 y por último este 2012".

Los miles de años de vida han llevado al drago a superar ataques de todo tipo. El técnico recordó uno en particular, justo cuando ocupó el puesto. Una parte de la planta llegó a quedarse sin hojas por un ataque de cochinilla, una especie endémica que siempre existe en esta especie. "Si llega a prosperar, habría sido capaz de secar incluso las ramas", detalló.

Luis señaló que el procedimiento habitual es no tratarlo, porque este insecto es propio de los dracaena tamaranae y el árbol es capaz de echarlo con las lluvias, porque el agua hace que la cochinilla desaparezca. Sin embargo, "esa vez hubo que desinfectarlo y rebrotó".
Para velar por su salud, en ocasiones extraordinarias este experto utiliza jabón potásico o, incluso, en una situación extrema, insecticida. En realidad, "los dragos viven solos". "Menos éste, que es excepcional porque siempre ha vivido en una zona ajardinada". Si antiguamente estaba rodeado de rosas e hibiscos, hoy le hace en compañía de las palmeras. El comité de expertos, del que Luis forma parte junto a nueve técnicos, ha decidido mantenerle el riego, pero recortado, "porque es como un cactus y si le pones mucha agua, se pudre".
Esta abuelo "estaba acostumbrado al regadío". Por este motivo, "lo normal es que en invierno se nutra de la lluvia, pero en verano se moje una vez cada 15 días o un mes a una distancia de 1,5 metros", detalló Luis. Además, para que este anciano tenga una vida plena, se vacuna contra las enfermedades. Sus antigripales radican en fertilizantes y en potenciar que sus raíces se agarren bien al suelo para fomentar su regeneración.

Uno de los problemas es que, al ser una especie tan escasa, "no hay documentos suficientes por los que te puedas orientar para cuidarlo". "Cuando se presenta un problema grave, tienes que tomar decisiones y aplicarlas, al igual que un médico cuando no sabe la cura exacta de una enfermedad", ejemplificó Luis.

Ante la incertidumbre que existe en torno a cómo cuidar al abuelo, el comité de expertos del drago de Icod de los Vinos recoge datos sobre el estado de sus hojas y del suelo para conocer su fisiología. Como presenta un buen estado, los parámetros que se recogen a través de los estudios ayudan a conocer los niveles correctos de su salud.

Sin embargo, no hay que olvidar que es un ser vivo, y como tal, "el drago se va a morir y la gente no se prepara para eso, pero tiene un aspecto bueno", especificó el experto. Es por esta realidad por la que el comité trabaja en la recogida de información, porque "no existen parámetros para comparar los resultados con los de otros árboles de la misma especie". Aunque es un mundo desconocido e impredecible, sí que existen investigaciones sobre su savia, que tiene factores antitumorales.

Ajenos a la parte teórica de cómo cuidar un árbol milenario, están los icodenses que conviven a diario con el drago sin apreciar su belleza por culpa de la monotonía.

Mientras que los extranjeros no paraban de disparar sus cámaras para fotografiarlo desde lo alto de la Plaza del Drago, José Andrés y Antonio Ramos paseaban y escuchaban la radio en un pequeño transistor. Para estos icodenses octogenarios, que el árbol gigante haya brotado no es un acontecimiento extraordinario, porque "cada dos o tres años florece", puntualizó José Andrés.

"Todos los turistas vienen a ver el drago, y si muriera algún día, la gente se iría del municipio", comentó Antonio. Tanto él como su compañero de paseos no muestran estupefacción por los pequeños pétalos blancos. "Ya hemos visto unas cuantas floraciones con todos nuestros años", dijeron con cierto aire de indiferencia, ya que para ellos, al contrario que para los visitantes, este árbol milenario siempre ha estado en sus vidas.

Decenas de leyendas envuelven al drago. "La gente decía que cuando florece, dependiendo del lago donde nazcan, quiere decir que habrá buena cosecha al año siguiente", contó Antonio Ramos. A la conversación se unió un vecino que paseaba por la Plaza. "Se dice que es el quinto árbol más viejo del mundo y los primeros chinos que llegaron a la Isla lo consideraron un monumento y lo llamaron bonsái gigante". "Los vecinos también cuentan que, cuando explotó el Teide, la lava pasó de largo y no le hizo daño. Además, los guanches tocaban el bucio para él porque lo consideraban un árbol mágico", agregó el icodense.

"Hace mucho tiempo las mujeres de las familias nobles también utilizaban su savia como cosmético, porque supuestamente era buena para la piel, pero la sangre de la planta, como se le llama, también era considerada como un remedio para las enfermedades".

Aunque sean historias reales o leyendas, y la incertidumbre sobre si su sangre sirve o no para tener un cutis terso o para curar enfermedades, lo único que es cierto es que el drago milenario forma parte de la vida de los icodenses y parece ser que por muchos años más.

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