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SOL RINCÓN BOROBIA
SANTA CRUZ DE TENERIFE
José Manuel Bermúdez cumple hoy un año como alcalde de Santa Cruz de Tenerife. Desde el 11 de junio de 2011 ya han pasado por su vida 54 lunes. Cincuenta y cuatro comienzos de semana que forman parte de sus 365 días de mandato municipal. Días que, según su equipo, han llenado la agenda del alcalde desde la mañana hasta la noche, sin miramientos y con muy pocas excepciones. La semana pasada, por ejemplo, tuvo cuatro entrevistas en la radio, 16 reuniones de trabajo, 19 citas con diferentes colectivos ciudadanos, nueve actos institucionales y un acto de partido.
Su jornada empieza temprano y la espabila con un café con leche. También se toma un complejo vitamínico que le aconsejó un amigo y que compra en una herboristería. El alcalde supone que esa pastilla le servirá para algo, aunque está convencido de que sin una buena actitud no hay nada que hacer en la vida, por muchas vitaminas que uno ingiera.
Normalmente, lo primero que hace al salir de casa es pasear a su perra. Kira cumple años el mismo día que él, el 23 de octubre, y tiene ya once. Para Bermúdez, no hay nadie en el mundo que lo reciba como lo hace ella cuando vuelve a casa. Es un cariño sin condiciones. La fidelidad absoluta.
Cada mañana que saca a Kira, también aprovecha para asomarse al barranco de Santos y ver si se están utilizando las canchas deportivas. Como siempre va con el tiempo justo, sus paseos matutinos con la perra no son largos y no se suele entretener con nadie. Eso sí, espera a que el animal haga sus necesidades, las recoge con un plástico, las tira a la papelera y regresa a casa.
Cuando Bermúdez vuelve a salir a la calle, ya lo hace con chaqueta y corbata. Si tiene que ir directamente al Ayuntamiento, va caminando. Pero si su primer acto del día es más lejos, o conduce su propio coche o lo recoge un chófer. Sea como sea, el alcalde no entra al Ayuntamiento por la puerta principal. Le gusta hacerlo por el garaje, desde donde sube a su despacho en ascensor.
A las ocho de la mañana ya está sentado frente al ordenador. Convencido de las ventajas de las redes sociales, tiene perfil en varias de ellas y confiesa que una de las primeras cosas que hace al llegar a su despacho es felicitar a los amigos de Facebook que cumplen años. También utiliza esta red social para informar e informarse. De hecho, hay muchos vecinos que le mantienen al tanto de lo que pasa en los barrios a través de Facebook. Asegura responder a todos personalmente.
Una vez contestados los mensajes y leída la prensa, su despacho se convierte en una pasarela de gente. Los miembros de su equipo pasan uno a uno para repasar la agenda, discutir algunos problemas y preparar reuniones. Luego, empieza a cumplir su plan de trabajo.
El día escogido para seguir los pasos al alcalde fue el jueves pasado. Todo el trabajo que realizó esa mañana fue en el Ayuntamiento. Entre otras cosas, firmó la permuta de terrenos con el Cabildo de Tenerife para que se pueda construir el Parque Tecnológico en Cuevas Blancas. Pero también tuvo otros encuentros y actos menos formales. Por ejemplo, telefoneó a Seberina, una mujer de Taganana que había cumplido 102 años.
Tras varios días intentando localizarla, finalmente dio con ella y le comunicó que intentaría sacar un hueco para conocerla en persona. El alcalde no sabe si es la mujer con más edad de Canarias, pero, desde luego, bien podría serlo. Bermúdez quedó sorprendido de la lucidez de Seberina.
Más tarde, decidió bajar a saludar a unos alumnos del Colegio El Chapatal que estaban visitando el Salón del Pleno. Los niños aprovecharon su presencia para preguntarle sobre canchas deportivas, sobre la refinería, la necesidad de adornar la ciudad con flores en plena crisis, los chicles que manchan las calles, la presencia de coches eléctricos en la ciudad y hasta sobre contenedores de ropa.
Y la mañana se fue así, entre actos, reuniones y citas. Un bocadillo a media mañana es el único paréntesis que se permite para coger energía hasta las tres de la tarde, cuando hace otro alto en su trabajo.
Desde hace siete años, Bermúdez dedica una hora a hacer deporte. A las tres en punto llega al gimnasio, se cambia de ropa y se pone a hacer sus ejercicios. Pero no siempre se queda en el gimnasio. El jueves, por ejemplo, decidió salir a correr por el parque que hay al lado. Algunos niños lo reconocieron y le gritaron que no corriera tanto. Pero para él, correr es desconectar por completo. Asegura que sólo así puede afrontar la tarde como si hubiera dormido ocho horas. Con la mente relajada y en plena forma, vuelve al trabajo después de comer. Lo habitual es que coma en la cafetería del gimnasio por algo más de seis euros. En esta ocasión eligió filete de pollo a la plancha y ensalada. De postre, un plátano.
Las tardes de los jueves suele reservarlas para visitar los barrios. El pasado le tocó Los Campitos. Por eso, a la salida del gimnasio lo recogió un chófer, lo llevó a su casa para que se cambiara de ropa y, después, se trasladaron al barrio.
El alcalde recuerda la época en que su padre fue teniente de alcalde de Santa Cruz. Se acuerda perfectamente de como, cada dos por tres, los vecinos lo telefoneaban a casa para contarle sus problemas o concertar reuniones. Ocho años en el Ayuntamiento y 20 en movimientos vecinales avalan la labor que hizo. Pero, sobre todo, es el empeño que siempre tuvo su padre por ayudar a la gente lo que más ha influenciado a José Manuel Bermúdez.
Su obsesión con solucionar los pequeños problemas de los barrios es algo que defiende a capa y espada. "Solucionar pequeñas cosas significa muchas veces aumentar la calidad de vida de los vecinos ", indica. Asfaltar una calle, poner una barandilla de seguridad, limpiar un solar, habilitar canchas, servir de mediador con otras instituciones o solventar cualquier cuestión que tenga que ver con los servicios públicos es fundamental para muchos de los barrios.
Y, ante todo, Bermúdez quiere que su relación con los ciudadanos sea directa. Cara a cara. Asegura que las visitas a los barrios será una constante durante su mandato y que jamás pondría a su partido por encima de los intereses de los chicharreros. "Si algún día mi partido me pide algo que vaya contra los intereses de los ciudadanos, no podrá contar conmigo".
El pasado jueves no fue uno de los días más duros. Asegura que lo normal es que su agenda también ocupe parte de la noche. Sin embargo, después de la visita a Los Campitos ya no tenía nada más en su plan de trabajo. Bueno, eso no es del todo cierto: "En cuanto llegue a casa tengo que poner una lavadora y recoger un poco".
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