YLENIA LORENZO
SANTA CRUZ DE TENERIFE
Jordi Esplugas es el presidente de la Asociación de Empresarios de Adeje y el vicepresidente de la Federación del Comercio de Tenerife. Lleva un año luchando para que el Ayuntamiento de Adeje no permita la construcción de uno de los centros comerciales más grandes de España, con una inversión de 401 millones de euros y con una extensión equivalente a 40 campos de fútbol.
–El Ayuntamiento de Adeje ha dado el visto bueno para que el promotor Ambrosio Jiménez construya uno de los centros comerciales más grande de España. ¿En qué se basan los empresarios del Sur para oponerse?
–La legislación española no permite que por iniciativa de un empresario se recalifique una parcela. Debe ser solo de titularidad pública y el Ayuntamiento pretende pasar de 32.135 a los 127.000 metros cuadrados comerciales. Será una de las mayores superficies de España, sin olvidar que Tenerife es una isla y con un número de habitantes y una oferta limitada. En la actualidad, esos terrenos tienen una calificación de parque temático desde hace más de una década. Según parece, desde el Consistorio indican que no han recibido las ofertas adecuadas, aunque otras voces dicen que sí.
–¿Cómo van a cambiar el uso del suelo de tanto terreno?
–Desde que el promotor presentó la propuesta hace un año, los técnicos indicaron que no era posible desde el punto de vista legal. El Ayuntamiento optó por la vía de la recalificación y la modificación del Plan General de Ordenación (PGO), que intentan aprobarlo desde hace 15 años. Vamos a recurrir desde el punto de vista jurídico y a llegar a todas las instancias. De todas formas, una cosa es ganar la sentencia y otra que se cumpla, como pasó con la galería comercial de La Laguna, que ganamos la sentencia pero sigue funcionando.
–¿Tienen fecha límite para acudir a los tribunales?
–Cuando se acabe el proceso administrativo lo llevaremos.
–¿En qué medida este nuevo centro comercial puede perjudicar a los empresarios de Adeje?
–De la forma que se quiere hacer es una intromisión en el equilibrio entre pymes y puede llevar al traste a miles y miles de negocios. En el Sur hay una oferta comercial importante. Es buena y variada como para no necesitar corporaciones de este calibre. Encima, no solo es la gran superficie que se va a construir, sino también otros centros comerciales que se van a ejecutar a medio y corto plazo. Se están edificando uno de 20.000 metros cuadrados, que son propiedad del Ayuntamiento y que llevan paralizados años, supuestamente porque no hay suficiente demanda. También se prevé otro de 30.000 metros cuadrados que ya tiene todas las licencias y se estudia el desarrollo de otras grandes empresas en el Puerto de los Cristianos y Armeñime. Podría seguir contando más proyectos de menor dimensión, pero que cuentan y suman.
–Supongo que el efecto de la infraestructura en las empresas hay que sumarla a la de la crisis. ¿Cuántos negocios se han perdido en el Sur?
–En los últimos tres años ha habido una mortalidad importante. La asociación representa ahora a 120 comercios, pero en 2009 superábamos los 200. Conozco muchas tragedias familiares.
–¿El Ayuntamiento ha realizado algún estudio de mercado que respalde la nueva superficie ante la oferta ya existente?
–No, no lo ha hecho nunca y por qué lo va a hacer ahora. El Consistorio tendrá que explicar muy bien sus razones. La oferta de Tenerife es suficiente y esta infraestructura producirá la decapitación de los pequeños negocios. El alcalde de Adeje va a acometer el mayor error después de 20 años de gobierno.
–Sin embargo, se ha comentado que dará trabajo a más de 3.000 personas. ¿Está de acuerdo?
–La preocupación más importante es el empleo y estas grandes superficies lo destruyen. Dan trabajo a gente, pero por cada puesto que genera una multinacional, se irán a la calle cuatro personas de otros negocios. También es una falsedad que las grandes superficies abaraten la cesta de la compra y que la mayoría de los productos no son de buena calidad. Además, se instalan en las zonas periféricas y desertizan el centro de las ciudades. Al haber menos tránsito en esa zona, el valor inmobiliario baja, como la Calle Castillo. Ha habido que inyectar grandes cantidades de dinero para dinamizar de nuevo esos territorios. No queremos que se prohíban las grandes superficies porque no se puede, pero sí que exista un equilibrio donde puedan convivir los pesos pesados con los pesos pluma.
–¿Cree que los empresarios llegan a tener más poder que los propios políticos?
–Es el poder del dios euro. Eso es lo que vale, por encima de cualquier otro valor. Con dinero haces o deshaces, legal o ilegalmente, y siempre gira en torno a las mismas empresas, pero tiene que fluir, si puede ser, dentro de Canarias. El convencimiento lo tiene el poder adquisitivo. Este tipo de negocios solo tienen tentáculos de una élite que no tiene sentimientos y que dirige nuestras vidas.
–No bastante, habla de una recalificación de miles de metros.
–Lo único que podía limitar a las grandes superficies era la normativa urbanística. Esa era nuestra esperanza, pero intentan utilizar el PGO para darle cobertura legal.